Leo en la prensa deportiva que a Mbappé le ha salido un competidor para fichar por el Real Madrid la temporada que viene: Haaland. Otro magnífico jugador que tampoco desentonaría en el Bernabéu. Así que es buen momento para analizar qué une y qué separa a estos dos fenómenos desde una perspectiva técnica, fisiológica y táctica, y también en atención al genotipo de cada uno.

Lo primero: ambos juegan en punta. Haaland es delantero centro y Mbappé se inclina más hacia la banda derecha. El fútbol es gol y ahí no hay color: el jugador del Dortmund supera claramente los registros del francés. Técnicamente, los dos dominan todas las acciones del juego: conducción, controles, golpeos, pases… Si bien el noruego tiene una ligera ventaja. A los zurdos les cuesta menos dominar los dos perfiles que a los diestros. Hay más ejemplos de zurdos haciendo gol con la derecha que de diestros marcando con la izquierda.

Tácticamente se mueven de distinta manera. Mbappé ha hecho del costado derecho su autopista particular y Haaland ocupa más terreno. Baja muchas veces a mediocampo para salir a la contra y llegar al balcón del área para finalizar, pero también cae a banda izquierda en ocasiones para tirar diagonales hacia dentro.

Los dos son muy potentes y veloces. Haaland ha hecho registros a 36 km/h y Mbappé a 38 km/h. La fuerza relativa (potencia por kilo de peso corporal) de ambos es muy alta. Su genotipo es parecido aunque sus medidas antropométricas son distintas. Haaland mide 1,94 cm y pesa 88 kilos; Mbappe mide 1,78 y pesa 73 kilos. El noruego ha esculpido ese impresionante físico en base a un trabajo muy minucioso y muy metódico de fuerza con sobrecargas. En dos años aumentó 12 kilos de masa muscular, lo que hace que un jugador de esa envergadura corra con balón 60 metros en seis segundos 37 décimas, cuando el récord del mundo está en 6.13.
Esta proeza física no debe sorprendernos pues ya con cinco años fue récord del mundo de salto de longitud 1,63 metros. Se perdió un magnífico atleta, pero se ganó un goleador de primera.

Tanto Mbappé como Haaland son fibra rápida (fast twich): arrancan y frenan en una décima de segundo, garantía de una fuerza explosiva que genera esa velocidad. Mbappé, al tener un centro de gravedad mas bajo (el noruego le saca 16 centímetros), desborda en el 1×1 y en los cambios de dirección con más soltura. La composición de sus respectivas fibras musculares, con un alto componente oxidativo (buen consumo de oxígeno), hace que en el campo no sea difícil ver a Mbappé recorrer varias veces la banda arriba y abajo sin signos de fatiga en su rostro. O ver a Haaland salir más allá del mediocampo (60 metros) en contrataaques y llegar con la suficiente frescura física para poner el balón en un rincón de la portería lejos del guardameta.

Los dos son insultantemente jóvenes (20 años Haaland y 21 Mbappé) y tienen la energíaa necesaria para que los aficionados madridistas disfruten mucho tiempo de sus proezas. El casting para llegar al Bernabéu ha empezado.

Suerte a los dos.

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