Marc Soler, de 26 años, es dos centímetros más bajo que Miguel Indurain (1,86 por 1,88) y ya habrá quien quiera quemarme en la hoguera por aproximarlos tanto. Pues que preparen la barbacoa porque acabo de empezar. Ambos ganaron el Tour del Porvenir y ambos consiguieron su primer gran triunfo internacional en la París-Niza. Indurain la ganó con 24 años y Soler también. Por aquellos tiempos, Miguel ejercía de gregario cualificado con libertades limitadas. Como Marc. Entonces nadie podía suponer que aquel mocetón navarro ganaría el Tour, imaginen cinco. Cómo decirlo, su fisonomía no era la apropiada, demasiado grande para echar a volar. Hasta que su cuerpo cambió y su cabeza también.

Marc Soler, sin embargo, no ha tenido nunca mayores problemas con la alta montaña. La pasa con los mejores y lo hace con un estilo que recuerda a Indurain, aunque esto no convenga decirlo muy alto. De acuerdo. Miguel era más elegante. La clase, ya saben. Ese donaire que hace que te quede bien hasta una gorra con la visera levantada (pruébense una y verán). Esa capacidad para sufrir disimulando.

Indurain ganó su primera etapa del Tour a los 25 y en esto se ha retrasado Soler, que se acaba de estrenar con 26 en una gran vuelta. Un triunfo logrado después de haber trabajado como un condenado para Valverde y Enric Mas, lo que nos lleva a la analogía pendiente: Indurain también estuvo más tiempo del debido al servicio de Perico. Como su palmarés terminó por ser espléndido, tendemos a elogiar el temple de sus directores, hombres sabios. Pero es posible que Indurain pudiera haber ganado antes el Tour, lo que le habría dejado —y culmino la distopía— con seis victorias de una tacada.

Y no, no me estoy volviendo loco. Comparar a Soler con Indurain no es declararlo heredero, ni sobrino, ni primo segundo. Marc tendría que dar el salto en las cronos que dio Miguel en las montañas. Y ni siquiera eso le acercaría lo suficiente. Pero el parecido aún resiste y debería animarnos. Marc Soler es una baza que el ciclismo español debería jugar y tal cosa sólo será posible si la juega el Movistar.

No está al alcance de muchos ciclistas su exhibición en Aralar y su victoria posterior en Lekumberri. No es común su presencia casi constante en los momentos calientes, ni su versatilidad. Y la gorra tampoco le queda tan mal.

Cuando digo que Landa es Perico y Soler es Indurain, no escupo contra el cielo; me limito a señalar que juegan con sus chapas y que ese aroma nos quita años a quienes miramos. Y yo quiero quitarme años. Por qué no soñar con que habrá tardes en que tendremos razón. Hoy la tuvimos.

2 Comentarios

  1. No lo he podido ver, así que al entrar aquí me he encontrado con una agradable sorpresa.
    Yo también pienso que Indurain debió volar solo antes, uno o dos años, y oyendo a Perico Delgado alguna vez hablando de aquel relevo me queda la sensación de que los dos eran conscientes.
    No estoy tan seguro de que esto sea lo mismo con Soler, pero ojala tengas razón (y de paso te quites unos años;).De todas formas, y más midiendo 1.86,cosa que asegura unas buenas bielas para rodar, es más fácil aprender a rodar contra el reloj que a pasar la montaña sin tirar una vuelta. Así que se dan ciertos ingredientes de la receta…

  2. Pues ha sido una gran etapa y me alegro de que Soler me haya dejado mal, pero muy mal.

    Pero no le veo comparable a Indurain ni a Landa con Delgado. Landa no cuenta sus carreras por arrancadas lejanas, victorias entre la niebla, pájaras descomunales y caídas en el peor momento. Y Soler no va en las cronos ni al nivel de Indurain ni al de Contador, por aproximarle a un buen contrarrelojista.

    Pero ojalá pueda sumarse al grupo de los mejores y nos de esperanzas. Hoy ha pegado una exhibición destrozando el pelotón y aún le quedaron ganas de atacar en el descenso. Y Valverde hizo un muy buen marcaje a los rivales

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here