Como todo el mundo, Zinedine Zidane tiene sus puntos fuertes y débiles. Y es posible que lo que algunos señalan como puntos débiles sean para otros fortalezas, y viceversa. Afortunadamente, el madridismo es una afición plural donde caben todas las opiniones. Cada cual opina libremente y eso genera un debate que sólo puede resultar beneficioso. La autocrítica es necesaria para seguir mejorando.

Uno de los debates recurrentes dentro del madridismo es la figura de Zidane. Mientras unos ponen sobre la mesa sus tres Copas de Europa y dos Ligas como quien suelta un 31 en una partida de mus, otros argumentan que el equipo no juega a nada. Para estos últimos, el partido contra el Cádiz fue uno más en una colección con mas entregas que los fascículos que tanto se anunciaban en televisión. Me uno a esta segunda opinión, en el sentido de que el Madrid no parece saber a qué juega, lo cual es más preocupante que un partido malo de cuando en cuando. 

Pero decía al inicio que Zidane tiene sus cosas positivas. Fundamentalmente, valoro su función como hombre de club, correcto sino impecable en las ruedas de prensa, eludiendo polémicas y tomando responsabilidad como hizo cuando declaró suyo el fichaje de Jovic. Cosas así seguramente no pasen desapercibidas en la directiva, que seguro que prefiere un entrenador así que otro que genere titulares negativos. Todo lo que sea proteger la marca es positivo.

También se ha valorado mucho la buena relación de Zidane con el vestuario y la gestión de los egos. En este sentido, es cierto que tiene felices a los pesos pesados y a los más veteranos (Benzema, Marcelo, Modric, Ramos, Kroos o Varane). Sin embargo, no se puede decir que la gestión de jugadores como el propio Jovic, Asensio, Ceballos, Reguilón o Militao pueda recibir elogios. Es cierto que alguno de estos jugadores no ha dado la talla fuera del terreno de juego, en especial el serbio, pero no se conoce indisciplina grave de Ceballos que le llevase a tal ostracismo. Y si la relación personal es mala por lo que sea, el entrenador, más adulto y jefe, debe dar el paso. Valoro esa buena relación con los jugadores como algo positivo, pero por un lado preferiría que fuese más extensa y por otro me preocupa que pueda evolucionar en compadreo y favoritismo. Y me temo que solo así se pueden empezar a entender los minutos de más que juegan Modric, Benzema o Marcelo. 

Ya en el campo, entiendo la necesidad de rotaciones, aunque no son como las del año del doblete Liga-Champions. Hay jugadores que rotan muy poco, véase Benzema, estén como estén, y otros que no entran en la rotación, por ejemplo Mariano. El año pasado el canterano llegó a presentar una estadística curiosa: un partido, un minuto jugado, un tiro a puerta, un gol. Todo contra el Barcelona. El reparto de minutos entre Benzema, Jovic y Mariano no pudo ser más desproporcionado, incluso considerando que Benzema es mucho mejor. Claro que si volvemos a los resultados, el título de Liga da la razón a Zidane.

Tras el pitido inicial, los partidos se han convertido en un esfuerzo para mí como espectador. Si no fuese aficionado del Madrid no perdería así dos horas de mi vida. Hace tiempo que no me divierto. La sensación es de alivio si se suman los tres puntos y de hastío en partidos como el del Cádiz (nada que objetar a los amarillos, por cierto). El equipo no tiene dinamismo alguno, es francamente lento. Pero ya no se trata solo de que Marcelo no se vaya de una silla o que Modric no tenga nada de velocidad. El balón tampoco corre. El equipo está huérfano de ideas.

Las rotaciones serían menos importantes si todos supieran que por el carril del 8, pongamos por caso, y juegue quien juegue, hay que hacer unos movimientos determinados. O si el dos contra uno en banda estuviese preparado, por ejemplo, entre Kroos, Marcelo y Vinicius para crear superioridades. Nos encontramos, en cambio, con un fútbol de ataque basado en un 95% de improvisación y un 5% de preparación. Tampoco se ve nada preparado en los saques de esquina: se botan sin otro plan que encontrar a Ramos. Alguna vez se podría probar a engañar al rival, quizá atacando el área pequeña pero dejando un jugador en la frontal, que recibiría y chutaría a puerta libre de marca. Tampoco ayuda el problema sin resolver desde hace varias temporadas de la dificultad de Casemiro en la circulación del balón, lo que provoca que Modric y Kroos tengan que ir modificando su posición para evitar que Casemiro quede ridiculizado por el rival. 

Había empezado la defensa de Zidane etiquetándolo como hombre de club, pero hay otra faceta suya en la que se da de bruces con las intenciones del Real Madrid: Zidane no desarrolla el potencial de los jugadores jóvenes, en los que simplemente parece no creer. Asensio no ha evolucionado nada en varias temporadas, Reguilón ha tenido que irse a Londres porque Zidane prefiere a un Marcelo que ya no volverá jamás a ser lo que fue, como tampoco lo será Modric, a quien, como a Marcelo, hay que estarle agradecido por todas sus brillantes temporadas, sin que eso impida reducir al mínimo sus titularidades. Ceballos también anda por Londres y Oscar en Sevilla… Zidane lo prefiere así y el equipo se va diluyendo, espeso, sin velocidad, sin ideas, sin alegría. A Zidane también hay que darle la gracias por sus tres Champions, sus dos Ligas y por la volea de Glasgow, por supuesto. Y tampoco estaría mal ponerle una estatua en Valdebebas. Pero también hay que señalar sus errores, para que se puedan debatir y ojalá rectificar. 

2 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo en todo. Hace mucho que me resulta cansado ver un partido de mi equipo. El sábado ni siquiera recuerdo que presionaran como debieran en área contraria, que habría sido lo lógico contra un equipo que quiere sentirse seguro en su área para poder saltarse el medio del campo lo antes posible, como bien cuenta Piero. Y si pienso en el último partido del Madrid que me pareció redondo, sencillamente me resulta imposible recordarlo. seguramente aquel Madrid de Lopetegui contra la Roma en el Bernabéu. Puede que esté siendo injusto, pero es ,ahora mismo, la última vez que recuerdo un plan bien ejecutado. Quizá mañana recuerde otra cosa, no lo sé.
    Y esa falta de plan a la que apuntas tiene, me parece , que ver con algo que tú y Lucas habéis señalado: Incorporar a los jóvenes, foguear a canteranos- Reguilón, Ceballos, etc- sin que se hunda el mundo. Protegidos por un plan común, se puede fallar ocasionalmente y no pasa nada, y se puede rotar porque el plan no se resiente, más allá de que unos lo hagan mejor que otros.
    Es paradójico ver cómo vamos en sentido contrario al de la mayoría de los deportes: Tradicionalmente, se ascendía a los canteranos siendo muy jóvenes, y ahora parece que deban saber absolutamente todo, so pena del fin del mundo. En el resto de los deportes, en general, es al revés, cada vez explotan antes: baloncesto, ciclismo, tenis, atletismo…
    A esto se ha objetado alguna vez que un entrenador se va a la calle si no gana, así que usa a los que le hagan ganar. Esto se da de patadas con la alineación del sábado, pero además sería más propio de alguien que pone el puesto por encima de cualquier cosa, y desde luego antes que el club y sus intereses. Y en eso sí que no me imaginaba a Zidane. Aunque tiene tanto derecho como cualquiera, claro.

  2. Gracias por comentar :O)

    Los jugadores jóvenes parece que tienen que salir cedidos y demostrar algo. No es nada nuevo; hasta Del Bosque en sus días de jugador fue cedido. Pero ahora ocurre prácticamente como parte de la formación del jugador de cualquier club grande.

    Tampoco entiendo entrenadores que no completan la convocatoria o cambian la posición de medio equipo si tienen muchas bajas. En ocasiones así, se tira de cantera. Zidane lo hizo al principio de esta temporada y frente al Cádiz hubiera sido más lógico poner un jugador del Castilla antes que a Marcelo o Isco.

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