Dirección: Pedro Almodóvar. Protagonista: Tilda Swinton. Título original: The Human Voice. Género: Drama. Guion: Pedro Almodóvar. Fotografía: José Luis Alcaine.

Hace tiempo que Almodóvar está por encima de su propia obra. En esta ocasión se permite un capricho: adaptar el texto de Jean Cocteau en forma de cortometraje. Algo que ya hizo Roberto Rossellini en 1948, cuando sacó el texto de los escenarios teatrales, y lo llevó a la gran pantalla, en uno de los dos episodios de El amor. En aquella ocasión el personaje protagonista lo interpretó una deslumbrante Anna Magnani.  

Esta vez, y en apenas 30 minutos, el cineasta manchego nos cuenta la historia de una mujer abandonada (Tilda Swinton) y sus tres días junto a las maletas de su examante, que la ha dejado para casarse con otra mujer y que se supone vendrá a recogerlas. Sin embargo, como Godot, ese personaje nunca llega. Una mujer y un perro, curiosa pareja, que no entienden por qué su amo y su amor les ha abandonado. Una historia que se completa con un hacha, una lata de gasolina y una llamada de teléfono.

Los fans de Almodóvar, que son legión, van a disfrutar con el barroquismo visual del director, con su habilidad para tocar ciertas teclas emocionales y con su capacidad para convertir un monólogo teatral en media hora de potentes imágenes.

En mi caso, el corto me parece un acto masturbatorio, un ejercicio de autosatisfacción personal absolutamente pretencioso. Con ello no le niego ni oficio ni sabiduría cinematográfica, todo lo contrario. Demuestra una gran pericia con su empleo y utilización del espacio escénico. Tampoco pongo en duda el trabajo de la protagonista, una Tilda Swinton cuyo físico rotundo y sus gestos de mujer dura e impenetrable recuerdan a las grandes divas del cine, aunque no siempre ayuda a empatizar con el sufrimiento y la desolación que vive su personaje. No obstante, lo que predomina es un Almódovar más preocupado de escucharse a sí mismo que de contar una historia.

La voz humana es un ejercicio de estilo, y puede que sea el nuevo camino por el que ha empezado a transitar Almodóvar desde Dolor y Gloria. Veremos qué nos depara el destino y cómo es su próximo trabajo. De momento, yo me quedo frío.

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