En un partido marcado por el frío que azota Madrid estos días, se enfrentaban dos equipos cuyas plantillas presentaban en septiembre candidatura a pelear el título al Barcelona de Messi y al actual campeón, el Real Madrid. Pues bien. Iniciado el mes de enero y sin finalizar la primera vuelta, el Atlético de Madrid es líder del campeonato con dos partidos menos que los favoritos al título y el Sevilla está más cerca de pelear por la Champions que de intentar ganar el torneo.

En el equipo andaluz, la gran novedad era la renovación de Lopetegui hasta 2024. Gran noticia para el Sevilla, para la Liga y para el propio Julen. En el Atlético volvía al once Trippier tras la cautelar obtenida a la sanción impuesta por la federación inglesa por apuestas ilegales relacionadas con su fichaje por el equipo rojiblanco. No notó la inactividad el lateral inglés, que fue de los más participativos durante los primeros minutos. Tanto fue así que asistió a Correa en el 1-0 al superarse el primer cuarto de hora de partido, en una jugada en la que Lemar esperó hasta el último momento para abrir a Trippier y el balón llegó al argentino, la cintura más rápida del oeste; su giro sorprendió a todos, aficionados y Bono, y su disparo raso con la izquierda entró pegado al palo izquierdo del guardameta. Tras el gol del argentino, Acuña pudo empatar en una clara oportunidad con un remate con la diestra que se marchó fuera por poco. Minutos después, fue Bono quien salvó al Sevilla con una gran parada con la pierna izquierda a remate de Luis Suárez.

De ahí al descanso, destacó la pelea en balones divididos que suele caracterizar este tipo de partidos. Si en algo se parece este Atlético de Madrid de Simeone al que ganó la Liga en 2014, además de encajar pocos goles (seis hasta el momento), es en la capacidad del equipo para que ocurra poco o nada cuando el marcador juega a favor. Y si ocurre, suele ser positivo. El cambio de sistema a tres centrales ha generado una solidez al conjunto rojiblanco que hace muy difícil, ya no recibir goles en contra, sino ocasiones claras que obliguen a intervenir a Oblak. Los damnificados, Lodi y Saúl. Los beneficiados, casi todos los demás, y por ende, el conjunto. En el limbo quedan los casos de Torreira y Kondogbia, que con la competencia actual tendrán complicado disponer de minutos ahora que el equipo está eliminado de la Copa, algo que no parece casualidad. Pero ese es otro tema.

La realidad es que el mencionado cambio de sistema ha hecho que veamos al mejor Lemar desde su llegada al Atlético, a Carrasco ayudando más y mejor que nunca en tareas defensivas y a un Hermoso cuya demarcación como central izquierdo entre los tres defensas centrales le viene como anillo al dedo. La banda del Fiat Panda no permitió el acceso a uno de los mejores recursos del Sevilla de Lopetegui, el puñal que suelen ser por la banda derecha tanto Ocampos como Jesús Navas. Al igual que en el Atlético, Fernando también se incrusta entre los centrales, dando mayor espacio para las subidas de Acuña y el propio Navas, pero el despliegue del centro del campo y las ayudas constantes en el equipo del «Cholo» impidieron al equipo sevillista llegar con mayor claridad a la portería de Oblak.

En la segunda parte el Atlético retrasó sus líneas y el Sevilla ganó terreno, con un Koundé que fue el mejor de su equipo tanto en defensa, porque nadie le superó en carrera, como en ataque, ya que sus arrancadas supusieron el inicio de las mejores llegadas del conjunto de Nervión. A pesar del bombardeo de centros y córners a favor del equipo sevillista, la ocasión más clara fue un remate al palo de Rakitic en un saque de esquina que por poco no acabó dentro de la portería de Oblak. Antes Saúl había marcado el 2-0, en el que fue su primer gol de la temporada, con dedicatoria especial; sus declaraciones al final del partido volvieron a dejar claro que sus problemas son más mentales que futbolísticos. Tiempo atrás solía ser el jugador que abría la lata. Ahora lo es Correa, que lo ha logrado en 19 de sus 39 goles como rojiblanco. Sin abrir la boca, incluso con pie y medio fuera del equipo rojiblanco. Sincero uno, honrado otro, infravalorados a menudo ambos. Goleadores frente al Sevilla, rival directo antaño, perseguidor en el presente con otra gran plantilla. Difícil igualar la solidez defensiva de 2014. Por entonces Real Madrid y Barcelona tampoco estaban en su mejor momento y aún así llegaron con opciones de título hasta el final del campeonato. Pero este Atlético puede hasta con Filomena.

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