Luis del Sol (Arcos de Jalón, Soria, 1935) se convirtió en un ídolo para la afición bética hasta que fue traspasado al Real Madrid en 1960. Dos años después, Bernabéu lo vendió a la Juventus porque necesitaba dinero para la construcción de la nueva ciudad deportiva. Tras ocho años en Turín y dos en Roma, regresó al Betis y se retiró en 1973. Luego fue entrenador y secretario técnico en el club. Camino de los 86 mira al mundo con preocupación….

¿Cómo vive Luis del Sol unos tiempos tan extraños como estos?

—Muy mal. Todos los días nos sorprenden nuevas desgracias. No se sabe cuándo puede tocarle a uno.

Imagino que estará deseando vacunarse…

—Sí, sí. Lo estoy deseando por todas las personas inocentes que están enfermas, o han fallecido, como consecuencia del coronavirus. También lo deseo porque es beneficioso para mí y para mi familia.

¿Está de acuerdo en que el fútbol sin público es como un jardín sin flores?

—Más o menos. El fútbol te lo da la afición. Un equipo sin afición pierde muchísimo porque el público es importantísimo.

¿Tuvo usted alguna vez la experiencia de jugar sin espectadores?

—No, gracias a Dios. Es desagradable prepararse para jugar 90 minutos y no ver a ningún aficionado aplaudiéndote o ayudándote.

Usted es considerado uno de los mejores jugadores de la historia del Betis, del Real Madrid y de la Juventus. Pocos pueden decir algo así…

—Fueron épocas distintas. En el Betis empecé de cero, pero tuve la suerte de estar un equipo cuya afición es extraordinaria. El Madrid y la Juventus eran equipos, cada uno en su país, muy respetados. Y con una experiencia increíble. En el Madrid fui un afortunado porque jugué con Gento, Di Stéfano, Puskas… Fue una época estupenda. La Juventus es un equipo muy serio y formal. Cumplían siempre con las obligaciones y siguen igual.

Su debut con el Betis fue el 17 de octubre de 1954 frente al Badajoz (perdieron 1-0). Usted tenía 19 años y en la delantera también estaba Sabino Barinaga

—Me acuerdo perfectamente. Fue una época inolvidable para mí.

El Betis, antes de llegar a Segunda en 1954, había estado siete años en Tercera, cuando nació el famoso manquepierda. ¿Ya era usted bético por aquel entonces?

—Sí, yo soy bético desde que era muy joven. En el Betis aprendí muchísimas cosas.

Usted coincidió con Benito Villamarín. ¿Cómo fue su relación con él?

—(Risas). Me río porque don Benito era una persona extraordinaria. A mí me quería mucho. Recuerdo que un día jugábamos como visitantes y el Madrid estaba al acecho para ficharme. Yo no sabía nada y él me llamó para que fuera a su casa. Cuando llegué, me llevé una sorpresa. Su mujer me dijo: “Luis, ¿no te da pena dejarnos?”. No supe qué responder… Don Benito llegó del servicio y le pidió que nos dejara: “Fuera de aquí que esto son cosas de hombres”. Me senté con él en su despacho y me contó que el Madrid estaba interesado en mí. “¿Otra vez?”, le pregunté. Me comentó que en esta ocasión ya estaba todo cerrado y yo añadí que sólo faltaba redactar mi contrato, pero también había llegado a un acuerdo en ese aspecto. En el Madrid gané mucho más y jugué en un equipo grandioso, así que no me lo pensé.

“Don Benito dijo que yo era un problema para el Betis, pero lo hizo porque era la única forma que tenía de defenderse”

¿Entendió que don Benito negociara su fichaje cuando usted era un ídolo del Betis?

—Sí. A posteriori, hizo unas declaraciones en las que afirmó que “yo era un problema para el Betis”. A mí no me gustaron nada. Hablé con él y le dije que así no se hacían las cosas. Me contestó que era la única forma que tenía de defenderse. Y era cierto porque fue él quien cerró el fichaje.

En 1958, el Betis subió a Primera y usted marcó en el Ramón Sánchez Pizjuán. ¿Fue el mejor gol de su carrera?

—No sé. Había una rivalidad muy grande, pero era muy sana. Fuimos al Pizjuán y pensaban que iban a golearnos. Sin embargo, no fue así. Tuve la suerte de hacer el primer gol.

Antes de llegar al Madrid, lo habían invitado al partido de homenaje que le hicieron a Miguel Muñoz. Fue frente al Santos de Pelé un 17 de junio de 1959… ¿Qué recuerda de aquel día?

—Aquel partido fue inolvidable. Ojo que en el Santos no sólo militaba Pelé, también había otros buenos jugadores (Zito, Pagao, Pepe, Coutinho…). Les ganamos bastante bien creo recordar… (el Madrid venció 5-3, con hat-trick de Mateos).

Aquel día se enfrentaron Pelé y Di Stéfano, uno con 18 años y otro con 32…

—Sí, fue la primera vez que se enfrentaron y creo que la única…

El once contra el Santos. De pie, Antonio Ruiz, Marquitos, Miguel Muñoz (el homenajeado), Di Stéfano, Casado, Santisteban, Berasaluce. Abajo, Gento, Mateos, Santamaría, Del Sol y Gaínza.

Aquella era también la época de un grandísimo regateador como Garrincha. ¿Por qué ya no hay regate en el fútbol?

—Ese tipo de jugadores se han perdido. No sólo Garrincha, también gente como Gento. Les dabas la pelota y regateaban al rival con muchísima inteligencia. Siempre centraban cuatro o cinco balones de gol en cada partido.

“Di Stéfano nos decía la semana de los partidos importantes que se habían acabado las salidas”

Usted dijo que “no ha habido nadie como Di Stéfano”. ¿Ni Pelé, ni Maradona, ni Messi?

—No, porque Alfredo era único. Los partidos importantes eran para él una lucha. Durante toda la semana, te decía que tenías que estar en casa a las diez, que se habían acabado las salidas… Imagine.

Usted llegó al Madrid para darle aire a Di Stéfano, Puskas y Gento. Y cumplió bastante bien porque ganaron una Copa de Europa, una Intercontinental, dos Ligas y una Copa…

—Yo estuve muy cómodo en Madrid. Siempre tuve mucha suerte en los vestuarios a los que fui porque mi relación con los compañeros fue buena: con Sívori en la Juventus, con Gento en el Madrid… Y con muchos más.

La final de la Copa de Europa de 1960 (7-3 al Eintracht de Frankfurt) es considerada como el mejor partido de fútbol que se ha jugado. ¿Era aquel Madrid el mejor equipo de la historia?

—No sé si éramos los mejores, pero teníamos un gran equipo y un compañerismo extraordinario. Nosotros salíamos siempre juntos, aunque luego es verdad que tienes más relación con unos que con otros.

Un año después, el Benfica les ganó en otra final de Copa de Europa (5-3). ¿Se había terminado ya el ciclo ganador?

—No creo. Lo que pasa es que el Benfica tenía también un gran equipo aquel año.

Santiago Bernabéu lo traspasó a la Juventus por 32 millones de pesetas. Ese importe fue utilizado para construir la ciudad deportiva. Aquel fichaje no se entendió en Madrid…

—A mí me dijo el Sr. Saporta que la Juventus quería ficharme a toda costa y que, si querían fichar al equipo entero, lo venderían. Sin embargo, sólo se interesaron en mí. Saporta me comentó que yo fui la salvación del proyecto de la ciudad deportiva.

“en la selección, Di Stéfano me reservaba una silla para que comiera o cenara junto a él”

¿Cómo recuerda a don Santiago?

—Venía poco con nosotros; los que estaban en contacto diariamente con los jugadores eran Saporta y Calderón. Yo ya hice amistad con algunos jugadores del Madrid cuando estaba en el Betis. Recuerdo que, cuando iba a la Selección, Di Stéfano me reservaba en las comidas y en las cenas la silla que estaba junto a él. Siempre estábamos codo con codo. Alfredo me propuso un día que nos tomáramos algo después del entrenamiento. Y cuando estábamos solos en el vestuario, apareció Bernabéu. Alfredo le preguntó si estaba contento con mi rendimiento, porque él había apretado mucho al presidente para que me fichara…

Del Sol firma el contrato con la Juventus acompañado por el presidente del Madrid, Santiago Bernabéu (a la derecha), y el presidente de la Juventus, Filipponi (a la izquierda). CORDON PRESS

Cuando se marhcó a la Juventus, ¿con qué Italia se encontró? Habían pasado sólo 17 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial…

—En Italia estuvimos estupendamente, no tuvimos ningún problema. Los italianos fueron muy cariñosos conmigo. Ahí conocí a un íntimo amigo, Omar Sívori.

Un periodista alemán lo apodó Siete Pulmones. ¿De dónde le venía la fortaleza física?

—No lo sé, pero siempre la tuve. Recuerdo que al Betis llegó un entrenador que quería que jugase de extremo. Llegó un momento en que le dije que yo no era un futbolista de estar pegado a la banda, esperando que me la pasaran. Yo quería estar en movimiento, de cara al gol y defendiendo. El hombre lo entendió.

Después de la Juventus, usted fichó por la Roma y coincidió de nuevo con Helenio Herrera. ¿Era un entrenador tan defensivo como dicen?

—No. Era un entrenador que psicológicamente preparaba a los jugadores estupendamente. Los mentalizaba muy bien porque les decía que eran superiores al rival. Era un buen entrenador.

Con la Selección ganó la Eurocopa de 1964. ¿Por qué no fue campeón más veces aquel equipo?

—Porque los rivales serían mejores que nosotros, simplemente.

En aquella final se enfrentaron a la URSS, el antagonista de la España franquista…

—Nosotros no nos metíamos en temas políticos. Nuestra obligación era jugar y ganar, sin importar el contrario.

Usted terminó su carrera en el Betis, donde coincidió con Rogelio, que se hizo famoso por la frase “correr es de cobardes”. ¿Tan poco corría?

—(risas). Rogelio era un buenísimo jugador, y tenía estas salidas.

Usted entrenó a Joaquín. ¿Se imaginó que seguiría jugando a los 39 años?

—Conozco a Joaquín muy bien. Me alegro de todo lo que ha conseguido por su bien y por el del Betis. Le gusta mucho bromear y es muy buen chaval.

Del Sol marca el primer gol del Madrid frente al Valencia (4-1) el 1 de abril de 1962. Aquella fue la última y decisiva jornada de otra Liga que ganó el Madrid. CORDON PRESS

Dígame los cinco mejores jugadores de la historia del Betis.

Cardeñosa, Gordillo, Joaquín, Portu y Benítez. Siempre fichaban a alguien para el puesto de Portu, pero acababa jugando él.

¿Qué hace falta que el Betis vuelva a la Champions?

—No lo sé. Hace falta mentalizarse, pero no quiero decir nada porque no quiero perjudicar a los que se encuentran en activo.

¿La gestión de Lopera fue buena o mala para el Betis?

—Hubo de todo porque hizo cosas buenas y otras no tanto.

¿Qué opinión le merece Ángel Haro?

—No tengo relación y no sé cómo actúa.

¿Cómo valora el trabajo de Pellegrini?

—Bien. Un entrenador depende del equipo que se encuentre. Por mucho talento que tenga el entrenador, si el material no es productivo… El Betis tiene cosas buenas y otras menos…

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