El gol de Benzema pareció que allanaba el camino hacia una nueva victoria sin mucho brillo, pero de nuevo el juego y, sobre todo, el ritmo le hizo anticompetitivo. Una cadena de jugadas aisladas —tres penaltis y un gol en propia meta— dejan un resultado irreal pero no injusto.

ALINEACIÓN: (4-2-3-1) Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Ramos, Marcelo; Valverde, Modric; Asensio, Isco, Vinicius; Benzema.

EL PLAN: Los blancos, esta vez rosas, salieron a dominar el partido desde la posesión del balón. Lo hicieron con una serie continua de pases que les acercaban al área rival. Como siempre, todo se quedaba en balas de fogueo en cuanto la pelota rozaba zonas de peligro.

LO MEJOR: Los veinte primeros minutos del Madrid. Sin ser nada del otro mundo, al menos le dieron para ir por delante en el marcador.

LO PEOR: Las incomprensibles decisiones de Zidane en la formación del once titular, con tres jugadores —Marcelo, Isco y Asensio— que no pueden ser titulares en este equipo. El partido de Marcelo fue sencillamente indefendible.

LA CLAVE: El resultado, tan abultado, es producto de una serie de errores individuales y de un par de accidentes que se pueden producir en el juego, en cualquiera de las dos áreas. Pero lo que pasó tras el descanso, y me refiero al juego, es producto de demasiadas decisiones suicidas del entrenador. 

Uno por uno

Zidane: En la rueda de prensa volvió a decir aquello de “la culpa es mía”. Ya no es una cortina de humo para defender a sus jugadores porque cada vez es más cierto. Cuando tomas tantas decisiones injustificables, lo normal es que la realidad te atropelle. El empeño (cabezonería) de Zidane por recuperar a futbolistas que no levantan cabeza le está costando al Madrid puntos y complicaciones en Europa. Si a una deficiente pizarra le sumas tres o cuatro futbolistas en una forma lamentable, ocurre lo que ocurre. No siempre va a aparecer la parada salvadora o el gol ganador. Este Madrid es un equipo sin ninguna certeza. La defensa que le dio el título el año pasado ha desaparecido, la presión depende de que en el campo estén o no ciertos jugadores, en ataque todo es improvisación y centros al área… Nada parece consolidado tácticamente. Todo es producto de la voluntad-calidad individual. En Valencia no fue una excepción. El partido lo perdió el Madrid más por sus errores y carencias que por las virtudes de un rival que se limitó a ser voluntarioso, pero que nunca necesitó de un gran fútbol para ganar el partido.

Courtois: Si pierdes 4-1 y eres el mejor de tu equipo, poco más que decir. El belga volvió a dar muestras de estar en un gran estado de forma, pero tres penaltis, y fuego amigo —Varane en propia meta— se vuelven algo imposible.

Lucas Vázquez: Gayá supo encontrar en su espalda el lugar por el que llegar una y otra vez. Muy desbordado en esta ocasión, le faltaron más ayudas desde su banda (trabajo coral) y más talento defensivo (individual). En ataque dobló a un Asensio desaparecido, que nunca fue un socio útil. Como tantas y tantas veces hemos visto en Carvajal, se excedió con los centros al área sin destinatario.

Varane: Sus errores empiezan a ser demasiado importantes y reiterativos. Le costó encontrar su posición y cometió errores posicionales y de contundencia en alguna jugada. Cuando llevas dos goles en propia meta y tres o cuatro fallos con valor gol, ser titular empieza a ser un regalo. Esta vez suspendió hasta en su papel como escudero.

Ramos: Fue el único que se salvó mínimamente del cuarteto defensivo, pero no sobrevivió al desastre defensivo de sus tres compañeros. Su duelo con Maxi Gómez echó chispas. Dio la sensación de estar físicamente cansado en algunas acciones.

Marcelo: Su comportamiento en el gol anulado, en el primer penalti que se hizo repetir, es la definición perfecta de su partido. En ataque dejó alguna acción de calidad con el balón, pero en defensa su imagen corriendo hacia atrás a trote cochinero es indefendible. Su alineación en el once titular es absolutamente incomprensible y no solo le señala a él

Modric: Formó parte de un doble pivote con Valverde muy poco conexionado. Brilló cuanto más cerca del área estuvo, pero físicamente no está para el ida y vuelta. Asensio y Vinicius, los dos compañeros que debían jugar abiertos para facilitar el juego, naufragaron lamentablemente y con ellos muchas de las opciones de pase del croata, obligado a jugar demasiado en horizontal.

Valverde: De nuevo corrió más que jugó. Con él jugando más posicional y sin poder protagonizar la presión, esta brilló por su ausencia. Es una nueva demostración de que muchas cosas de las que ocurren en este Madrid no son producto de la pizarra sino de las cualidades de los jugadores. A falta de veinte minutos para terminar el partido estaba fundido.

Isco: Junto a Marcelo y Asensio, Isco formó el triplete de jugadores que no pueden salir en el once titular de este equipo, ya que su presencia a día de hoy penaliza. Jugó por delante del doble pivote y nunca hiló jugadas para asentar al equipo en mediocampo.

Asensio: No está y cada día se le espera menos. Blando, soso y carente de desborde, su presencia en el once cada día tiene menos justificación y la llamada de Luis Enrique —y no a Portu— solo habla de endogamia, no de razones futbolísticas.

Benzema: Hizo un buen gol, pero su fútbol lejos del área cada día le vale menos a este equipo si sus compañeros son Vinicius y Asensio. Zizou debe decidir cómo debe jugar este equipo, pero el ataque del Madrid, se volvió a ver en Mestalla, es un totum revolutun sin pies ni cabeza ni trabajo táctico.

Vinicius: Atropellado, alocado y desacertado, el brasileño volvió a ser ese jugador que crea más dudas que certezas en cuanto a su futuro. Tras año y medio con Zidane, su evolución es cuanto menos muy dudosa.

LOS CAMBIOS:

Odegaard: Se le notó falto de ritmo y se notó que, de momento, el equipo no le reconoce como elemento jerárquico y no le busca para que ordene el juego.

Rodrygo: El único que se mostró ágil y con ganas de desbordar. Buenos minutos sobre el campo.

Kroos: En partidos como este, y con 4-1 en contra, el alemán no es un elemento que dinamice el juego. Su toque pausado no es un gran argumento para 15 minutos.

Mariano: No jugaba desde ni me acuerdo. Salió como siempre a comerse el mundo y puso garra y remate. Cada minuto que juega hace más incomprensible su rol en la plantilla. 

Jovic: Salir con 4-1 a jugar cinco minutos parece un mal chiste. Tal vez Zidane pensó que en ese tiempo iba a hacer un hat-trick.

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