Si a una plantilla con un déficit estructural evidente le sumas un entrenador incapaz de aprender de sus propios errores, el resultado no puede ser bueno. Esta temporada lo lógico es que Zidane hubiese aprendido de esas decisiones que la pasada le costaron eliminaciones en Champions y  Copa, y que también podrían haberle costado la Liga de no haber habido un parón en marzo. Esta vez, un modestísimo Shakhtar, plagado de suplentes, le ha vuelto a demostrar, como el año pasado hizo el Brujas, que si vuelves a repetir los mismos errores lo normal es que llegues al mismo sitio.

ALINEACIÓN: Courtois; Mendy, Varane, Militao, Marcelo; Modric, Casemiro, Valverde; Asensio, Jovic, Rodrygo.  (Un 4-3-3 con la sorpresa de ver a Mendy jugando de lateral derecho).

EL PLAN: Viendo los 45 primeros minutos, hablar de un plan sería usar algo mas que la imaginación. En la segunda parte, salvo 10 minutos de apunte épico, lo restante fue un quiero y no puedo sin pies ni cabeza.

LO MEJOR: Como siempre, y pese a encajar tres goles, Courtois.

LO PEOR: Se podrían decir muchas cosas sobre el sistema, el posicionamiento táctico o la actitud de los jugadores, aspectos básicos de los que adolece este equipo y que señalan a jugadores y técnico. Todo fue un horror, pero especialmente el ritmo al que juega este Madrid, anticompetitivo. 

LA CLAVE: Sin duda hay un debate claro y abierto sobre si la calidad y el estado de forma de algunos jugadores es el mínimo permisible para ser futbolistas del Madrid. No obstante, la puesta en escena de los diferentes onces en cada partido hace dudar si el técnico tiene un método. Lo evidente es que cualquier equipo, sea el que sea, está táctica y físicamente mejor preparado a día de hoy que este Madrid de Zidane.

Uno x Uno

Zidane: Obviando el resultado ante el Cádiz, pensando quién era el rival, las condiciones en las que venía —ocho bajas— y el Clásico del sábado, la alineación era absolutamente razonable, salvo el detalle de ver a Mendy en banda derecha o a Casemiro en el eje del mediocampo. El problema es que Zidane no asume que el rendimiento de muchos jugadores está a años luz de lo que él cree y mantenerlos penaliza al equipo.

Como dijimos ante el Cádiz, al técnico francés le avalan sus victorias pero cada vez menos el fútbol que hace su equipo. Y si las victorias desaparecen de la ecuación sólo queda un fútbol desalentador. No todo se puede justificar.

Courtois: Con tres paradas, dos de ellas mano a mano ante delanteros que le encaraban sin oposición, logró evitar que en la primera parte el marcador al descanso fuera algo histórico. En la segunda mitad otras dos paradas suyas mantuvieron las opciones del equipo hasta el minuto final. 

Mendy: Zidane le quiso ver como lateral derecho y el francés en ataque mezcló detalles de calidad con grandes problemas para los últimos toques, muy penalizado por su pierna derecha. En defensa —su fuerte— tuvo enormes despistes defensivos fundamentalmente de colocación; esta vez su potencia física no le valió para corregirlos. 

Varane: Europa se le empieza a atragantar. Sin Ramos a su lado volvieron los problemas con el balón y con el liderazgo, además de errores impropios de un jugador como él. El francés se empequeñece de forma preocupante cada vez que el capitán no está a su izquierda. Simplemente con movimientos sencillos de arrastre, los delanteros del Shakhtar le sacaron continuamente de su posición. 

Militao: En defensa actuó como central corrector y su velocidad y agresividad le permitieron solventar algunos de los continuos problemas blancos. Pese a que mostró más carácter y personalidad que Varane, su posicionamiento sobre el campo fue un desastre, de forma que el carril central y la frontal del área blanca, zona que debería estar minada, fue siempre un espacio de confort para los delanteros visitantes.

Marcelo: Uno de los grandes errores que Zidane lleva tiempo cometiendo y que cada vez penalizan más al equipo tanto en el juego como en el marcador. Insustancial en la defensa de su banda, con algunas carreras que dejaron imágenes sonrojantes, en ataque ya no suma más que centros llovidos al área. Su presencia en el once es un absoluto sinsentido. Su banda fue una vía continua de penetración ofensiva para el ataque ucraniano.

Casemiro: Físicamente parece muy lejos de estar al nivel que él necesita para llevar a cabo su juego de coberturas. Superado una y otra vez por la velocidad de los centrocampistas rivales, su relación con el balón tampoco ayudó a agilizar ese juego de toques al pie del Madrid, sino todo lo contrario.

Valverde: En esa presión desarticulada que hizo el Madrid, Fede fue sin duda el que más corrió y posiblemente al que menos le sirvió correr tanto, porque el fútbol y ¡¡también la presión!! se basan en algo más que correr y correr. Descolocado y adelantadísimo en casi todas las jugadas, de él no se puede decir que no se dejó la piel, pero el fútbol pide otras cosas. Alguien le debería enseñar algún video de Goreztka para que vea lo que es correr con cabeza para que valga para algo ese enorme esfuerzo.

Modric: Cuesta decir algo negativo del croata, pero lo que no es no es y además es imposible. Lento y devorado por los volantes del Shakhtar que parecían ir en moto a su lado. Como siempre dejó detalles de calidad top, como su gol, pero sin la ayuda técnica de Casemiro y Valverde como compañeros en mediocampo, su partido fue un quiero y no puedo constante. Lo más positivo, sin duda, es que fue de los únicos que se revelaron ante su propio mal juego.

Rodrygo: Dejó claro que antes de correr hay que aprender a andar. Su salto a la primera plantilla del Madrid fue un error que no se corrige manteniéndole este año. Lento, tímido, sin descaro y con miedo a fallar, volvió a ser solo ese juvenil precoz jugando un partido de hombres.

 Jovic: Hace una semana descubrimos uno de los grandes misterios de esta plantilla: ¿Quien pidió fichar al serbio? Entró en el once inicial y volvió, un año después, a parecer el jugador que llega a un equipo y juega sin conocer a sus compañeros. Lento, torpe y desconectado de juego, tuvo una clarísima ocasión y su remate de cabeza franco y fácil lo despachó con un golpeo torpe entre el hombro y el ojo. Al menos le vimos 70 minutos para poder opinar. Ahora la pregunta es si Jovic se entrena con el resto de la plantilla. Parece que no.

Asensio: La figura del mallorquín cada día se va diluyendo más entre la nadería y el conformismo. Si Rodrygo con apenas 18 años teme fallar es hasta comprensible; que él con 25 años y cinco temporadas de blanco juegue a asegurar cada balón que le llega y solo busque en 90 minutos una pelota franca para chutar, nos habla de un futbolista sin futuro en el Madrid. Desaparecido en la primera parte y jugando muy cómodo en la mediapunta en la segunda, cada partido que juega es una nueva desilusión.

 Suplentes:

Benzema: Jugó 45 minutos y al comienzo pareció que con él en el eje del ataque junto a Jovic el equipo se dinamizaba un poco, pero fue un espejismo y su partido fue de más a muy menos. Falló dos ocasiones, una muy clara. Karim estuvo en su línea de ceguera ante el gol de los últimos partidos.

Vinicius: Jugó 30 minutos, salió a 100km/h y en su primera acción sorprendió a los ucranianos por su agresividad y velocidad, robando un balón y marcando un 2-3 que podía dar alas al equipo. Su presencia en el campo no mejoró el juego, pero sí activó al equipo, activación que duró apenas 10 minutos. Vini intentó alguna jugada individual como suele, pero tampoco estuvo acertado en sus envíos.

Kroos: Jugó 20 minutos e intentó dar fluidez al juego, pero ni él estuvo acertado ni el equipo ayudaba con sus movimientos para regular el tráfico. Kroos es un gran director para una orquesta, pero esto no es más que una banda de pueblo.

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