Para todos aquellos que hemos crecido con el rol en perspectiva asimétrica tan habitual en el mundo occidental, encontrarnos con que en pleno 2020 el género no sólo goza de buena salud sino que ofrece títulos que podrían colocarse sin miramientos entre los mejores de su clase es muy reconfortante. Hay vida para estos exponentes más clásicos de otras épocas, a los que se les puede aplicar la máxima de que «si un juego es bueno lo de menos es su apariencia».

Después de un proceso de recolecta de fondos que les hizo recaudar en apenas tres días lo que necesitaban para poner en marcha el proyecto de la tercera parte de la saga Wasteland, el espaldarazo definitivo llegó de la mano de la compra de Microsoft, que les proporcionaría tanto el respaldo como los recursos necesarios para un juego que ha salido para PC, PS4 y Xbox One y del que procedemos a daros nuestras impresiones.

Un tiempo nuevo

Apenas han transcurrido seis años desde la entrega anterior y lo cierto es que Wasteland 3 sigue al dedillo lo ocurrido en una segunda parte, que acababa con el aniquilamiento de la base de los Rangers en Arizona. Estos se ven obligados a abandonar su hogar para dirigirse hacia el yermo helado que es Colorado, pues confían en que se convierta en su tierra de oportunidades.

Gracias a un acuerdo al que han llegado con Saúl ‘El Patriarca’ Buchanan, los Rangers descubrirán que nada es lo que parece. Y es que, para resarcirse del momento de tremenda debilidad por el que pasan, tendrán que hacer ciertos trabajos para el hombre que instauró la paz y la concordia en las Rocosas… salvo por el hecho de que los enemigos le acechan en cualquier esquina, incluso en su propia disfuncional familia.

Durante las primeras horas del juego, que harán las veces de tutorial, nuestro principal enemigo será la familia Dorsey. Este clan ha abandonado el paraguas protector del Patriarca, incitando una espiral de violencia que amenaza con acabar con todo lo que se ha construido.

Más allá de intentar devolver al redil a los hijos del Patriarca, que responden a nombres tan evocadores como Valor, Victory y Liberty, los Rangers descubrirán en su aventura que cualquier decisión que tomen va a tener sus ramificaciones y unas consecuencias que habrá que meditar en su momento, por pequeño que parezca el asunto. Esto hace que el árbol de posibilidades del juego sea casi exponencial porque habrá un amplio espectro de opciones marcado por la tonalidad gris, haciendo algo que a los amantes del rol nos encanta y es que se cumpla esa promesa tantas veces hecha y no siempre conseguida.

Marca de la casa

Con una dosis de sarcasmo y humor negro tan propio de la franquicia, el juego te atrapa durante decenas y decenas de horas entre la historia principal y las secundarias disponibles que se van abriendo a nuestro paso y al de nuestro Kodiak, el vehículo acorazado en el que nos moveremos por el yermo y que se podrá mejorar al igual que nuestra base de operaciones. Todo ello bajo el ojo vigilante del Patriarca… hasta nos encontraremos una IA de del Presidente Ronald Reagan y sus mujeres.

Por supuesto, nuestro camino no va a ser fácil. Nos quedaremos con los Rangers justos —una pareja predeterminada o no— aunque su número aumentará según avancemos hasta llegar a una escuadra con un total de seis integrantes, si bien siempre es interesante dejar alguna plaza libre para que los pintorescos personajes con lo que nos crucemos en este mundo distópico terminen formando un pelotón de lo más variopinto.

Y es que nuestra aventura va a requerir del grupo más heterogéneo que podamos reunir, siguiendo los cánones del clásico RPG en el que se precisa de guerreros, pícaros, magos, clérigos, exploradores y similares con sus puntos fuertes y débiles en forma de atributos y habilidades para afrontar los distintos desafíos que se presentan. Se le ofrece a este Wasteland 3 una frescura que recuerda a los títulos de antaño con un juego que se adapta a la narrativa de forma extraordinaria.

El combate resulta dinámico y con un punto de frenetismo pese a ser por turnos. Observar con detenimiento nuestro entorno y las distintas posibilidades tácticas resulta capital si queremos sobrevivir a los encuentros. Un paso dado en falso puede suponer que nuestro pelotón sufra demasiadas bajas y resguardarse en las coberturas es de obligado cumplimiento mientras usamos los PA (Puntos de Acción) para desarrollar diversas maniobras, cuyo abanico se irá incrementando según avancen de nivel nuestros personajes, o los reservemos para esquivar los ataques de los enemigos.

Tenemos que reconocer que el componente multijugador que tiene el juego no lo hemos podido exprimir como se merece, pero es que el tamaño gargantuesco del juego nos ha atrapado durante muchísimo tiempo. Si la promesa es correcta y no tenemos argumentos para pensar lo contrario, Wasteland 3 se convierte en un juego mucho más robusto gracias a la propuesta online.

Wasteland 3 se comporta de forma notable desde el punto de vista gráfico y no hemos registrado ningún error destacable salvo algún bug puntual que suele ocurrir en juegos de este calibre, pero que será solucionado en posteriores parches al igual que los tiempos de carga que se hacían largos.

Lo hemos probado en una PS4 Pro y el reguero de caos y destrucción que dejábamos a nuestro paso lucía con solvencia en la pantalla al igual que de apreciable es el título a nivel sonoro, con un destacable trabajo de doblaje que sólo podemos disfrutar en su versión original en inglés aunque se encuentra traducido al español. Por su parte, la banda sonora resulta un buen complemento a la historia, ajustándose a los acontecimientos que vivimos con aplomo y una variedad de efectos.sonoros a la altura.

Conclusiones

Después de haber empleado decenas de horas en recorrer los páramos de Colorado, no podemos sino ensalzar el enorme trabajo que ha hecho InXile a la hora de ofrecernos una nueva entrega de la saga Wasteland en cuya tercera parte se encuentra lo mejor de cada casa; una historia atractiva, entretenimiento duradero, enormes dosis de humor negro y sarcasmo… Un juego que cumple lo que no pocas veces se promete y pocas se cumple, como el hecho de que todas nuestras decisiones conllevan consecuencias.

Con una estética que nos recuerda a los Baldur´s Gate, primeros Fallout o ya más recientemente los X-COM y Gears Tactics, el mayor problema del excelente Wasteland 3 es que resulte sepultado entre tantos lanzamientos y se quede en un juego de nicho, aunque afortunadamente los grandes productos encuentran su sitio gracias al boca-oreja y nosotros debemos poner también nuestro granito de arena para que no quede en el olvido.

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