Quién iba decir que un escocés repartidor de leche y levantador de pesas se convertiría en uno de los mejores actores de la historia del cine. Sean Connery nos ha dicho adiós en estos días, dejándonos un total de 72 películas, un Oscar, dos premios Bafta y tres Globos de Oro. Una carrera llena de personajes legendarios y tan diversos como los de la canción de Sabina al “pirata cojo”.

Fue sin género de dudas el mejor agente 007, un enigmático capitán de submarino soviético, el padre perfecto de Indiana Jones, la peor pesadilla para Al Capone, el fraile más sagaz de la Edad Media, un rey aventurero en la India, la mejor sonrisa de Ricardo Corazón de León o un madurito e interesante Robin Hood. Personajes diferentes que han marcado una carrera brillante que habla por sí sola. Un gran actor que es y será inolvidable.

Pero si hay un personaje que le hará inmortal es el de agente con licencia para matar. Carismático, fanfarrón, misterioso, peligroso, seductor. Pocos personajes han despertado tanta atracción entre las mujeres y envidias entre los hombres. Culpable inconsciente de muchas separaciones.

Se dice que Connery logró el papel debido a su “atractivo sexual”. No es de extrañar que con casi 60 años la revista People Magazine le nombrara el hombre vivo más sexy del mundo. Una aspiración para optimistas reservada para pocos. 

Más allá del cine fue un personaje muy a la contra en muchos aspectos. Tiene una historia curiosa en el deporte. Jugó unos años en el Bonnyrigg Rose Athletic, un humilde equipo de fútbol escocés desde el que llamó la atención de los ojeadores del Manchester United, que le llegaron a ofrecer un contrato. Es de celebrar que al final su traspaso fuera al mundo del cine. 

Si hablamos de marcas, de joven fue modelo en revistas, destacó luego siendo imagen del bourbon Jim Bean y ya al final de su carrera estuvo vinculado a Louis Vuitton.

Pero fueron las películas de James Bond el escenario perfecto para trabajar alrededor de las marcas. Connery fue su precursor en la película Agente 007 contra el doctor No bebiendo vodka Smirnoff y volando en la aerolínea Pan Am.

Nadie como él utilizo la frase icónica de la serie: “Bond, James Bond”. Nadie podrá presumir de tal variedad de personajes, entre los que sólo le faltó ser un pirata cojo con pata de palo con parche en el ojo y con cara de malo. 

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