Pues así, como quien no quiere la cosa, se ha pasado de un plumazo la Navidad más rara de los últimos tiempos. Las decoraciones llegaron y se fueron y los planes de muchos quedaron hechos añicos por culpa del virus, del gobierno y de todos. Boris Johnson y su gabinete pensaban que el virus se iría de vacaciones por Navidad y nos dieron a todos cinco días de relajación absoluta en las normas de distanciamiento social. Cuando llegaron las peticiones de los científicos, Boris dijo que seria inhumano cambiar las reglas tan tarde; como siempre, acabó por hacerlo. Tarde y mal, como la vuelta al colegio, suspendida tras un día de clase. Entre medias, el gobierno nos coló un acuerdo con la Unión Europea que da por cerrado el culebrón del Brexit, por ahora. Y entre medias de todo esto hubo fútbol, mucho, y varias cancelaciones.

En cualquier caso, vayamos al fútbol. Nos hemos encontrado a un Liverpool en crisis, pero líder junto al United para sorpresa de todos. El equipo de Klopp, tras golear al Crystal Palace 0-7, ha perdido la frescura con empates ante el West Brom (1-1, en casa), el Newcastle (0-0, fuera) y derrota en su visita a Southampton (1-0) tras un gol tempranero al que no supo reaccionar. Ahora es posible que cuando el United visite Anfield vaya por delante del Liverpool. A los diablos rojos se les ve con añoranza de tiempos mejores, cuando el equipo era intratable y no había Covid ni Brexit, y todos éramos más jóvenes. Futbolísticamente hablando no hay grandes razones para entender el buen momento del equipo, algo que suele pasar también en la zona blanca de Madrid. “Pues ganamos”, aunque no sepamos muy bien por qué.

Si el Liverpool era el máximo favorito, el buen momento del Manchester City hace que las opiniones que varían como el viento soplen en azul celeste y proclamen al equipo de Pep primer candidato. Dentro de dos semanas quizá vuelva a ser el Chelsea. Lo cierto es que fue precisamente en Stamford Bridge donde el City dio una lección al equipo de Lampard y de paso un aviso al resto: De Bruyne sigue siendo muy bueno y si se le deja jugar marca las diferencias contra cualquier rival que se ponga por delante.

El Chelsea, por su parte, ha entrado en barrena desde su derrota ante el Arsenal (3-1). Incapaz de derrotar al Aston Villa en casa (1-1), sus partidos como visitante han sido decepcionantes (derrotas ante Wolves y Everton) seguido de la clase de fútbol de Guardiola. A Lampard ya le ponen sustitutos sobre la mesa: Allegri, Tuchel… los de siempre. Como las crisis son como vasos comunicantes, el mal momento del Chelsea contrasta con la buena racha de Arsenal, que consigue encadenar tres victorias consecutivas. Arteta tuvo que cambiar a sus veteranos por diversas bajas y apostar por algunos jugadores jóvenes. El resultado ha sido excelente, destacando sobre todo Saka.

El Tottenham también se subió al tobogán y tras perder cuerda en la lucha por el título (derrotas ante Liverpool y en casa ante el Leicester, 0-2) el parón de los reds le ha permitido volver a ver la cabeza de la tabla. Además, ha aprovechado un sorteo benévolo para meterse en la final de la Copa de la Liga contra el City: Un Mourinho-Pep sin público, sin Ronaldo y sin Messi, pero con un título, menor, sobre la mesa.

Sin hacer mucho ruido, pero con muy buen trabajo se mantienen lejos de dramas y crisis el Everton —podría haber sido líder en Navidad si no se hubiera suspendido su partido contra el City… y hubiera ganado 11-0—, el Leicester, siempre de la mano de Vardy y Maddison, y el Southampton… equipos en los que se notan las virtudes de sus entrenadores al aprovechar al máximo sus plantillas. Tampoco están haciendo mal año el Villa, el West Ham o el Wolves.

Por la zona baja el panorama cada vez parece más claro. A estas alturas de la temporada el Sheffield United suma un solo punto y está batiendo todos los récords negativos. Ha fichado mal, o los fichajes no han cuajado: su plantilla es de segunda y necesita que las cosas vayan muy bien para remontar. El West Brom tampoco tiene buena cara, y eso que Sam Allardyce sacaba pecho tras empatar en Anfield. En casa ha perdido 0-3 con el Aston Villa, 0-4 con el Arsenal y 0-5 con el Leeds de Bielsa, uno de los equipos más atractivos. Allardyce, el nuevo entrenador del West Brom y ferviente en su apoyo al Brexit, ha declarado que no puede fichar los jugadores que quiere por las restricciones impuestas por el abandono de la UE (oopps! Haber pensado esto antes, maldita realidad). El equipo tiene carencias evidentes y es un candidato muy claro al descenso.

Dado que Sheffield United y West Brom pintan muy mal, solo un equipo más descenderá. Entre ellos, Fulham y Brighton tienen más papeletas, sin descantar a un Newcastle muy capaz de caer en picado en cualquier momento. El Palace, que ha encontrado en Eze una de las revelaciones de la temporada, y el Burnley parecen lo suficientemente expertos para evitar mayores complicaciones.

Este fin de semana vuelve la FA Cup con un Aston Villa sub-19 vs Liverpool, por cuestiones de Covid. La visita del Southampton al Shrewsbury Ton ha sido aplazada por el mismo motivo (es probable que el equipo local se vea eliminado por no poder alinear un equipo) y el Derby County también jugará con juveniles.

Tal y como está la cosa muchos aficionados podrían cumplir su sueño de jugar con su club: sólo necesitan ponerse la camiseta oficial y pasear al perro cerca del estadio, a ver si a Pep o Solskjaer les hace falta alguien.

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