ALINEACIÓN: (4-3-3 aunque las posiciones de Mendy, muy adelantado y jugando mucho por dentro, y Asensio, mediapunteando, emborronaron el dibujo) Courtois; Nacho, Varane, Ramos, Mendy; Valverde, Casemiro, Modric; Asensio, Benzema, Vinicius.

EL PLAN: La propuesta inicial era un equipo con dos extremos muy abiertos —Vinicius y Asensio— y tres centrocampistas jugando mucho por dentro —Casemiro, Valverde y Modric—, pero por encima del dibujo lo que más peso tuvo durante 60 minutos fue la presión alta.

LO MEJOR: La actitud del equipo en la presión, con un gran despliegue físico.

LO PEOR: El hecho de que el Madrid no se asentase por juego en campo contrario —aspecto en el que se notó mucho la ausencia de Kroos— obligó a que la presión alta fuese más física que posicional, lo que le pasó factura a partir de la hora de partido.

LA CLAVE: Benzema y Vinicius fallaron ocasiones infallables y eso mantuvo en el partido a un buen Levante. Courtois volvió a realizar tres paradas de esas que salvan resultados y puntos.

Valoración individual

Zidane: Nuevo partido y cambio de dibujo y de alineación. Esta vez se inventó un 4-3-3 con presión alta en la que los volantes tuvieron un descomunal peso físico. La presión descolocó en exceso a algunos jugadores y de ahí algunos problemas defensivos y también en los ataques en posicional, ya que jugadores como Mendy, Valverde y Modric abarcaban demasiado campo y ni Asensio ni Vinicius entendían bien las coberturas. Sus cambios, como siempre, son de difícil comprensión, así que cuando el equipo perdió el control en mediocampo —con Modric fundido y Casemiro muy disminuido por una tarjeta mostrada a los cuatro minutos—, Zizou eligió cambiar a los extremos  y proteger a los laterales en vez de ayudar al brasileño, cuya espalda, y el espacio entre él y los centrales, era el gran problema defensivo blanco.

Courtois: Otra gran actuación. Mantuvo con tres grandes paradas su puerta a cero cuando el equipo se descompuso. De nuevo en rol de portero de equipo grande.

Nacho: La solución de Zidane para el lateral derecho ante las bajas de Carvajal y Odriozola. En este fútbol donde los laterales tienen tanto peso en el juego ofensivo, tenerle a él en la banda restó potencial en ataque. En defensa cumplió sin brillo.

Varane: En su línea de los últimos partidos. Seguro en todas sus acciones defensivas, no se complicó la vida en la salida del balón, movimiento en el que, sin brillar, sí fue efectivo.

Ramos: Serio en defensa y muy atento a la altura a la que jugó Mendy, lo que le obligó a lateralizar demasiado su posición. Peligroso como siempre en las jugadas a balón parado. En la segunda mitad tanto él como Varane tuvieron que estar muy atentos a la posición de Melero a la espalda de un Casemiro disminuido por las tarjetas.

Mendy: Hizo un buen partido, pero es muy difícil saber cuánto de táctico hay en los movimientos por dentro del francés y cuánto de jugador tácticamente anárquico. Algunos exceso ofensivos y despistes posicionales los solucionó con acciones físicas muy poderosas, pero ese posicionamiento suyo y las continuas carreras de Valverde a todos lados hicieron que el equipo estuviese muy desorganizado en las pérdidas, y más cuando Asensio empezó a abandonar la banda.

Valverde: Su despliegue físico fue tremendo, clave en esa presión alta que duró 60 minutos, pero querer estar en todos lados y su continuo ida y vuelta hicieron que en muchas jugadas el dibujo táctico del Madrid fuese ininteligible. Cuando el Levante salvaba esa presión, se encontraba a un equipo bastante desorganizado. Hizo un buen partido, pero hay momentos en los que debe correr menos y jugar más.

Casemiro: Posiblemente la tarjeta a los cuatro minutos le marcó el partido. Sin poder ir a las disputas como él va, su trabajo defensivo se vio muy penalizado. Jugando con tres en mediocampo y sin Kroos entre elos, que el brasileño se desconecte tanto del inicio de la jugada ayudó a ese desorden en el que muchos minutos se vio al equipo. En la segunda mitad no supo leer la posición de Melero a su espalda, clave en las jugadas de ataque granotas. Físicamente se le ve pesado.

Modric: El peso del inicio de la jugada cayó sobre sus espaldas y al croata le sobró calidad para liderarlo y además le sumó un tremendo desgaste en la presión. Pero su físico ya no puede con ese trabajo y a los 60 minutos estaba fundido, eso sí, fueron 60 minutos de muchísima calidad.

Vinicius: Sin hacer un gran partido, dejó claro que hasta que Hazard vuelva en forma, nadie le puede disputar la titularidad. Atrevido, rápido y punzante, aunque hoy no buscase tanto el 1×1, hizo un gol de calidad, aun que dos malos remates nos devolvieron al Vinicius negado ante el gol.

Benzema: No ha empezado bien la temporada el francés. Le costó entrar en juego y sus asociaciones, tan valiosas otras tardes, brillaron por su ausencia. Fallón ante el gol, marrando dos ocasiones muy claras, maquilló su actuación con un bonito gol postrero, en la acción posiblemente más complicada de las tres que tuvo.

Asensio: En partidos como este se van escapando las pocas ilusiones que ya quedan de que este jugador llegue a ser la mitad de lo que hace ya cinco años apuntaba. Soso e insustancial, no dejó ni un desborde ni un remate comentable, tan solo dos o tres acciones a 50 metros de la portería donde demostró tener una técnica depurada.

Suplentes:

Lucas Vazquez: (entró por Asensio en el 68’). Intentó tapar la banda derecha y ayudar defensivamente a un Nacho que sufría la “ausencia” defensiva en ayudas de Asensio. No tuvo ningún peso en el partido y apenas tocó el balón

Rodrygo: (entró por Vinicius en el 68’). Un cambio poco entendible ya que el partido en ese momento era el decorado perfecto para la velocidad de Vinicius. Rodrygo tocó dos balones y en varias jugadas Mendy directamente le negó la pelota.

Isco: (entró por Valverde en el 88’). Con el uruguayo fundido, Isco salió a pelear los pocos minutos que quedaban. Apenas tocó el balón.

Odegaard (entró por Modric en el 88’).  Al igual que Isco, sin tiempo para nada.

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