Tras la marcha de Cristiano a la Juve se hizo patente que el Real Madrid necesitaba una actualización de su ataque. Uno de los jugadores llamado a ser protagonista en esa renovación era Marco Asensio. 

En su quinta temporada de blanco y a punto de cumplir 25 años, este curso parece el definitivo para saber si el mallorquín va a ser un futbolista importante en el Real Madrid o solo será una promesa con la que se exageraron los adjetivos.

No hay que ser muy analítico para observar que en su juego hay un evidente estancamiento. Marco sigue teniendo un déficit a la hora de aventurarse, de arriesgar, de encarar, de romper y cargar el área. En definitiva, de ser más agresivo. Ahí está su talón de Aquiles.

Desde que debutó se ha discutido cuál es su posición ideal. En el actual Real Madrid hay menos debate: con la izquierda ocupada por Hazard y Vinicius, él debería competir con Rodrygo y Lucas Vázquez en la banda derecha. Además de lucha, defensa y continuidad (lo que aporta Lucas), y juventud y goles (lo que aporta Rodrygo de momento), Asensio debería ofrecer un plus de calidad, basado en su clase, en su poderoso remate de izquierda y en el juego de asociación y toque en colaboración con Kroos, Modric y Benzema. Es decir, lo que se le pide a un titular del Real Madrid que ya ha sido internacional con La Roja.

Asensio ya no es ese jugador joven, aún en formación y al que muy pronto se catalogó como una estrella del fútbol. Hoy es un futbolista en un limbo del que tiene que salir, pues durante cuatro años se ha dedicado a deambular por el campo, tocar en zonas de poca presión, jugar con pases de seguridad e  intentar disparos desde fuera del área con poco éxito. Y ya.

Asensio jamás va a tener tan fácil la oportunidad de ser titular indiscutible en el Madrid. Y si para eso tiene que ayudar a su lateral, que baje y defienda, y si tiene que tirar desmarques al espacio para nada, que los tire, porque con 25 años lo anormal es no hacer esos esfuerzos si se quiere ser protagonista, y más vestido de blanco. 

Ante el Inter volvimos a ver al Asensio que se dosifica, que no arriesga, el de los detalles de clase, pero no al jugador que iba a ganar partidos con su juego. Es evidente que esta delantera tiene fecha de caducidad. Y es un secreto a voces que el próximo verano Florentino Pérez va a fichar al menos a una gran figura, tal vez dos, y los nombres están en la mente de todos. Así que el tiempo corre para Asensio. 

Rodrygo y Vinicius son el futuro del Madrid, de momento no se sabe muy bien en qué roles. En el horizonte también empiezan a dar señales de vida Brahim y Kubo, sin olvidar a Reinier. Si Asensio no progresa, lo lógico es que pase a formar parte de la lista de jugadores en venta para financiar la llegada de esas dos estrellas que todos esperan, especialmente Zidane.

Personalmente, sigo creyendo en Asensio, tal vez porque nunca vi en él a la megaestrella que muchos imaginaron, y sí a un jugador de gran zancada y buena finalización, sólo eso. Ahora ha llegado su momento. Él ya ha demostrado cosas importantes, pero no se puede quedar de nuevo en pinceladas de lo que puede ser. Debe definir quién es y mostrar si tiene futuro en el Real Madrid o unirse a la lista de los Reguilón, Archaf, Llorente u Oscar. O sea: moneda de cambio para abaratar próximos fichajes. El Madrid no espera por nadie.

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