En España hay tres mil muchachos llamados Bryan (edad media de 15 años), a los que deberíamos sumar los que tienen por nombre Brian (5.000) y, por supuesto, los que fueron registrados como Brayan (1.700). Hay quien asegura que todos ellos son hijos (nominales) de Brian Littrell, de los Back Street Boys, y la especulación podría tener fundamento, dado que parece complicado que sus padres se inspiraran en Bryan Adams y menos aún en La vida de Brian.

Aunque las modas son pasajeras (gracias al cielo), cabe dentro de lo posible que Bryan Gil mantenga vivo su nombre en el registro. De 19 años, el chico es una especie en vías de extinción: encarador, regateador, atrevido, incansable. Durante muchos minutos pareció la única de esperanza del Éibar. Volvimos a equivocarnos.

En España hay cinco mil ciudadanos que responden el nombre de Karim, con una media de 29 años. Es probable que el nombre se haga más popular en los próximos registros. Si lo que cautiva a los hinchas es la finura, el éxito de Karim está asegurado. De un tiempo a esta parte, hace colección de exquisiteces técnicas que, además, bastantes veces, tienen valor de gol. La conjunción entre la poesía y la efectividad es lo que ha elevado al Benzema post-Cristiano. Valga como ejemplo su forma de abrir el marcador contra el Éibar: control vaporoso y remate eficacísimo. O quédense si lo prefieren con su asistencia a Modric tras un quiebro de elegancia suprema. Y no olvidemos que los aficionados en edad de procrear son muy sensibles a las delicatessen. Quizá demasiado. En nuestro país hay 40 chavales que se llaman Zidane y 53 que tienen por nombre Zinedine.

Cuando a los 12 minutos marcó Modric (hay dos mil Lukas en España) dimos el partido por sentenciado. Tal y como estaba jugando el Madrid (espléndido) costaba creer que pudiera tener un solo minuto de sufrimiento. Pues bien, tuvo 63 minutos de pasión. El Éibar lleva siete temporadas seguidas en Primera por algo. Y más que por no rendirse (que también) es por no acomplejarse. También hay talento en esa plantilla, además de la explosión juvenil de Bryan Gil. Para muestra, un botón. El gol de Kike García fue un derechazo digno de Figo, o de Robben, si hubiera sido diestro.

Cuesta decir si el Madrid bajó el ritmo o lo subió el Éibar. Lo cierto es que el partido prosiguió sin dueño. Un penalti pudo igualar la contienda, pero el VAR entendió que la mano de Ramos no era sancionable, por haberle golpeado el balón cuando estaba de espaldas y en el aire. Diría que fue la decisión más justa, ya que no podemos penalizar a los defensas por tener brazos. No obstante, cada árbitro aplica el reglamento como le viene en gana.

También pudo igualar el Éibar en una contra conducida por Bigas, bloqueado in extremis por Ramos. Casi a continuación, ya con el tiempo cumplido, marcó Lucas Vázquez. Hay 146.836 españoles que tienen como primer apellido Vázquez, la mayoría en la provincia de Pontevedra. Si todos o bastantes tienen los pulmones de Lucas no hace falta viento para mover los molinos, como tampoco hace falta viento para mover al Madrid.

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