Un año más y puntual a su cita, la saga Call of Duty regresa a nuestros hogares con una propuesta que sigue las líneas maestras de los títulos desarrollados por Treyarch en el universo Black Ops: las operaciones encubiertas serán el escenario de una pelea titánica de dos bandos enfrentados durante un periodo convulso de nuestra historia reciente.

El estudio encargado de esta entrega, Treyarch, con la inestimable colaboración de Raven Software, va a echar mano de clásicos imperecederos de la franquicia. Todo ello junto al regreso de unos zombies a los que se les echaba de menos para los amantes del shooter, sin olvidarnos del multijugador. Procedemos a daros nuestras impresiones.

Crisis en la Guerra Fría

La campaña nos sitúa en plena administración de Ronald Reagan en el año 1981 con la lucha de poder a poder con el bloque soviético. Encarnaremos a un personaje llamado Bell cuyo cometido es identificar y detener a un espía de la URSS que responde al alias de Perseus y que está siendo un enorme dolor de cabeza para el gobierno estadounidense por la amenaza latente de variar el equilibrio de poder que hay entre ambos bandos.

En ese contexto, vamos a recuperar a viejos conocidos como Mason, Woods y Hudson, que regresan de anteriores entregas de Black Ops. La fuerza de choque está capitaneada por Russell Adler, alguien muy versado en las maniobras soviéticas, y las aventuras nos van a llevar a distintos puntos del globo para añadir ese punto exótico a la historia. Contaremos con una alternativa más que bienvenida como es el componente de sigilo, que le va a dar la pausa necesaria al clásico gunplay de la saga. El grado de personalización de nuestro personaje, incluido su sexo, le da una profundidad no vista hasta el momento en la franquicia. Tampoco debemos de olvidarnos de nuestro piso franco en el sector occidental de Berlín desde el cual vamos a analizar las pistas obtenidas y planificaremos el siguiente paso para atrapar a Perseus en un interesante juego del gato y el ratón.

La presencia de opciones de diálogo y de determinadas misiones secundarias le sientan muy bien a este Call of Duty Black Ops Cold War de cara a determinar nuestro final. De todas formas, no nos engañemos: este no es un titulo de Telltale Games, aunque no deja de ser una bocanada de aire fresco a la típica campaña.

Como es lógico, no vamos a desvelaros ningún aspecto de la trama para evitar los spoilers, pero sí debemos decir que estamos ante un modo en solitario que raya a gran altura a lo largo de sus seis u ocho horas dependiendo de la dificultad escogida por su diversidad, ritmo y riqueza de situaciones. Más allá de las típicas fases de francotirador que son norma de la casa, acabando con un final memorable que le sitúa entre los mejores de la marca y nos deja con ganas de más.

Un multijugador desigual

Más allá de la presencia del crossplay entre todas las plataformas —podremos jugar con usuarios de PC, Xbox One, Xbox Series X, Series S, PS4 y PS5, incluyendo soporte para teclado y ratón para que no haya ningún tipo de ventaja para los usuarios de ordenador—, lo cierto es que Treyarch ha presentado un sistema muy entretenido, robusto de modalidades y no exento de novedades. Puede resultar un poco escaso en el número de mapas accesibles, si bien se irán produciendo incorporaciones con el paso de los meses como viene siendo habitual en los últimos tiempos en la franquicia.

Nos encontramos con dos tipos de partida, diferenciando entre el típico 6 vs 6 y que engloban a las modalidades de Duelo por equipos, Punto caliente, Dominio, Baja confirmada, Buscar y Destruir más Todos contra Todos junto a un par de modos para un máximo de 40 jugadores divididos en cuatro equipos, sin olvidarnos de la integración con Warzone aunque se trate de un ente autónomo.

Hay una novedad: Escolta VIP. Consiste en proteger a un jugador hasta un punto de extracción mientras que los rivales intentan eliminarle con el consiguiente aspecto estratégico en lugar del frenetismo. También está Bomba Sucia, con el extra de algunos de los mapas más grandes del juego. Hasta 40 participantes deberán aunar esfuerzos para recolectar uranio y detonar esos artefactos a lo largo del escenario, en una vuelta de tuerca a lo que suponía el modo Botín.

Por supuesto, el gunplay de la saga que le ha hecho famoso está presente con las capacidades de las nuevas consolas para aquellos usuarios que hayan tenido la suerte de hacerse con una y le da un aspecto más de arcade que en entregas anteriores. Será cuestión del gusto del usuario de si le convence o no esa variante.

En total, nos hemos encontrado con ocho mapas de 6 contra 6 y un par más para los modos de hasta 40 jugadores, que no es una cifra muy elevada, pero sí aportan calidad y el componente frenético y directo marca de Treyarch. Hay que tener en cuenta que el juego se irá reforzando progresivamente con más variantes al igual que con escenarios que complementen la oferta inicial, con lo que todo lo anterior no debe ser una valoración definitiva.

El regreso de los muertos vivientes

Desde su estreno en World at War, los zombies se han convertido en una alternativa muy atractiva para los seguidores de la saga para redondear la oferta del juego. El anuncio de Treyarch acerca de su presencia en este Call of Duty Black Ops Cold War generó un lógico entusiasmo.

La historia del Éter, que se inició en aquel World at War y que se cerró definitivamente con Tag der Toten, el escenario final de Call of Duty Black Ops 4, tiene aquí su particular reinicio con el mapa disponible que hay con el lanzamiento del juego, que se llama Die Maschine, una versión actualizada a los tiempos modernos de aquel Nacht der Untoten, esto es, la Noche de los Muertos Vivientes. Ese es un aspecto que se nos antoja algo escaso de inicio, pero que seguro que mejorará en los próximos meses.

Con esa interrelación presente en Cold War, los mismos personajes que vemos en el multijugador están disponibles y hay novedades como las opciones del blindaje e incluso la racha de eliminaciones contra la horda. Sin olvidarnos de la opción de solicitar un helicóptero de evacuación a partir de la décima ronda para asegurar nuestro progreso, aunque se fomenta que sigamos en la brecha si queremos obtener más cristales de eterio para mejorar nuestro arsenal.

Más allá de los tradicionales zombies, también nos encontramos el típico modo Dead Ops Arcade, una forma excelente de invertir tiempo o emplearlo matando zombies. Sin embargo y exclusivo durante un año para la plataforma de Playstation está Onslaught, que es un alternativa al Rey de la Colina en los propios mapas del multi, donde tendremos que aguantar todo el tiempo posible ante las oleadas de los no muertos. No nos ha atrapado en exceso, pero no descartamos que mejore y haya nuevas propuestas por parte de la desarrolladora.

Luciendo tipo

El músculo que se le supone a las consolas de nueva generación se nota y bastante en este Call of Duty Black Ops Cold War, como no podía ser de otra manera. Hemos hecho la conveniente prueba entre PS4 Pro y la flamante PS5 y lo cierto es que la calidad, fluidez y rapidez de todas las características de la máquina de Sony están más que presentes en un evidente salto que hay entre una y otra, puesto que en la más veterana ha habido ciertas quejas ante el producto y los fallos serán subsanados en posteriores actualizaciones como suele ocurrir.

Por desgracia, no hemos probado la posibilidad de los 120 fps por el simple hecho de que la televisión no la soporta, pero la presencia del 4K y características del trazado de rayos lucen espectacular en unos escenarios ochenteros marcados por las luces de neón cuando corresponden y una variedad de escenarios que responden muy bien.

La importancia del mando Dualsense es obvia a la hora de ofrecernos una mayor inmersión en nuestra experiencia. Responde de forma distinta ante las diferentes clases de armas, con especial atención a la resistencia de los gatillos que se comportan de otra manera cuando manejamos un arma más ligera en contraposición a cuando hay una más pesada.

Conclusiones

El regreso a las bases de la saga Black Ops dentro del universo Call of Duty nos ha deparado la vuelta de viejos conocidos que pasan a enriquecer una historia bien hilada con grandes tintes del cine de espionaje aunque sin renunciar al ADN de la franquicia en lo que se ha terminado convirtiendo en una campaña atractiva con ciertos elementos que la hacen más interesante si cabe.

No se puede negar que el juego sigue siendo muy divertido incluso con su clara apuesta por el estilo arcade, más acentuado que en otras entregas, pero tanto el modo multijugador como el zombie que regresa para este título son buenos, algo escasos desde el punto de vista del lanzamiento aunque la oferta se mejorará con posteriores ampliaciones de contenido totalmente gratuitas.

En definitiva, Call of Duty Black Ops Cold War seguirá contentando a los fans de la marca por su juego frenético y adictivo en esta época intergeneracional en las consolas. Su despliegue visual está a la altura de la franquicia, garantizando una enorme cantidad de horas de entretenimiento.

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