Deberíamos decir que Roglic lo tiene todo a favor y no lo diremos. Ganó la crono (cuarta victoria de etapa), recuperó el liderato y en la última semana sólo se encontrará con una jornada de verdadera montaña, la que termina el sábado en La Covatilla. Sin embargo. No obstante. Pero. Elijan la adversativa que prefieran. Porque hay sombras que invitan a dudar. A pesar del puñetazo en la mesa, los enemigos de Roglic permanecen en sus puestos: Carapaz a 39 segundos y Carthy a 47. Demasiado cerca como para no intentarlo. Tal vez el líder advierta esa amenaza después de una ducha reconfortante. Lo problemas no salen con agua caliente. Todavía no.

Que Roglic gane una crono por un segundo puede parecer una crueldad, especialmente para Will Barta, un estadounidense de 24 años sin triunfos en su carrera profesional. El chico, además, tiene cara de buena persona. Y nació en Boise, capital del estado de Idaho, una ciudad donde se asentaron los emigrantes vascos que acudieron en el siglo XIX atraídos por el oro y que rinde culto a sus orígenes (“¡Gora Obama!”, gritó el alcalde en 2008). Boise se llamaba también uno de los gatos de Hemingway, que se suicidó no muy lejos de allí, el escritor, no el gato, aunque esa es otra historia.

Estábamos hablando de las caras. Roglic también ha sido víctima este año de otra cara adolescente, la de Pogacar, así que tampoco creo que sienta remordimientos. Las caras mienten. Más que las caretas. Basta con fijarse en Carapaz. El apellido lo tiene muy bien puesto porque su rostro es apacible y sonriente, algo cándido por momentos. Sin embargo, su espíritu es guerrero, y es seguro que planteará nuevas batallas, y no para quedar bien, sino para quedar antes.

La cara de Carthy tampoco es agresiva, ni su fisonomía en general, más cerca de la Pantera Rosa (maillot incluido) que de otros animales feroces. Sin embargo, el muchacho ha probado la sangre y le gusta. Desde que venció en el Angliru se siente capaz de cualquier cosa. La prueba es que sólo cedió 25 segundos con Roglic en la temible crono de Ézaro. No tiene techo, ni complejos y ojalá tampoco tenga cuidado. Carthy, ya se puede afirmar, es la estrella que nos presenta cada Vuelta desde tiempo inmemorial.

Hasta aquí los candidatos. Enric Mas hizo una pésima crono (“ha sido un desastre, no encontraba ni posición ni ritmo”) y ya se aleja a 3:23. No obstante, estoy convencido de que Movistar probará algo que no será el Desembarco de Normandía pero sí podría ser el desembarco de Puebla de Sanabria. Todo se andará.

El caso es que la Vuelta arde. Fuera de fechas, sin españoles entre los primeros y con la borrasca encima. Pero arde.

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