Cuarenta minutos es lo que duró el plan del Madrid para ganar al Shakhtar, justo el tiempo que pudo mantener esa presión alta para la que no parece estar preparado ni táctica ni, sobre todo, físicamente. Desde el momento en que el físico del equipo le hizo levantar el pie del acelerador, el Madrid volvió a quedar preso de su propia impotencia.  

ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Nacho, Mendy; Kroos, Modric; Rodrygo, Odegaard, Asensio; Benzema.

EL PLAN: El Madrid quiso ganar desde la presión. Ahogar a un equipo sin calidad en la base de la jugada en su propio campo. Robar arriba era el plan, pero descubrió más las carencias propias que las ajenas.

LO MEJOR: Algunos minutos de Asensio y la vergüenza profesional de Modric.

LO PEOR: Este Madrid no está preparado ni física ni tácticamente para ninguna propuesta fuera de la comodidad de bloque defensivo bajo y las transiciones lentas de toque-toque-toque.

LA CLAVE: Cuando a un equipo le fallan sistemáticamente tantas cuestiones básicas, hablar de una única clave es imposible. El Madrid tiene un serio problema de juego, porque detrás de cada idea de Zidane, sea la que sea, sólo se aprecian carencias para llevarla a cabo.

Uno por uno

Zidane: Puede que esta sea la plantilla del Real Madrid con menos talento desde hace muchísimos años. Está claro que ni este verano ni el anterior se tomaron las decisiones adecuadas. No obstante, este grupo tiene muchísimo más de lo que Zidane le saca. La impresión es que Zidane, más que un entrenador, es un seleccionador. No atiende a muchas de las obligaciones que conlleva el trabajo diario. Entrenar a un equipo de club supone gestionar a veteranos en mil batallas y a críos con todo por aprender; supone también trabajar cosas tan elementales como el estilo, el perfil y la idea. En la conferencia de prensa tras la derrota ante el Alavés, Zidane admitió que no sabía lo que le pasaba al equipo. Ante el Shakhtar lo corroboró. No lo sabe y por eso es incapaz de darle una solución. Sus cambios en el minuto 77 con 1-0 en el marcador lo evidencian. Al Madrid le falta trabajo táctico y físico, le faltan automatismos, le falta orden defensivo y un criterio ofensivo. Cuestiones todas que forman parte del trabajo diario de un entrenador.

Courtois: Paró lo parable y además un 1×1 a Taison en uno de los muchos errores defensivos de los blancos. Vendido en los goles.

Lucas Vázquez: Fue el mejor defensor de la zaga blanca. Muy concentrado en defensa, cerrando bien su banda, le costó desdoblarse con Rodrygo en ataque. Aun así dejó un par de buenos centros, aunque en alguna jugada le faltase frescura ofensiva.

Varane: Hipotecado por una amarilla en el minuto 14 tras error de Nacho. Le costó imponerse en muchas acciones en las que dudó, posiblemente por esa tarjeta. Despistado en más de una acción, no estuvo nunca cómodo sobre el campo ni se le vio jerárquico en sus acciones.

Nacho: Salvo su error ya comentado, su partido no tuvo nada destacable. No brilló por grandes acciones defensivas ni se vio superado por su par. Sólo al final y con el equipo absolutamente descolocado se le vio superado por el escenario.

Mendy: Tácticamente su partido fue tan disparatado que es imposible pensar que su posicionamiento en muchas jugadas saliese de la pizarra de Zidane. Por momentos actuó a la misma altura que Benzema y además por dentro. En defensa, su formidable físico le permite cumplir, aunque sus despistes con y sin balón cada vez son más importantes y repetitivos.

Modric: Cuando entra en contacto con el balón siempre pasa algo y ante los ucranianos no fue una excepción. Sin embargo, los partidos se le hacen largos y su físico se resiente muchísimo. Eso, tristemente, tampoco fue una excepción en Kiev. Queramos o no, lo aceptemos o no, sus 35 años están ahí y le convierten en un jugador de 60 minutos. Imprescindible y protagonista en los 40 buenos minutos del Madrid en la primera parte, también lo fue en el derrumbe físico de la segunda.

Kroos: Fue el encargado de dar una salida limpia al juego del Madrid en la base de la jugada, lo que hizo de forma perfecta, obligado en muchas ocasiones a jugar incrustado entre los centrales. El problema es que, delante de él, al Madrid le faltan muchas cosas, fundamentalmente movimientos. Esto hace que esa salida limpia y aseada del alemán solo sea muchas veces una anécdota, casi estética, en el fútbol blanco.

Odegaard: De nuevo ubicado en la mediapunta, actuó como jugador más adelantado cada vez que Karim bajaba a mediapuntear. No parece que esa sea su posición ideal, ni desde la que se saque más provecho a sus cualidades. Trabajó muchísimo en la presión, lo que sin duda le pasó factura a su juego.

Rodrygo: Su inicio de partido fue efervescente. Saltó al campo con ganas de encarar y atreverse, algo que el Madrid necesita. El problema es que su fútbol se basa siempre en recibir al pie y desde ahí encarar, y para ser desequilibrante de esa manera hace falta ser Neymar. Dejó detalles, pero este Madrid necesita algo (muchísimo) más que detalles.

Benzema: Si algo quedó claro, es que para Zizou es titular esté como esté. Con Benzema muy fuera de forma, sentar a Mariano fue una nueva puñalada a su confianza. Su partido fue insustancial, apenas pisó el área y se solapó con Odegaard.

Asensio: Posiblemente vimos al mejor Asensio desde su lesión, lo cual deja la botella al menos medio llena. Más trabajador e implicado en el juego, por fin le vimos alguno de sus arrastres verticales e intentar cosas. Una pena su disparo al palo.

También jugaron:

Isco: (entró en el 77′). No entró en juego.

Vinicius: (entró en el 77′). Sumó ese punto de aceleración-precipitación que lleva de serie, pero 13 minutos dan para lo que dan.

Mariano: (cambiado en el 77′). Apenas tocó el balón..

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