Ha muerto Paolo Rossi, el máximo goleador en España 82, el jugador que devolvió el Mundial a Italia 44 años después, aquel delantero de olfato finísimo que regresó de las tinieblas después de verse envuelto en el escándalo del Totonero (dos años de sanción por participar en apuestas clandestinas). Rossi fue el símbolo de una Italia feliz y de una selección campeona que se sobrepuso sucesivamente a la Argentina de Maradona, al Brasil de Zico (tres goles suyos), a la Polonia de Boniek (dos goles) y a la Alemania de Rummenigge (un gol). Rossi, que tenía 64 años, fue vencido por una enfermedad incurable. La noticia de su muerte la dio durante la noche su esposa Federica Cappelletti en su perfil de Instagram. En Italia ya ondean a media asta las banderas de la sede de la Federación Italiana.

Paolo Rossi fue un delantero centro con más cerebro que cuerpo, hábil, escurridizo y con un instinto formidable para hacer goles, sobre todo aquel verano del 82, cuando él y Pertini se convirtieron en las postales de una época. Rossi se dio a conocer en el Vicenza (máximo goleador en la serie B), jugó en el Perugia y luego fue la Juventus (24 goles en 83 partidos) quien disfrutó de sus mejores años con Trapattoni de entrenador: dos títulos de liga, una Recopa, una Supercopa de la UEFA y una Copa de Europa. 

Con la selección italiana se convirtió en inmortal. Debutó en diciembre de 1977 en un amistoso contra Bélgica y ya destacó en el Mundial 78 con Bettega como pareja de ataque (marcó tres goles); Italia fue semifinalista y avisó de lo que estaba por venir. Cuatro años después volvió a ser convocado por Enzo Bearzot, justo cuando expiraba su sanción por el Totonero. Aquello fue un escándalo. Pero Rossi fue callando todas las bocas discrepantes. Una a una. Junto con Baggio y Vieri, Rossi es el máximo goleador italiano en Mundiales con nueve goles.

Tras el Mundial que le proclamó como héroe y máximo goleador, Rossi recibió el Balón de Oro, un doblete (pichichi mundialista y premio dorado) que sólo ha logrado Ronaldo Nazario. Aquella fue la cumbre de su carrera. Luego vistió las camisetas del Milán y del Verona. Más tarde fue comentarista de la RAI, Sky y Mediaset. Ahora juega en la eternidad.

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