El Real Madrid pasó con nota su clasificación a la siguiente fase de la Champion League. El rendimiento físico de los jugadores fue magnífico. No obstante, de entre todos los futbolistas hubo uno que sobresalió por encima de los demás, Luka Modric, un novato de 35 años que obtuvo el Balón de Oro hace dos temporadas.

El Real Madrid lo fichó en 2012 procedente del Tottenham, que puso muchas dificultades para desprenderse de él. Intuían que sus mejores años estaban por venir. Las tres temporadas que pasó en la Premier marcaron su carácter. El ritmo endiablado de la liga inglesa no da un respiro y obligó a Luka a cambiar su juego. Tuvo que adaptarse rápidamente a esta manera de entender el fútbol. Para conseguirlo se mentalizó de la importancia del entrenamiento intenso, individualizado y pormenorizado, que junto con el control de la alimentación y un muy exigente I.M.C. (índice de masa corporal) propician un estado físico óptimo.

Así nos explicamos mejor su rendimiento actual, superior al de jugadores con menos años y con un declive físico alarmante. Me refiero a Leo Messi, que pretende ocultar su decadencia tras su desencuentro emocional con el club, cuando lo evidente es que demuestra poco entusiasmo por el entrenamiento.

El inconformismo de Modric no sólo se explica por el gen ganador que comparten todos los grandes del fútbol. También por una serie de parámetros físicos determinantes y que le permiten recorrer distancias de más 12 km por partido, impensables en alguien de su edad.

Modric pesa 66 kilos, mide 1,72 y tiene un porcentaje de grasa del 8,3%, sólo unos puntos por debajo de los mejores maratonianos y únicamente un punto más que Cristiano Ronaldo. Esta pequeña diferencia con el portugués está compensada con una menor hipertrofia muscular. Cristiano, con mayor masa muscular, necesita mas oxígeno para contraer su potente musculatura, mientras que Modric goza de un mayor equilibrio entre masa muscular y genotipo. Así consigue que la captación, transporte y aprovechamiento del oxígeno para sus músculos le facilite la repetición de un mayor numero de esfuerzos explosivos con balón y sin balón con menor gasto cardiaco, lo que hace que su recuperación sea mas rápida.

Su fuerza relativa es muy alta —potencia por kilo de peso corporal— y esto le permite ganar muchos duelos con sus numerosos cambios de ritmo. A toda esta excelencia física hay que añadir su magnífico nivel técnico. Seguiremos disfrutando en cada partido de sus golpeos con el exterior del pie al compañero mejor colocado.

Modric acude cada día al gimnasio después de los entrenamientos de campo en sesiones maratonianas para mejorar su fuerza explosiva. Es muy riguroso con su alimentación y descanso. Cuida muchísimo su consumo y gasto de calorías para que se ajusten a los requerimientos de un atleta de élite. Dadas las altas exigencias físicas a nivel articular y muscular del fútbol, la Fisiología del ejercicio aconseja a los jugadores más veteranos dosificarse en entrenamientos y partidos. Luka ese dia no fue a clase.

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