El canario Rafael Felo Batista (Las Palmas, 1936) conserva la energía y la memoria de sus mejores años. Despuntó en Las Palmas y se interesaron por él tanto el Madrid como el Barcelona. Vistió de blanco y fue titular en la final de Copa de Europa de 1964, la que perdió el Real Madrid frente al Inter (3-2). Tras su retiro, trabajó en una empresa de transportes y construyó un edificio que alquiló para vivir holgadamente. Actualmente está jubilado y disfruta viendo fútbol.

—Usted fue titular en el último partido de Di Stéfano en el Real Madrid, la final de Copa de Europa de 1964. Incluso marcó usted un gol. ¿Cómo recuerda aquel partido?

—Fue un partido en el que tuvimos muy mala suerte. Íbamos perdiendo 2-0 y yo marqué el 2-1 de tijereta. Di Stéfano cabeceó con la coronilla al poste faltando pocos minutos. Podía haber sido el 3-2…

—¿Sabían que don Alfredo se marcharía del club si perdían?

—No. Perdimos dos finales de Copa de Europa y no sé qué ocurrió tras esa derrota. Creo que se enfadó y se marchó al Espanyol.

—Di Stéfano tenía 37 años. ¿Ya no le quedaba más fútbol?

—Sí le quedaba. Alfredo estaba en plena forma e hizo un gran partido. Cuando un jugador cumple años, la gente se cree que está en baja forma y no es así. Ahora los jugadores ahora duran más, Ramos es un ejemplo. Tiene 34 años y está en plena forma. La edad no influye si te cuidas. Di Stéfano tenía una potencia tremenda. De hecho, se fue al Espanyol y siguió jugando fenomenal.

“Helenio Herrera nos felicitó cuando llegamos al túnel”

—¿Cómo era la relación de Di Stéfano con Miguel Muñoz?

—Tuvieron un choque al final porque Alfredo estaba enfadado por su posición en el equipo. En el autobús, Muñoz le dijo que no le protestase más. Ellos se llevaban muy bien, pero cuando se pierde un partido se buscan culpables. Y por Alfredo no perdimos, ojo. Jugamos bien hasta el final. Helenio Herrera, que era el entrenador del Inter, nos felicitó cuando llegamos al túnel. Nos dijo que habíamos jugado fenomenal. Nosotros éramos buenos, pero el Inter también tenía un equipazo.

Alineación del Madrid en la final de Copa de Europa 1964. Arriba, Vicente, Isidro, Santamaría, Pachín, Muller y Zoco. Abajo, Amancio, Felo Batista, Di Stéfano, Puskas y Gento.

Miguel Ors me contó que Miguel Muñoz le confesó que había durado tanto en el Madrid porque hacía lo que le decían los jugadores…

—A nosotros no nos ganaba nadie, teníamos un equipazo. Muñoz duró mucho en el Madrid porque tuvo muy buenos jugadores. No puedo decir si era buen o mal entrenador. Conmigo no se portó bien. Yo tuve la oportunidad de seguir en el Madrid, pero me marché al Sevilla. Hay ciertas cosas que no tengo que comentar… Estuvo muchos años porque lo hizo bien, si no lo hubieran echado. Pero en nuestra época Muñoz no demostró ser buen técnico porque a aquel equipo no hacía le falta entrenador.

—¿Se marchó al Sevilla por problemas con Muñoz?

—No recuerdo… Me ofrecieron la renovación tras la finalización de la Copa de Europa, pero no renové. Si se quedaba Muñoz, me quería marchar. Me quisieron el Barcelona y el Atlético de Madrid, pero sólo me dejaron escoger entre el Espanyol y el Sevilla. Y elegí al Sevilla.

—Se dice que Di Stéfano y don Santiago Bernabéu no se llevaban muy bien…

—Don Santiago le tenía muchísimo cariño a Alfredo, incluso veneración. En esa época, estaban Gento, Di Stéfano, Puskas, Amancio… El Madrid tenía un equipazo. Seguramente se marchó al Espanyol porque Muñoz no lo quería. Y Muñoz siguió en el Madrid porque Bernabéu lo eligió así.  

¿Bernabéu era un presidente cercano con los jugadores?

—Era muy acogedor, te llamaba… Cuando me marché al Sevilla me invitó a comer. Era un hombre entrañable y un gran presidente. Como los que hay ahora. El Madrid siempre ha tenido grandes presidentes.

—Le gusta Florentino entonces…

—Maravilloso. En la cabecera de los equipos grandes, siempre hay buenos presidentes. Es muy difícil gestionar equipos que tienen a los mejores jugadores.

“Bernabéu no le permitiría a Ramos tener barba”

—Dicen que Bernabéu era un presidente con algunas manías. No le gustaba que ustedes llevaran bigotes o que hicieran ostentación…

—La barba de Ramos no la permitiría don Santiago. El jugador tenía que ir bien pelado, sin peluca. Como yo tenía mucho frío en Madrid, me dejé crecer el pelo y me dijo que a ver si me pelaba.

—¿Cree que Di Stéfano estuvo a la altura de Maradona o Messi, o fue incluso superior?

—Superior. Alfredo robaba, pasaba, tenía velocidad, era un buen cabeceador, era muy técnico… Maradona ha sido un gran jugador, pero nunca se puede comparar con Di Stéfano. Messi también es un fenómeno. Messi es un 7, Maradona un 8 y Di Stéfano un 20. Alfredo era admirable porque hacía un fútbol moderno, que era muy difícil. Como Paco Gento, que fue un extremo que no ha habido en el fútbol. También fueron extraordinarios, en el Barcelona, Cruyff y Kubala. Eran ejemplos para las generaciones posteriores. Yo aprendí a proteger la pelota viendo a Kubala.

—Ha hablado de los extremos. ¿Por qué los extremos puros están en vías de extinción?

—Ahora los extremos juegan en defensa y en ataque y antes sólo en ataque.

—Gento no suele ser citado entre los mejores del fútbol español y fue más que un extremo rápido. Además, tiene seis Copas de Europa…

—Su velocidad y golpeo era increíble. Su potencia de tiro era igual que la de Puskas. No ha habido nadie igual de rápido que Gento en el fútbol. No había quien lo alcanzara.

—Don Alfredo estuvo en su partido de despedida…

—A Alfredo y yo teníamos una buena amistad. Cuando entrenó al Valencia, venía a Sevilla y nos veíamos. También quedábamos con Del Sol. Un día le pregunté por Maradona porque no lo había visto jugar y estaba despuntando. Di Stéfano me dijo que era un extraordinario jugador. Sin embargo, Alfredo era mejor porque era más completo. Aprendías de él cuando lo veías entrenar.

Alineación del Inter en la final de 1964. Arriba, Giuliano, Facchetti, Aristide, Tagnin, Tarcisio y Picchi. Abajo, Da Costa, Milani, Luis Suárez, Mazzola y Corso.

—También se dice que La Saeta era una persona de muy mal carácter.

—A los jugadores los asedia mucho la gente y eso es incómodo. Alfredo era encantador. Nosotros fuimos campeones de Liga en Barcelona y fue la primera vez que llevé el número nueve, el de Di Stéfano. En ese partido me peleé con Benítez y me expulsaron. Él fue al aeropuerto a recibirnos y me dijo que si seguía así le iba a quitar el puesto… Recibió al equipo y se acercó para felicitarme. Era un tipo muy afable. A las figuras hay que conocerlas y convivir con ellas.

“Luis Suárez nos dijo que fuimos superiores y nos felicitó a Di Stéfano y a mí por el partido que jugamos”

—En aquella final contra el Inter jugaron también Amancio, Puskas y Gento. ¿Cómo pudieron perder? ¿Tan bueno era aquel Inter?

—El Inter tenía un equipazo: Suárez, Faccheti… Nosotros empezamos muy bien, pero encajamos dos goles pronto. Vicente, nuestro portero, pudo haber hecho algo más en los dos primeros tantos. Fue un partido que nunca tuvimos que haber perdido porque jugamos fenomenal y tuvimos ocasiones hasta el final. En la prórroga hubiésemos ganado. Después de la cena que tuvimos con los jugadores del Inter, Luis Suárez nos felicitó a mí y a Alfredo por el partido que jugamos. Suárez nos dijo que nosotros fuimos superiores, pero el fútbol es así. Es una final que, para mí, no perdimos. Pudimos marcar cinco goles.

Final de Copa de Europa de 1964 completa.

“Le dije a Muñoz que al Mallorca se tenía que ir él, no yo”

—Usted fue titular en aquella final, pero no jugó demasiado en el Madrid. De hecho, se pasó las dos primeras temporadas de Liga sin jugar ningún partido… ¿Qué ocurrió?

—Ahí hubo algo extraño. A mí no me fichó Miguel Muñoz, me fichó Samitier. Cuando estaba en el Madrid y no jugaba, el Mallorca se interesó por mí. Sin embargo, hubo un directivo que me dijo que me quedara porque iba a tener que jugar aunque no quisiera Muñoz. Un día estaba entrenando y me llamó para ver si quería fichar por el Mallorca. Yo le dije que al Mallorca se tenía que ir él, no yo. A mí me quedaban tres años de contrato y me querían muchos equipos, pero no quería marcharme. Yo lo desafié porque sabía que tenía hueco en el Madrid. Y me acabó poniendo, aunque en contra de su voluntad, porque no tuvo más remedio.

—En su primera temporada en el Madrid coincidió con el brasileño Didí. ¿Por qué no triunfó en el Madrid?

—Porque estaba Di Stéfano y no había hueco. Muñoz intentó colocar a Didí de centrocampista, pero no cuajó. Didí era muy amigo mío y me dijo que se iba a tener que ir porque no jugaba. Yo le contestaba que debía reconocer que era muy difícil jugar estando Alfredo. Didí era delantero, pero Di Stéfano jugaba en todos lados. Era muy complicado suplirlo. Recuerdo que jugamos un amistoso frente al Sevilla y Alfredo estaba en enfermo. Didí jugó en su lugar y lo hizo sensacional, pero cuando estaba sano jugaba Di Stéfano.

—¿Es cierto que a don Alfredo no le gustaba Didí?

—No, no. Su competencia eran Pepillo, que se tuvo que ir al Málaga, y Didí. Pero es que jugar por delante de Alfredo era imposible.

—¿Cómo era aquel Puskas de 32 años?

—Un jugador que no se movía mucho, pero que tenía un disparo letal. Cuando el portero miraba la pelota, ya estaba dentro. Era un tipo sencillo y con una técnica asombrosa. Sin correr mucho, era un fenómeno.

—¿Cree que la historia del fútbol ha sido justa con Puskas? Hay quien dice que estaba al nivel de Di Stéfano y de los más grandes…

—Era un extraordinario jugador en su sitio, la banda izquierda. Sin embargo, Alfredo jugaba bien en todos lados. Era muy difícil ser un jugador como Di Stéfano. Puskas no era un hombre de robar balones, era de recibir y jugar rápido.

“La Juventus me quería a mí, pero fichó a Del Sol porque el Madrid no me dejó irme”

—Usted también compartió vestuario con Luis del Sol, llamado Siete pulmones. ¿Qué tipo de jugador era?

—Extraordinario, batallador, robaba balones, driblaba bien, marcaba goles… Él llegó al Madrid procedente del Betis y ya era una figura. Después lo fichó la Juventus. La Juventus me quería a mí, pero fichó a Del Sol porque el Madrid no me dejó irme. A mí me querían todos los equipos italianos.

—¿Cómo surgió el interés de la Juventus?

—Cuando jugamos frente a la Juventus en París, Puskas, que conocía a Agnelli, me llamó y me comentó que Agnelli quería hablar conmigo. Cené con él y me dijo que le gustaría que jugara en la Juventus. Yo le respondí que eso le correspondía al Madrid decirlo. Tuve una reunión a posteriori con don Santiago, que me reconoció que sabía que la Juventus estaba interesada en mí. Pero que no iba a marchar. Finalmente, me mejoró la ficha y se fue Del Sol. Cualquier jugador de aquel Madrid era titular en cualquier equipo. Por eso el Madrid fue cinco veces campeón de Europa.

“Me hubiera retirado en el Madrid si Muñoz no hubiera estado”

—¿Se hubiera marchado a Italia?

—Yo pertenecía al Madrid y no me competía a mí decidir si me marchaba. La Juventus me ofreció una fortuna, pero yo estaba cómodo en el Madrid y tenía buena ficha. Cuando llegué tenía un sueldo bajo, pero don Santiago me lo subió. Si Muñoz no hubiera estado, me hubiera retirado en el Madrid. Nuestra relación fue mala porque me daba la espalda cuando entraba en mi habitación. Aunque yo sabía que no iba a jugar, le pedí que no me diera la espalda. Yo no me callé nunca. Si me hubiese callado, hubiera terminado mi carrera en el Madrid.

—Doy por hecho que su primer ídolo fue Luis Molowny, canario y jugador de Las Palmas…

—Fue entrenador y jugador. Jugamos juntos. Además, fue él quien me dio el empuje para llegar a Primera. Él me avisó de que el Madrid estaba interesado. También el Barcelona y el Valencia.

—Y eligió al Madrid…

—No, yo no lo elegí. Me preguntaron por qué equipo quería fichar, el Barcelona o el Madrid. Les dije que me daba igual, lo que dijera el presidente. Me seleccionaron para la Selección B de España, dirigida por Helenio Herrera. Cuando regresé tras jugar los partidos con la Selección, el secretario de Las Palmas me dijo que el Madrid me quería fichar. Fui a la sede del Madrid a reunirme con Bernabéu y él me explicó que firmaría por tres años. No obstante, yo le dije que no podía fichar porque Las Palmas me debía dinero. Me preguntó cuánto me debían y llamó a Saporta. Me dieron un talón por el importe de la deuda y fiché por el Madrid.

—¿Cómo era Helenio Herrera?

—Uno de los mejores entrenadores que he visto. Me quiso fichar cuando entrenó al Atlético de Madrid. Cuando estaba en Las Palmas, nos enfrentamos al Atleti y les ganamos. Yo marqué dos goles y me dijo al final del partido que debería jugar con ellos. Me dijo lo mismo tras perder la final frente al Inter. Estuvo dos veces detrás de mí para ficharme. Fue uno de los mejores entrenadores de esa época.

—¿Molowny también les decía aquello de “salgan y diviértanse”?

—Era muy afectivo y siempre nos decía que nos divirtiéramos. Era muy familiar, un entrenador muy allegado a los jugadores.

—¿Qué tiene el fútbol canario? De allí han salido figuras como usted, Valerón, Silva, ahora Pedri…

—En Canarias ha habido siempre muchos solares y jugábamos ahí al fútbol. Nosotros jugamos con pelotas de goma o trapo, que son difíciles de manejar. Somos lentos, pero rápidos en la acción, en pasar la pelota. Si no tienes técnica, retírate del fútbol. En Canarias tenemos esa técnica por el clima. Son campos secos en los que es difícil manejar el balón. En cambio, en la Península, donde siempre está lloviendo, el jugador no necesita tanta habilidad.

—Podría decirse que, en términos futbolísticos, son los brasileños de España…

—Sí, tenemos un estilo parecido a los brasileños. Eso me lo decían Didí y Evaristo.

“Con mi primer sueldo me compré una casa y un solar y me sobró dinero”

—¿Recuerda cuánto le pagaron en su primer contrato?

—Mi primer contrato fueron 250.000 pesetas. Me compré una casa y un solar. Y me sobró dinero.

—Usted debutó en Las Palmas frente al Sevilla y marcó el primer gol del partido. Supongo que ese gol no lo habrá olvidado…

—No, no. El Sevilla tenía un equipazo: Arza, que después fue entrenador mío, Campanal

—Después vistió la camiseta del Sevilla. ¿La rivalidad con el Betis es comparable a la que tienen Madrid y Barcelona?

—Hay más fanatismo en Sevilla. Entre el Madrid y el Barcelona hay tiranteces, pero no con la misma intensidad que entre Betis y Sevilla. Cuando estuve en el Sevilla nos enfrentamos en la última jornada al Betis. Si ganábamos nos clasificábamos para la Copa de Ferias, mientras que si ellos nos vencían se quedaban en Primera. Faltando tres o cuatro minutos, le hicieron penalti a Diéguez y nadie lo quería tirar. Le pregunté a Arza y me dijo que lo tirara yo. Ganamos, quedamos sextos y el Betis descendió. Me decían en Sevilla «el puntillero»….

—Después se casó usted en Sevilla…

—Me casé con una sevillana muy guapa. Tenemos dos hijos y todavía estamos vivos.

—¿Qué hizo usted después de retirarse?

—Trabajé en una empresa de transportes y me dediqué a la construcción, levanté un edificio de cinco platas. Gracias al trabajo y a las rentas de los alquileres pude vivir bastante bien.

—¿A qué dedica ahora el tiempo libre?

—A pasear, a dedicarme a mi casa… Ya estoy jubilado. Ahora estoy medio confinado por la pandemia. Tengo que ir a Sevilla, pero no puedo ir porque tengo miedo. Actualmente, estoy en Canarias y estoy feliz porque el clima es muy bueno. Como tenemos casa en Sevilla y Canarias, vamos alternando.

—¿Sigue viendo usted fútbol?

—Intento ver todos los partidos de la jornada, pero los veo en diferido. Fundamentalmente sigo a los grandes, pero ahora también estoy viendo a la Real Sociedad, que va líder. Hay veces que veo un resumen y otras el partido entero. Quiero que se clasifiquen tanto el Madrid como el Barcelona para los octavos de Champions.

—¿Cómo ve a los equipos españoles en Europa? Parece que los extranjeros están a años luz…

—El Barcelona ha cambiado de entrenador y el jugador se tiene que adaptar. Ahora el Barça ha bajado por eso. Los equipos que se clasificarán para octavos son el Bayern, el Manchester, el Madrid, el Barcelona…

—Por último, Irureta nos contó que algunas noches sueña con que sigue siendo futbolista ¿A usted también le pasa?

—Muchas veces parece que estoy jugando la final de París, en la que marqué el gol más rápido del Madrid en Champions. Fue en un partido de desempate frente a la Juventus (3-1) en los cuartos de final de la Copa de Europa de 1962. En ocasiones empiezo a dar patadas en la cama y mi mujer me dice que tenga cuidado.

Eliminatoria de la Copa de Europa de 1962 entre el Madrid y la Juventus.

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