Es probable que el Real Madrid jugara en Éibar sus mejores veinte primeros minutos en años… el problema es que los 70 restantes fueron muy pobres. El equipo pasó de maravillar a verse agobiado ante un adversario que solo puso presión y ánimo. Parece claro que hay un número muy importante de jugadores que no cuentan para Zidane y tres competiciones no se disputan con 15 futbolistas.

ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Carvajal, Varane, Ramos, Mendy; Casemiro, Kroos, Modric; Lucas Vázquez, Benzema, Rodrygo.

EL PLAN: Dominar el partido desde el balón. Mover al Éibar con una circulación rápida y jugar el mayor tiempo posible dentro del campo rival. El balón como principio y fin de todo tanto en ataque como en defensa.

LO MEJOR: Los 20 primeros minutos de Modric fueron una exhibición del croata, que nos recordó por qué tiene un Balón de Oro guardado en su casa. A nivel coral, lo mejor fue la precisión y velocidad de la circulación del balón en esos 20 minutos.

LO PEOR: El bajón físico a partir de la media hora. En lo individual, el pobre partido de Casemiro, pieza básica en este Madrid.

LA CLAVE: El Madrid creó ocasiones de sobra para ganar el partido sin sufrir, pero tanto Benzema como Rodrygo fallaron remates impropios de su calidad.

Uno por uno

Zidane: Las rotaciones, esos cambios múltiples que han definido a Zidane como entrenador, han desaparecido. En Ipurúa el equipo dio señales de ir con la reserva encendida. Algunas piezas básicas empiezan a padecer un deterioro físico alarmante. Sorprendió que con Odegaard, Valverde, Asensio y Nacho en el banquillo —es obvio que Militao, Marcelo, Jovic, Odriozola y Mariano no cuentan—, Zidane tardase hasta el minuto 71 en hacer los cambios.

Courtois: Dominó con autoridad su área, algo básico siendo el juego aéreo una de las armas con las que ataca el Éibar. Muy concentrado y seguro en la salida del balón desde atrás.

Carvajal: Se volvió a notar muchísimo que es un defensa de ritmo. Defendió con agresividad a un Bryan Gil rápido y vertical. En la circulación del balón estuvo seguro. En ataque se mostró ambicioso, aunque le faltó acierto en la finalización de alguna jugada.

Varane: El Éibar es un equipo que pone a prueba a los centrales por sus continuos centros al área. El francés se mostró dominante en el juego aéreo y bastante sólido en el cuerpo a cuerpo, donde se tuvo que medir a Kike García, un futbolista rocoso, que busca siempre el contacto. Pese a estar bien con el balón, cometió algún error en el inicio de la jugada.

Ramos: Durante muchos minutos, treinta, dio un recital de cómo salir jugando limpio desde atrás ante una presión agresiva. Fueron minutos en los que vimos al mejor Ramos, al futbolista total. Luego su nivel bajó, como el del equipo, y en los 60 minutos restantes vimos aciertos —muchos— y fallos —pocos pero muy importantes—. Dos aciertos defensivos suyos al finalizar el partido evitaron el empate.

Mendy: Volvimos a ver a los dos Mendy. El defensa, que parece impenetrable, poderoso y muy dinámico, y el “delantero”, que navega en posiciones contranatura a su juego, y que enreda y embarulla las jugadas.

Casemiro: Irreconocible. Posiblemente sea, de los imprescindibles, el futbolista menos en forma del equipo. Lento en acciones defensivas y torpe con el balón, por momentos su presencia ante el Éibar restó más que sumó. En este Madrid del Casemiro-Kroos-Modric una buena versión del brasileño es imprescindible.

Modric: Tuvo 20 minutos de ensueño, de clase magistral. Dio un recital de movimientos, giros, regates y fintas para enmarcar. Le duró lo que le duró su físico, que esta vez no dio ni para medio tiempo. Suena a disparate que repitiese como titular tras jugar ante Sevilla, Borussia, Atleti y Atlethic en apenas 15 días, y más aún que jugase 71 minutos, con Valverde y Odegaard en la convocatoria.

Kroos: Sin la espectacularidad de Modric en los primeros minutos, el alemán volvió a ser el futbolista sobre el que giró el fútbol del equipo blanco. Ofreció un curso de pases y buenas decisiones. Notó muchísimo el bajón de Modric y el pésimo partido de Casemiro, lo que le obligó a jugar más con Mendy, lo que ya sabemos a que lleva.

Lucas Vázquez: Físicamente está como un tiro y con el balón pasa por uno de sus momentos más brillantes en los últimos años. Perfecto en su trabajo defensivo en las ayudas tanto a Carvajal, como por dentro a Modric. En ataque, sin estar tan fino como en partidos anteriores, volvió a tener un gran peso. Su gol hace justicia a un gran partido de un jugador al que es imposible sacar del once.

Benzema: Volvió a dejar un muestrario de crack con sus movimientos, controles y lectura del juego; también nos dejó dos errores de cara al gol en jugadas infallables para un ariete de su nivel. Si fuera del área es el doctor Jekyll, dentro del área puede ser Míster Hyde.

Rodrygo: Rodrygo tiene un golpeo de balón de gran calidad, algo que dejó claro en el pase de gol a Karim, pero también una endeblez física que le hace perder casi la totalidad de los duelos físicos en los que participa. Y eso acaba restando.

BANQUILLO.

Valverde: Entró en el 71′ por Modric. Se supone que salió para oxigenar el mediocampo. No entró mucho en juego, pero se le vio implicado y trabajador.

Asensio: Entró en el 71′ por Rodrygo. Con el partido roto, parecía que era el escenario idóneo para que pudiese brillar, pero de nuevo todo se quedó en un par de gestos y poco más.

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