Ricardo Rogerio Alemao (Lavras, Brasil, 1961) se incorporó al Atlético de Madrid en 1987. Fue el último fichaje de Vicente Calderón, que falleció el día que el futbolista llegó a Madrid. Jesús Gil, el nuevo presidente, tuvo una mala relación con el jugador y forzó su salida. Alemao recaló luego en el Nápoles de Maradona y ganó un Scudetto, una UEFA y una Supercopa. Actualmente, es empresario de construcciones en su ciudad.

—Usted jugó una temporada y media en el Atlético de Madrid. Sin embargo, se le recuerda como una de las estrellas de nuestra Liga. De hecho, fue reconocido como el mejor extranjero una temporada. Cuentan que se marchó tan pronto por una pelea con Gil…

—Fue un año muy especial porque encajé bien en el club y en la ciudad. Todo transcurrió fantásticamente hasta el fallecimiento de Vicente Calderón. Hubo elecciones y entró Jesús Gil, que tenía algún problema político en el Atlético pendiente de resolver. Él quería traspasarme porque había fichado a Paulo Futre, pero no era posible porque yo estaba jugando bien. Futre era su protagonista en aquel momento, pero las cosas no estaban fluyendo tan bien para él. El presidente provocó mi salida. Dejaron de pagarme mi salario y me boicotearon en todos los sentidos hasta que apareció el Nápoles, que me hizo una propuesta muy interesante. Aun así, el período que pasé en el Atlético de Madrid fue sensacional. No lo tomé como algo personal porque fue una decisión de Jesús Gil. Fue espectacular conocer Madrid y jugar en un club tan maravilloso como el Atleti.

—¿Cómo era aquel Atlético que se encontró?

—Era un equipo que buscaba un puesto mejor en la clasificación y en Europa, algo que han logrado ahora porque llegan lejos en Champions. El Atleti le está dando más tranquilidad y más alegrías a su gente, que realmente lo merece. Yo me encontré un equipo que estaba iniciando una transformación que no era fácil, pero sí positiva.

Arriba: Alemao, Abel, Julio Salinas, Goikoetxea, Arteche, Landáburu. Abajo: Tomás, Eusebio, Quique Ramos, López Ufarte y Futre.

Luis Aragonés era el entrenador del equipo cuando usted llegó. ¿Era fácil entenderse con él?

—Luis Aragonés fue una pieza clave para mi adaptación al Atlético de Madrid. Era una persona extremadamente simpática y comprensiva porque sabía que yo venía de una lesión importante. Me recibió con mucho cariño y me trató muy bien. Le debo muchas cosas porque fue muy importante para mí.

—En aquel equipo también estaba Futre. ¿Tiene comparación con algún jugador actual?

—Futre era uno de los mejores jugadores del mundo en aquel momento. Tenía un físico impresionante y una habilidad increíble. Era inteligente y una persona maravillosa. No sé si se podría comparar con un jugador actual porque tenía un estilo propio.

«Al Atleti le faltó poder económico para fichar a jugadores del nivel del Madrid o del Barcelona»

—Aquel Atleti finalizó tercero, a 14 puntos del Madrid. ¿Qué les faltó para competir por el título?

—Poder económico para fichar a jugadores del nivel del Madrid o del Barcelona. Si el club hubiera estado en una mejor situación económica, habría escogido mejor en el mercado. Teníamos buenos jugadores para competir con los grandes equipos de aquella época, pero no era suficiente.

Plantilla del Nápoles de la temporada 1989/90. De izquierda a derecha. Arriba, Mauro, Alemao, Di Fusco, Giuliani, Francini y Corradini. Centro, Bigliardi, Carnevale, Bucciarelli, Albertino Bigon (entrenador), Maradona, Crippa y Ciro Ferrara. Abajo, Renica, De Napoli, Careca, Neri, Zola, Fusi y Baroni.

—En 1988 fichó por el Nápoles. ¿Ha habido mejor futbolista que el Maradona de aquellos años?

—Jugué con grandes jugadores del fútbol mundial, pero Maradona es, indiscutiblemente, el mejor que he visto. El arte que tenía es incomparable y lo demostró durante su carrera. Me siento muy feliz de haber sido su compañero durante cuatro años.

“Algunos jugadores mejoraron muchísimo por el liderazgo de Maradona”

—¿Qué es lo más asombroso que le vio hacer a Maradona?

—Cuando se habla de la parte técnica, él se anticipaba a todo aquello que querían hacer los defensas. Una de las cosas que más me impresionó fue su capacidad para transformar a un equipo mentalmente, hasta el punto de convertirlo en altamente competitivo, capaz de pelear por todos los títulos. Teníamos excelentes jugadores que mejoraron muchísimo debido a su liderazgo.

—¿Llevaba Diego una vida muy desordenada en aquellos años?

—Diego era una persona sensacional y pasamos muy buenos momentos juntos tanto en el campo como en nuestra casa.

—Se dice que la mafia lo impregnaba todo en Nápoles y que tenía una cierta influencia en el club y los jugadores…

—No supe nada. No tengo absolutamente nada que decir al respecto porque nunca vi nada.

«Era impensable que dentro de un país hubiera una rivalidad tan grande entre distintas zonas»

—¿Cómo era la rivalidad norte-sur en aquellos años?

—Tal vez fue una de las cosas que más me sorprendió de Italia. Nunca había visto tal cosa. Para mí era impensable que dentro de un mismo país hubiera una rivalidad tan grande entre distintas zonas. Cuando jugábamos en el norte te encontrabas cualquier tipo de simbología racista. Eso nos daba mucha fuerza. Ellos no sabían lo que estaban provocando. Nos transmitía un espíritu competitivo incomparable para jugar los partidos.

Alemao, durante la Supercopa de Italia de 1990 frente a la Juventus.

—Parece que Maradona jugaba solo, pero allí estaban usted, Careca, Ferrara, Carnevale… Aquel Nápoles no era un equipo menor…

—Es normal hablar del Nápoles de Maradona porque él era el gran líder. Sin Diego, nuestro equipo era otro. Éramos un equipo competitivo, pero sin él faltaba el genio que marcaba la diferencia. Su reconocimiento es merecido porque era un jugador diferencial. Nosotros montábamos un esquema táctico diseñado para poder acompañarlo y protegerlo.

—¿Mantienen alguna relación los jugadores de aquel Nápoles?

—Sí. De vez en cuando consigo hablar con alguno de ellos: Carnevale, Ciro Ferrara…

—¿Le preguntó a Maradona por el bidón de Branco? ¿Le reconoció que le habían puesto un tranquilizante al agua?

—Es una pregunta interesante porque me enteré del asunto dos años después del Mundial. Yo ni me imaginaba lo que había ocurrido. Y nunca pregunté.

«Nuestros jugadores salen muy jóvenes de Brasil y no reciben una formación acorde a la mentalidad brasileña»

—Hablemos ahora de Brasil. Se dice que el fútbol brasileño perdió la inocencia en el Mundial de 1982 y que allí murió el jogo bonito. A partir de ese momento, Brasil empezó a apostar por equipos más físicos, más a la europea… ¿Está de acuerdo con el análisis?

—Yo tengo una visión un poco diferente sobre la transformación del fútbol. Nuestros jugadores salen muy jóvenes de Brasil y no reciben una formación acorde a la mentalidad brasileña. Se marchan a Europa con 15 o 16 años y se acaban adaptando al juego europeo porque pasan muchos años de su carrera y de su formación rodeándose de otra cultura futbolística. Por tanto, es difícil para nuestro país tener un campeonato nacional competitivo. Actualmente tenemos dos o tres clubes competitivos, que también sufren dificultades para formar a sus jugadores.

—Usted fue un centrocampista moderno, en comparación con otros mediocentros brasileños. Luego vendrían Mauro Silva y Casemiro, jugadores más pendientes del trabajo que de la creación…

—Yo tenía un estilo un poco diferente. Jugaba como segundo volante, tenía otra manera de moverme y me gustaba llegar al área. Tal vez en aquel momento nuestro esquema táctico permitía hacer otras cosas. Nuestros estilos son un poco diferentes, pero Brasil siempre ha sido un país que ha producido grandes volantes. Mi ídolo era Toninho Cerezo. Si haces una lista de los buenos volantes que hemos tenido los últimos 20 años, aparecen varios muy buenos.

“La posesión es importante, pero hay que mover el balón con más velocidad. Y amenazando la portería”

—España, en cambio, ganó el Mundial a la brasileña. ¿Está extinguido ese tipo de fútbol?

—España aprovechó un momento importante y tomó como referencia el estilo de Pep Guardiola, que funcionó muy bien dentro de la Selección. España tenía tanta posesión que sometía a los rivales. Ganó el Mundial merecidamente, aunque más tarde las demás selecciones y clubes acabaron encontrando la manera de crearles problemas. La posesión es importante, pero hay que mover el balón con más velocidad. Y amenazando más la portería. Aun así, fue un estilo de juego bonito de ver y exitoso.

Gol de Alemao en el Atlético de Madrid.

—“A mí no me gusta el achique de espacios”. Esa frase aparece en todas sus biografías. ¿No le caía bien Menotti?

—Menotti fue un técnico que tuve en el Atlético de Madrid durante poco tiempo. Por tanto, no tuve la oportunidad de conocer su trabajo verdadero. Realmente no lo tuvimos mucho tiempo. Los recuerdos que tengo sobre él, pese al poco tiempo que estuvo con nosotros, son excelentes.

—¿Hasta dónde habría llegado Neymar con mejores compañías?

—Neymar es un grandísimo jugador. No creo que sea una cuestión de estar mejor acompañado. Para mí es una cuestión de mayor liderazgo. Te puedo poner el ejemplo del primer año con Tite en las eliminatorias previas al Mundial pasado. Neymar estaba ubicado en una posición correcta, exactamente la misma en la que jugaba en el Barcelona. Brasil corría el riesgo de no clasificarse, pero ganamos los siete u ocho partidos siguientes para clasificarnos con seis o siete puntos de ventaja. En aquel momento Tite estaba explotando todo su potencial hasta llegar al Mundial, cuando se olvidó de que se enfrentaba a los mejores jugadores del mundo y pensó que todavía se trataba de la fase de clasificación. A partir de ahí la posición de Neymar en el campo se modificó totalmente, retrasándola o jugando por más por la derecha. Es una pena porque es un crack y podría haber producido mucho más. Tite lo consiguió en aquellas eliminatorias, pero no en el Mundial. Esto todavía ocurre actualmente. Todo brasileño espera que demuestre el fútbol que vimos en el Santos y que le puede diferenciar aún más entre los mejores.

—¿Y qué hubiera sido de Messi de no haber estado en el Barcelona?

—Messi juega en el Barcelona, fue criado en Barcelona y el club diseñó un esquema idóneo para él. Eso hace que Messi se haya convertido merecidamente en el mejor jugador del mundo durante muchos años. Imaginar otra cosa no es imposible porque no lo hemos visto en otro equipo y no sé si lo veremos. Estoy contento de que sea así porque es un fuera de serie.

¿Qué opinión le merece Vinicius? ¿Será una estrella?

—Vinicius llegó muy joven al Real Madrid, aunque yo pienso que para jugadores de este nivel cuanto más pronto, mejor. Tanto él como Rodrygo han demostrado su grandísimo potencial para jugar en un club como el Real Madrid.

«La definición es un aspecto que se puede corregir con la ayuda de un buen entrenador»

—De momento parece un futbolista peleado con el gol. ¿Se puede aprender a marcar goles?

—Es verdad. Siempre tiene dificultades a la hora de finalizar. Necesita hacer un trabajo específico que le está faltando para estar tranquilo a la hora de acabar las jugadas. Es un aspecto que se pueden corregir perfectamente con la ayuda de un buen entrenador.

—¿Qué piensa de Rodrygo?

-Rodrygo se parece mucho a Vinicius.  Es un poco más lento, pero piensa rápido y posee una agilidad increíble. Tiene mucho recorrido porque lo han fichado muy joven. Ambos han demostrado ya que tienen mucho potencial.

—¿A qué se dedica ahora? ¿No piensa volver a entrenar?

—Desde hace cuatro años soy empresario de construcciones y me dedico totalmente a ello. Intenté muchas veces ser entrenador, pero no tuve la fortuna de encontrar un equipo que me pudiese aportar una gran estructura para desarrollar mi trabajo. Si algún día apareciese una propuesta interesante de un club que tenga un buen proyecto, me lo pensaría. Por el momento no contemplo esta posibilidad.

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