El Alfredo Di Stéfano fue testigo de un partido sin tregua, uno de esos que desnudan a los equipos y demuestran sus virtudes y defectos. Dos equipos, Madrid e Inter, que se embarcaron en un intercambio de golpes que no supimos a quién beneficiaba. Con el paso de los minutos, más allá del 45, fue evidente que los madridistas eran los perjudicados.

La presión fue el arma que eligieron unos y otros. Los locales golpearon primero con un error de Archaf y más tarde con el eterno remate de cabeza en un córner de Ramos. Pero ese 2-0 no era real. Ni el partido estaba ganado ni esa diferencia en el marcador indicaba lo que ocurría sobre el césped. Sólo hablaba de acierto. Los italianos no tardaron en demostrarlo. Primero con un golazo de Lautaro a pase sensacional de espuela de Barella y más tarde con el empate de Perisic a falta de 25 minutos. Esa última media hora nos mostró a un Inter dominante y a un Madrid asfixiado y sin respuestas, entregado a la calidad de sus jugadores. De ahí surgió el 3-2 tras una acción de Vinicius y Rodrygo.

En resumen. Si la primera parte nos dejó un buen partido de los dos equipos, en la segunda el Madrid se vio continuamente superado tanto en lo táctico como en lo físico… aunque no en el marcador.

ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Ramos, Mendy; Valverde, Casemiro, Kroos; Asensio, Benzema, Hazard.  

EL PLAN: El Madrid salió enchufadísimo, con un gran ritmo físico y una presión alta y tras pérdida siempre al hombre. Ese plan no sólo exigía correr, sino también un enorme esfuerzo mental. Había que estar concentrados y acertar en la marca en cada momento. 

LO MEJOR: El enorme despliegue físico del equipo en la primera parte. En ese aspecto, destacó el partido de Valverde.

LO PEOR: Tácticamente, los errores de Lucas Vázquez y Mendy a la hora de escoger con quién emparejarse, y el demencial posicionamiento de Casemiro en la salida del balón de los blancos. Individualmente el pobre partido de Asensio.

LA CLAVE: En cuanto al juego, el tremendo bajón físico de los blancos en la segunda parte y, sobre todo, en la última media hora. Este bajón desnudó el pobre trabajo táctico de los blancos y les pudo costar el partido. En cuanto al marcador, una acción individual de Vinicius arregló lo que de forma coral se perdía por momentos.

Uno por uno

Zidane: Ganó, que es lo que necesitaba su equipo. Además, el gol que desatascó el partido nació de una jugada de dos de sus cambios, lo cual se puede ver como un gran acierto en la dirección de juego (la botella medio llena). A su equipo le faltan muchísimas cosas tanto tácticas como físicas, y estuvo muy cerca de perder. Jugar con Asensio y Hazard en punta, dos futbolistas absolutamente fuera de forma, fue una decisión técnica muy cuestionable y dio grandes ventajas al Inter. Tácticamente, la presión al hombre que planteó fue una ruleta rusa que, por momentos, le dio réditos, pero que a ratos le pudo costar el partido. En cuanto al juego, pareció que el guión lo escribía Conte y no él. Se jugó más a lo que quiso el italiano. Los continuos 2×2 en defensa a los que se enfrentaron una y otra vez los centrales blancos son un ejemplo de manejo táctico y propiciaron en favor del Inter un contexto ofensivo que Zidane no ha sabido crear en cuatro años, sea cual sea su delantera –(la botella medio vacía).  

Courtois: Partidazo del belga. No solo evitó con dos buenas paradas que el Inter se adelantase en el marcador, sino que estuvo rapidísimo a la hora de cerrar y achicar cuatro o cinco balones en profundidad a los que Lautaro y Perisic corrían en ventaja.

Lucas Vázquez: El partido le exigió estar muy concentrado en el juego y saber interpretarlo continuamente para elegir bien a quién saltar en la presión. Si iba a por el carrilero, en su caso Young, dejaba en 2×2 a Ramos y Varane contra Perisic y Lautaro. Rápido y valiente en defensa y punzante en ataque, su partido lo podría firmar cualquier lateral de élite.

Varane: Sufrió la maldición del central, es decir, de nada te vale hacer un buen partido si fallas en un par de acciones que además te cuestan goles en contra. Conte, que es un mago de la pizarra, planteó un contexto ofensivo en el que en muchas ocasiones Ramos y él defendían en 2×2 a Perisic y Lautaro, lo que les creó muchísimos problemas.

Ramos: A los diez minutos y tras dos acciones al límite con el balón, entendió que Lautaro es un dolor de cabeza permanente. El argentino le obligó a un partido de máxima exigencia. Concentrado, duro y actuando con severidad en cada duelo, su partido fue el de un central de jerarquía. Aun así marcaron los dos puntas del Inter.

Mendy: El francés es un verso suelto que continuamente desorganiza el dibujo defensivo de su equipo, aunque su potencia física solucione muchas de sus decisiones. Se equivocó en muchas jugadas saltando a la marca de Achraf, lo que dejaba, como le ocurría a Lucas Vázquez, desprotegidos a sus centrales. En una de esas equivocaciones, su presión al marroquí generó un error que le costó al Inter el 1-0. Es lo que tiene el fútbol, de una mala decisión táctica surge una ventaja en el marcador. 

Valverde: Completó un partido de una generosidad física extrema. Exuberante en la presión e incansable en el ida y vuelta, estuvo muy cerca de marcar en dos ocasiones. Su ritmo de juego fue superlativo y el argumento que el Inter nunca supo descifrar, ya que no se puede marcar a un jugador cuyo fútbol carece de complicaciones.

Casemiro: El brasileño fue Jekill y Hyde si valoramos su trabajo en las fases del juego. Como siempre, se mostró serio, trabajador y competente en acciones defensivas. Pero el partido pedía que su mediocentro no se escondiese. O que el mediocampo se desordenara para evitar que la pelota pasase por sus pies. Hay partidos en los que el trabajo defensivo del brasileño no compensa lo que resta cuando el Madrid tiene la pelota. No hay ningún equipo del mundo que aleje a su mediocentro de la base de la jugada cuando el equipo sale jugando. 

Kroos: Durante el tiempo que estuvo sobre el campo, el alemán fue el faro y guía del juego madridista, dando un curso de cómo salir con toques de una presión alta. Obligado a jugar por dentro para ejercer de mediocentro cuando el Madrid tiene la pelota, realizó un enorme despliegue físico para equilibrar el juego blanco.

Asensio: (sustituido en el 64’). Sin ningún peso en el ataque del equipo, se limitó a toques intrascendentes en el medio, pero nunca se atrevió en un 1×1 o a buscar rupturas al espacio. Ante el Inter fue sin duda el jugador más insustancial tanto en defensa como en ataque. Los minutos que juega empiezan a parecer regalados.

Benzema: Ante el Inter volvió el Karim de las dos caras, el jugador que lleva años enamorando y desesperando por igual. Lúcido y elegante en muchas acciones, casi todas lejos del área, y a la vez torpe y fallón de cara a la portería. 

Hazard (sustituido en el 64’). Sigue muy lejos del jugador que le hace falta al equipo. Dejó un par de detalles de clase, pero sigue lento y pesado en sus acciones, y con eso no se puede jugar ante todo un Inter y aprobar en la nota.

También jugaron:

Vinicius: (entró en el 64’ por Hazard). El Madrid había perdido el balón, ya no presionaba y se jugaba en campo de los blancos. Vinicius salió a jugarse algún 1×1 o intentar algún desborde ganador. La realidad es que solo lo logró una vez en el 79, pero su asistencia fue la llave en el gol de Rodrygo.

Rodrygo (entró en el 64’ por Asensio). En el primer balón que tocó lo voltearon y ya apenas si apareció, pero supo controlar y definir con calidad en el gol. Un tanto con el que se ganó algo más que un partido.

Modric (entró en el 78’ por Kroos). Con el Inter volcado para ganar y tras el 3-2 empatar el partido, Luka intentó tirar de veteranía y sujetar la pelota lo más posible. 

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