«Cuanto más listos queremos ser, más tontos nos hace parecer la vida”. Eso dice el refrán y eso es exactamente lo que le sucedió a Zidane. Habría que remontarse muchos años atrás para recordar un partido en el que las decisiones del entrenador del Real Madrid —técnicas, tácticas y de dirección de juego— hayan lastrado tanto a su equipo. En un partido cómodo hasta límites inimaginables, sólo Zidane y su esperpéntica cadena de decisiones (y omisiones) pueden explicar un empate que huele a derrota.

ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric; Lucas Vázquez, Benzema, Asensio.

EL PLAN: Ante un equipo que regalaba la pelota y se cerraba en un bloque bajo, el Madrid jugó en campo contrario con una más que aceptable velocidad en la circulación del balón. De nuevo la calidad técnica de los centrocampistas fue el arma decisiva para dominar el partido.

LO MEJOR: La seguridad en la circulación del balón, donde Kroos destacó de forma brillante.

LO PEOR: La dirección de campo de Zidane.

LA CLAVE: El gol de Modric dejó un decorado cómodo que el equipo entendió mal, pecando de una relajación que le costó el empate.

Uno por uno

Zidane: El entrenador francés vive en una eterna incoherencia. En la sala de prensa dice contar con todos sus futbolistas, pero luego se empeña en demostrar lo contrario. Ante el Elche volvió a utilizar a seis jugadores que ganaron la Champions con Ancelotti en la temporada 2013-14, ¡seis! Han pasado ocho temporadas y ahí siguen. Mientras futbolistas como Vinicius o Valverde entran y salen del once inicial sin justificación aparente, Odegaard —la supuesta gran apuesta de este año— lleva tres partidos sin jugar ni un segundo. Y qué decir de Militao, Odriozola, Jovic o Mariano… ya ni recordamos que están en la plantilla. Con 1-1 ante el Elche desde el 51′, Zidane no movió el banquillo hasta el minuto 76, a catorce del final. Lo hizo para dar entrada a Hazard, que llevaba más de un mes de baja. Luego retiró a Kroos, que era el mejor jugador blanco sobre el terreno de juego. Para rematar, en el 85′ dio entrada a Vinicius por un pésimo Asensio; un cambio que suena más a chiste malo que a decisión táctica. Pocas veces un entrenador ha penalizado tanto a su equipo.

Courtois: El Elche le dio poco trabajo, pero en la última jugada del partido tuvo que hacer un paradón a lanzamiento de falta de Verdú para mantener el empate.

Carvajal: El bloque bajo con el que defendió el Elche hizo que pasase casi el partido entero en fase atacante dentro de campo contrario. No es futbolista para jugar sin espacios, aunque tuvo una clara ocasión de gol que Badía evitó con la parada de la noche. Fidel y su calidad con el balón le dejaron en más de una ocasión en entredicho. Cometió un penalti innecesario que al final costó el empate.

Varane: Se las tuvo tiesas con Lucas Boyé, un delantero con oficio y buen manejo del juego de espaldas. Le faltó agresividad y en alguna jugada se le vio dudoso ante las acciones del argentino, al que no supo defender. Está lejos del central seguro de otras temporadas.

Ramos: Volvió a mostrar jerarquía. Tener a Marcelo en la izquierda le volvió a generar problemas en esa banda, donde tuvo que ir a las ayudas en exceso. Con el partido atascado buscó posiciones de remate como ariete en un claro error de interpretación del partido y del juego, pero que habla de lo que su entrenador no veía.

Marcelo: Ponerle en el lateral es regalar una opción clara de ataque al equipo contrario. Intrascendente en campo contrario pese a su tiro al larguero y desaparecido en defensa; que el brasileño salga en el once inicial es un error imperdonable de un entrenador que no solo debe recordar el pasado sino que tiene que mirar al futuro. No es casualidad que las derrotas blancas este año tengan a Marcelo en el once inicial.

Casemiro: En ese Tetris en el que Zidane ha convertido la salida desde atrás, a Casemiro le toca ocupar la mediapunta, lo que le coloca en zonas donde apenas tiene influencia en el juego, pese a algún gol enmascarador. Además, le aleja de su espacio natural para equilibrar la transición defensiva. Casemiro es lo que es y si le sacas de ahí es mucho menos.

Modric: Futbolísticamente está muy por encima de la mayoría de los jugadores, lo que le permite dominar con acciones momentos de los partidos. Cada vez que el balón pasa por sus pies la jugada toma sentido y es uno de los pilares sobre los que se asienta el dominio del juego blanco. Su problema es tan evidente que hasta duele decirlo: tiene 35 años y Zidane lo está exprimiendo. Veremos hasta dónde llega a este ritmo.

Kroos: El mejor jugador del Madrid hasta que Zidane decidió sustituirle. El alemán dio un curso de primeros toques y sobre todo de desplazamientos del balón banda-banda, lo que obligó al Elche a grandes desgastes defensivos para balancear al equipo. 77 minutos de clase, claridad y fiabilidad en la circulación del balón.

Lucas Vázquez: En un partido sin apenas espacios, al extremo gallego le falto habilidad en el regate para forzar y ganar duelos en el 1×1. Aun así dejó como siempre mucho trabajo en banda, aunque la posición tan adelantada de Carvajal le llevase en muchas ocasiones a jugar por dentro, donde ni se encuentra tan cómodo ni su fútbol es tan efectivo.

Benzema: Desaparecido todo el partido sin lograr encontrar espacios donde jugar. El Elche cerró bien el carril central y Karim se vio atrapado entre los centrales y un formidable Marcone. Hay días que al talento hay que ayudarle con decisiones y trabajo táctico, algo que en el Madrid escasea muchísimo.

Asensio: Un tremendo disparo en el gol de Modric y poco más. De él se espera ambición, descaro y remate, mucho remate, pero de momento solo deja pinceladas a cuenta gotas. No es de recibo que 15 minutos brillantes ante el Granada le regalen un sitio en el once titular, porque nada de lo que hace justifica su titularidad. 

CAMBIOS:

Hazard: (Entró en el 76’ por Lucas). En apenas 15 minutos ni tocó el balón, perdido en la maraña defensiva ilicitana y en la falta de estructura ofensiva blanca.

Valverde: (Entró en el 77’ por Kroos). Habrá que suponer que Zidane buscaba frescura física para los últimos minutos, pero la entrada de Valverde no aportó nada.

Vinicius: (Entró en el 85’ por Asensio). Zidane se durmió, tardó un mundo en hacer los cambios y este sencillamente es incomprensible por el tiempo que le dio al brasileño. Quien lo entienda que lo explique.

1 Comentario

  1. pues sí, hemos vuelto a las andadas. Totalmente de acuerdo.
    Y pase lo que pase de aquí al final de la temporada, sea Zidane desahuciado y resucitado cinco veces o mil , hay algo que es innegable: O se ha manejado mal a los jóvenes, o se ha fichado mal.
    Si se fichó bien pero aún no están listos, deberían estar fogueándose por ahí (y no como Kubo o, en su día, Lunin o Vallejo: jugando, donde sea pero jugando) y no anquilosándose mentalmente en un banquillo.
    Pero si alguien como Odegaard no está listo para jugar contra el Elche, con todos los respetos para el Elche, entonces no sé para qué está listo. Ni qué sentido tenía traerlo este año.

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