Enrique Morán (Pola de Lena, Asturias, 1953) fue subcampeón de Liga en el Sporting. Vega-Arango no le subió el sueldo y fue traspasado al Betis, un recién ascendido. Dos años después fichó por el Barcelona, donde coincidió con Maradona y Schuster. Aunque le ofrecieron la renovación, se marchó al Atlético de Madrid, a donde llegó con la rodilla tocada. Actualmente, se dedica a disfrutar de la familia con una ilusión nueva. Su hijo de 18 años juega en el Rayo Majadahonda.

—Usted fue una estrella en el Betis y el Sporting. ¿Por qué no lo fue también en el Barcelona y en el Atlético de Madrid?

—El Barcelona y el Atlético de Madrid son equipos cuyos jugadores tienen más calidad. En el Betis y el Sporting tuve un buen rendimiento. Sin embargo, los dos últimos años en el Barça apenas jugué —disputó nueve partidos—, a pesar de tener mucho protagonismo el primer año —jugó 27 encuentros—. Al Atlético de Madrid llegué mayor y con las secuelas de la lesión que tuve en el Sporting cuando tenía 20 años. Me rompí el menisco y el ligamento cruzado. La rodilla estaba mal y no pude rendir al 100%.

—¿Se ha arrepentido muchas veces de rechazar al Madrid para irse al Barcelona?

—No. En realidad, yo iba a fichar por el Madrid. Existía el derecho de retención y si el club no quería, no te marchabas. Un ejemplo es mi amigo Quini. Los presidentes siempre decidían el futuro de un jugador. Yo jugué dos buenas temporadas en el Betis y el Madrid contactó con el presidente. El traspaso estaba cerrado por 55 millones de pesetas. Sin embargo, como el Madrid lo pagaba en dos veces, Núñez le dijo al presidente del Betis que lo pagaría todo en un solo plazo. Y acabé en el Barcelona. No me fue mal allí. Me trataron bien y, a pesar de no jugar en mi último año, me ofrecieron la renovación. Pero como no jugaba me marché al Atlético.

—En el Barcelona usted coincidió con Schuster y Maradona. Cuesta creer que ese equipo no lo ganara todo. De hecho, fueron cuartos en la temporada 82/83…

—Todavía lo pienso. Éramos un equipazo y teníamos a Maradona, que era el mejor jugador del mundo, y a Schuster, el segundo mejor. También estaban Quini, Marcos Alonso… Sólo ganamos la Copa del Rey al Madrid (2-1) en Zaragoza. Nos faltó ganar algún título más. El año anterior a la llegada de Maradona ganamos la Recopa de Europa frente al Standard de Lieja.

—¿Es verdad que aquel Barça tenía cierto complejo con el Madrid?

—El Madrid siempre fue el rival a batir. Estábamos obsesionados, también el presidente. Eso sigue existiendo en ambos equipos porque son los que suelen competir por la Liga.

“A Maradona le faltó que lo asesoraran mejor”

—¿Por qué no se vio al mejor Maradona en el Barcelona?

—Fue lesionado por Goikoetxea y estuvo un tiempo tocado. A nosotros nos impresionaba en los entrenamientos porque tenía unas cualidades increíbles. Tenía que haber hecho más. En el Nápoles triunfó. Uno nunca sabe el porqué. Estaba rodeado de mucha gente y a mí eso me llamaba la atención. Se lo decía a mi familia, que era un genio, pero que no me gustaba que le esperaran diez o doce argentinos después del entrenamiento. Eso siempre me dio mala espina. Con los años, me enteré de muchas cosas. Un jugador debe tener una vida ordenada para triunfar. Se ve con Messi, con Cristiano… A Maradona le faltó que lo asesoraran mejor. Lo que se ha demostrado es tenía que haber alcanzado cotas más altas en el Barça.

Enrique Morán, entre Maradona y Schuster.

—¿Fue mejor que Messi?

—No. En su momento fue el mejor del mundo, pero es el segundo por detrás de Messi. El número uno de la historia es Messi. Desgraciadamente, ya no lo es actualmente porque su bajón ha sido terrorífico. Le ha dado mucho al Barcelona y nos ha dado un espectáculo continuo. Ha tenido más continuidad que Maradona. La gente dice que uno ganó un Mundial y otro no, pero eso no hace mejor a un jugador frente a otro. Messi tuvo la mala suerte de tener a Higuaín en su equipo, que falló la ocasión en Maracaná y Alemania ganó en la prórroga.

—¿Qué cree que le pasa a Messi? ¿Está viejo o triste?

—No lo sé. Es un tema mental. A veces los jugadores después de tantos años de responsabilidad, sabiendo que deben ser los mejores, se acaban quemando. Me parece que está desmotivado cuando no tiene motivos para estarlo. Es consecuencia de estar muchos años a un nivel muy alto. Ahora le pega horrible a las faltas y está fallando ocasiones con facilidad. Es extraño este bajón tan grande que ha pegado.

—¿Cómo era aquel vestuario del Barcelona al que llegó? Supongo que habría mucho ego suelto…

—Éramos normales y nos llevábamos muy bien. Nuestra ventaja es que sólo había dos o tres extranjeros. Al ser casi todos españoles convivíamos mucho más. Nos tomábamos algo y pasábamos mucho tiempo juntos. Ahora con tantos extranjeros no hay tanta convivencia fuera del vestuario. En el Sporting éramos todos amigos y por eso fuimos subcampeones de Liga. Ahora los jugadores son más fríos todos porque son de países diferentes. No veo la misma armonía.

—Entrevisté a Vega-Arango y me dijo que el Sporting debería recuperar la fórmula de aquella época: jugadores de Mareo y dos o tres extranjeros. ¿Lo cree así?

-—Eso significaría una unión mayor y se notaría en el terreno de juego. Actualmente es muy difícil porque hay libertad de mercado para la incorporación de los jugadores. Los futbolistas quieren venir a España porque los equipos pagan muy bien. Hacer lo que propone Vega-Arango supondría poner al Sporting en desventaja frente al resto porque no le llegaría para competir.

—Cuando Menotti llegó al Barcelona, usted dejó de jugar. Imagino que se haría bilardista desde ese momento…

—Yo jugué mucho mi primer año y medio cuando estaba Udo Lattek. Sin embargo, el año y medio siguiente ya no jugué. Menotti cambió el sistema y ya no jugábamos ni Quini, ni Pichi Alonso, ni yo… Jugaba con extremos como Carrasco y Marcos y con Maradona como delantero centro. Cada entrenador ve las cosas de una manera y yo no estaba de acuerdo con él. Cuando un jugador no juega, nunca está de acuerdo con el técnico.

—¿Cuál es el principal cambio que ha experimentado el fútbol en estos 40 años?

—Ahora hay más técnica y una mejor preparación física. Los jugadores se cuidan con las comidas, en el gimnasio… Técnicamente, los defensas de mi época eran muy duros, a pesar de que había algunos técnicos. Actualmente, son más técnicos y hay una importante presencia de la televisión. Yo era extremo y los defensas te ponían la bota en la cara. Eso es muy difícil hacerlo ahora. De hecho, Messi y Cristiano no han sufrido ninguna lesión de gravedad en toda su carrera como consecuencia de una entrada. En cambio, Goikoetxea, que es un tipo muy majo, lesionó a Schuster y Maradona. Cada año a uno.

“Si me hubiera enfrentando a los defensas de aquel Granada hubiera hecho como Gento: darme de baja la semana del partido”

—Hablando de jugadores duros. No sé si usted sufriría a los defensas de aquel Granada…

—No coincidí con ellos, pero si me hubiese enfrentado hubiese hecho como Gento: me hubiera dado de baja la semana del partido. Aquellos defensas eran terroríficos.

—Cuentan que usted era como Jesús Navas. Ahora parece que los extremos puros están en vías de extinción…

—Me está sorprendiendo el rendimiento de Navas en el lateral derecho. Los extremos de antes se han perdido porque ahora se sorprende con los laterales. Ahora parece que todos juegan de mediapunta.

—¿Qué le parece Vinicius?

—Es un chaval que me gusta. A mí me pone de los nervios el Barcelona, que juega siempre para atrás. Si el portero toca más el balón que los delanteros… Me gustan jugadores como Vinicius, aunque le falte un poco de gol. También debe tranquilizarse cuando centra. A veces golpea el balón y no sabe a quién se lo da. Es habilidoso y hay que darle confianza.

—¿La definición es algo innato o se puede aprender?

—Todo un poco. Son cualidades que uno tiene, pero que se pueden mejorar en los entrenamientos. El que tiene calidad la perfecciona a base de entrenarla. Sin embargo, la eficacia es algo que uno tiene innato. La visión de juego también es difícil mejorarla.

“El Barcelona no puede tirar dos veces a puerta en 90 minutos”

—Ha dicho que no le gusta que el balón llegue al portero. ¿No es partidario del tiqui-taca?

—No, porque me desespera que el delantero caiga a las bandas y que el balón lo tenga el portero. Y que jueguen para atrás. Ha habido partidos en los que el Barcelona ha tirado dos veces a puerta; el Barcelona no puede tirar dos veces a puerta en 90 minutos. Controlan demasiado tiempo el balón atrás. Ahora le falta un delantero centro auténtico. Jugar tanto hacia atrás es un error.

Arriba, de izquierda a derecha: Ciriaco, Castro, Maceda, Joaquín y Rezza
Abajo: González, Moran, Mesa, Quini, David y Ferrero

—¿Qué le faltó al Sporting para ganarle al Madrid la Liga en la temporada 78/79?

—Fue una pena porque teníamos un equipazo. Íbamos líderes cuando llegó el Madrid a El Molinón y perdimos 0-1, gol de Santillana. Ellos ocuparon el liderato… nos faltó haberles ganado aquel partido. Ahí estuvo el fallo.

—¿Hubo alguna mano negra? Ferrero fue expulsado la semana anterior en Salamanca y de ahí nació el cántico “así, así, gana el Madrid” …

—Fue expulsado por pedir barrera… No tiene sentido que le sacaran tarjeta por eso. Quiero pensar que el árbitro no lo hizo queriendo, pero a veces queda la duda. Apoyo a los árbitros porque son profesionales e imparciales. No te puedo decir si hubo o no mano negra, eso sólo lo sabe el árbitro.

—Quini, Morán y Ferrero. ¿Cuánto valdría esa delantera hoy en día?

—No sé porque me pierdo con las cifras actuales… Por ejemplo, Griezmann, que lleva dos años dando pena en el Barcelona, gana 17 millones netos por hacer lo que hace. Esas cifras son desorbitadas. Si nos hubiese tocado jugar en esta época, hubiésemos ganado muchísimo.

—¿Ha sido Quini el mejor delantero de la historia de España, superior a Villa y Torres?

—Quini y yo éramos muy amigos. Jugamos juntos cinco años en el Sporting y tres en el Barcelona. Él era el mejor como delantero y como persona. Villa y Torres también han demostrado muchísimo. Los tres han hecho las cosas muy bien, pero yo me quedo con Quini por el cariño que le tenía.

—De aquel Sporting usted se marchó al Betis, un recién ascendido. ¿Por qué ese cambio?

—Porque le pedí a Vega-Arango que me subiese la ficha. Yo ganaba 1’7 millones de pesetas, mientras que Quini y Ferrero ganaban cinco cada uno. No quería ganar como ellos dos, pero sí quería ganar más. Él me contestó que no y pedí mi traspaso. Tuve la suerte de que el club necesitaba dinero y no querían vender a Quini por lo que suponía en el Sporting, y a Ferrero tampoco. El Betis hizo una oferta por mí y me arriesgué porque era un equipo recién ascendido. Me fui de un subcampeón de Liga a un equipo que venía de Segunda. Marqué 30 goles en mis dos años en Sevilla y me fichó el Barcelona. La jugada me salió bien.

De izquierda a derecha, de pie: Esnaola, Bizcocho, Biosca, Ortega, Peruena y Gordillo; agachados: Morán, López, Diarte, Cardeñosa y Benítez.

—El Betis era un recién ascendido, pero allí estaban Cardeñosa y Gordillo. Tampoco era mal equipo…

—No, teníamos un equipazo. Estaban Cardeñosa, Gordillo, Esnaola, Alabanda, Diarte, Hugo Cabezas… De hecho, visitamos al Atlético de Madrid, que era el líder, y les ganamos 0-4, vencimos 1-3 en el Camp Nou…

—Dicen que la Santísima Trinidad son Joaquín, Cardeñosa y Gordillo…

—Es así. Jugué con Cardeñosa y Gordillo eran dos fenómenos. Y Joaquín también.

—El domingo de Feria de 1980 golearon al Sevilla (4-0) y usted marcó dos goles. Imagino que la fiesta de aquella noche no desmerecería de las de Benjamín…

—Cada uno tiene su estilo. No recuerdo si hice fiesta o no porque yo era muy casero.

—Al menos irían a la Feria…

-Los dos años que estuve en Sevilla viví en Los Remedios, al lado de la Feria, y sólo fui una vez a conocerla porque unas amigas me llevaron. Yo no quería ir porque prefería quedarme en casa. Fui un rato y volví a casa. Cuando estaba en activo, me gustaba hacer una vida más tranquila. Salía a tomar algo, pero me gustaba quedar con la gente en casa porque no me gustaba la exposición que tenía en la calle.

“Luis Aragonés nos decía que había que sudar sangre”

—En 1984 usted llegó al Atlético de Madrid. Supongo que fue por petición de Luis Aragonés, pero apenas jugó. ¿No se entendía con Hugo Sánchez?

—Sí nos entendimos. Tuve muchos problemas en la rodilla y en Madrid la preparación física fue muy fuerte. De hecho, Luis Aragonés nos decía que había que sudar sangre. Un día le dije que no podía entrenar tanto, ni entrenar la víspera del domingo. Nos ponía a correr en duro debajo del estadio los sábados. A mí me machacaba como a Arteche y Clemente, los jugadores más físicos del equipo. Me dijo que tenía que trabajar y sudar porque venía de Barcelona. Al final aquello me costó el puesto.

—Supongo que Hugo Sánchez ya impresionaba…

—El primer año que llegó al Atleti lo quisieron devolver a México porque no funcionó. Sin embargo, en su último año fue el máximo goleador del campeonato, terminamos en segunda posición y ganamos la Copa del Rey. En el Madrid fue cuatro veces más pichichi. Era un rematador nato, no regateaba.

—Usted se retiró a los 32 años y se alejó del fútbol. He leído que invirtió tan bien su dinero que no tuvo que volver a trabajar…

—Tuve la suerte de tener una familia que me aconsejó bien. Tengo dos hermanos y uno de ellos me ayudó con la economía. Compré dos locales en Madrid y montamos dos negocios de hostelería. Uno de ellos fue en la Claudio Coello, donde iban los periodistas deportivos. Todos han conocido el bar Tries de los hermanos Morán. Afortunadamente los hemos recibido y son buenos amigos. Mis hermanos trabajaron porque cuando lo inauguraron yo jugaba en el Barcelona. Me retiré del fútbol y no tuve que trabajar porque viví de las rentas. Además, me casé con 48 años. ¡Si me descuido ni me caso!

—Imagino que verá todos los partidos de Sporting, Barcelona y Betis. ¿Cuál le tira más?

—Mucha gente me lo pregunta. Siempre me tira más el Sporting porque soy asturiano. Igualmente, siempre apoyo al Betis y al Barcelona. El Sporting sólo me hace sufrir porque no hay manera de que suba. Siento pasión por los cuatros equipos porque hay que ser agradecido.

—¿Qué necesita el Sporting para subir este año?

—Algo de suerte. En Segunda hay mucha igualdad y si tienes suerte en los partidos coges moral y ánimo. Ahora mismo están en segunda posición y, si se mentalizan, ascenderán. La Segunda es muy dura. Técnicamente no es muy buena, pero físicamente sí.

—¿Y al Betis para entrar en Europa?

—Lo veo bien. Tiene unos jugadores estupendos y ocupa la séptima posición. Está en condiciones de clasificarse para Europa. Aunque hay tanta competencia… Nadie contaba con el Granada y está jugando la Europa League.

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