Quizá fue el mejor jugador del mundo. Unos defienden su postura con vehemencia, otros entienden que es difícil comparar el fútbol de ayer con el de hoy y algunos tienen otras preferencias. El orden de los genios del fútbol (Diego, Pelé, Zidane, Di Stéfano, Cruyff, Messi, Cristiano…) genera un debate poco profundo, pero intenso, y a veces divertido. Supongo que forma parte del espectáculo.

Lo que sí está claro, y estos días ha quedado de sobra demostrado, es que Diego Armando Maradona fue un mito. Personaje controvertido, extravagante, polémico, pero con un don para el fútbol (nada menos), todo ello aderezado con la suerte de nacer en Argentina, un país orgulloso y pasional elevado a la máxima potencia. Los argentinos son dados a magnificar las cosas y no tienen inconveniente en proclamar Dios a un jugador de fútbol. Sus razones tenían y los ingleses ayudaron.

Maradona fue un ídolo que vivió rodeado de una fama inigualable. Su trayectoria marcó la vida de muchas personas convirtiéndole en el futbolista más mediático del mundo. Sus errores, siempre pecados veniales para sus seguidores, tenían penitencias pequeñas, las que probablemente te impondría un cura de la familia. Es imposible saber si Maradona hubiera sido Maradona si no hubiera sido argentino. Es probable que no.

Hay un aspecto de Maradona del que se ha hablado poco estos días: su relación con las marcas y la publicidad. El fenómeno es curioso en un personaje que repetía una y otra vez: «Sólo les pido que me dejen vivir mi propia vida. Yo nunca quise ser un ejemplo». 

En el intento de las marcas de buscar contactos amables con sus consumidores para ser más atractivos y reconocibles, acercarse a personajes famosos es una técnica habitual. Y Maradona se convirtió pronto en un objetivo claro. El futbolista más conocido del mundo era un regalo para las marcas, aunque con el tiempo se fue convirtiendo en una apuesta peligrosa. Los escándalos suelen hacer que las marcas huyan, pero Maradona siguió participando en campañas de publicidad a pesar de su vida complicada. Era difícil resistirse a la pasión que generaba, a su fama y a sus miles de seguidores. Diego fue embajador de multitud de marcas y su principal reclamo comercial. Tener a Maradona era sinónimo de éxito.

Estas fueron las apuestas más A LA CONTRA: 

Bwin

Probablemente fue una de sus ultimas campañas: ¿Quién ha robado la copa? Acompañado por el gran Vicente del Bosque, Cafú y Effenberg, entre otros, los protagonistas roban la Copa del Mundo al más puro estilo Hollywood.

Coca-Cola 

Diego fue la sonrisa del Mundial 82. Fue su primer gran acercamiento a las marcas y lo hizo, con quién si no, con la más mítica compañía de refrescos.

Contra las drogas

Una de las más campañas más curiosas. Sobra decir por qué. “Si te ofrecen, simplemente di que no”.

McDonald’s

Maradona, una gran sonrisa y comida rápida. Poco común, aunque muy efectivo y más en aquella época.

 Guaraná Antarctica 

¿Puede una marca que es patrocinador oficial de la selección brasileña tener como imagen a Maradona? ¡La pesadilla de todos los argentinos! Una obra de arte.

Tecate

La cervecera mexicana se imaginó a un Dios que pedía a un tal Noé construir un campo de fútbol para salvarlo. Un Dios protagonizado por…

Quilmes 

La gran cervecera argentina nos ha dejado las mejores muestras de publicidad vinculada al fútbol. Utilizó a Maradona en muchas ocasiones. Su patrocinio de la selección argentina es mítico. No me arrepiento de este amor es un buen ejemplo utilizando la voz del astro argentino.

Diego fue un hombre rodeado de contradicciones y hay una en la que ha coincidido todo el mundo, incluso él mismo: «Si me muero, quiero volver a nacer y quiero ser futbolista. Y quiero volver a ser Diego Armando Maradona. Soy un jugador que le ha dado alegría a la gente y con eso me basta y me sobra». 

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