No podía existir mejor homenaje para Kobe Bryant en el año de su muerte. Después de 95 días recluidos en la burbuja del Walt Disney World Resort, los Lakers son los nuevos campeones de la NBA al imponerse a Miami Heat por 106-93 en el sexto partido de las finales e igualan a Boston Celtics en número de títulos: 17. Hace diez años fue Kobe quien levantó esa misma copa.

El honor es colectivo, pero las miradas confluyen en LeBron James, 17 temporadas en la liga y diez finales disputadas. En su segundo año como laker, y con la inestimable colaboración de Anthony Davis, ha ganado un nuevo anillo, y van cuatro. LeBron (28 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias) sumó además su quinto MVP y es el primer jugador que lo gana con tres franquicias diferentes: Miami (2012 y 2013), Cleveland (2016) y Los Angeles Lakers (2020). Sólo Michael Jordan ha sido más veces MVP (6) de unas finales.

A sus 35 años, LeBron se encuentra a un solo campeonato del club de los cinco, del que forman parte trece jugadores, incluidos Magic Johnson, Tim Duncan y Kobe Bryant, y a dos campeonatos de los seis que conquistaron Pippen, Jordan, Bob Cousy y Kareem Abdul-Jabbar. El récord total está a buen recaudo en las inmensa manos de Bill Russell, con once anillos. 

«Para mí, ser parte de una franquicia tan histórica es un sentimiento increíble, no solo para mí sino para mis compañeros, para la organización, para los entrenadores, para los entrenadores, para todos los que están aquí», comentó James todavía sobre la pista. «Solo queremos nuestro respeto. Rob (Pelinka, vicepresidente de operaciones de baloncesto y gerente general de los Lakers) quiere su respeto. El entrenador en jefe Vogel quiere su respeto. Nuestra organización quiere su respeto. La nación de los Lakers quiere su respeto . Y también yo quiero mi maldito respeto».

Lebron no sólo ha ejercido un liderato casi absoluto sobre la cancha. La temporada de la pandemia y la burbuja (el campeonato se suspendió el 11 de marzo para reanudarse el 23 de agosto) ha sido también la del Black Live Matters, lema de la de las reivindicaciones sociales en Estados Unidos. Y LeBron ha tenido desde siempre un papel protagonista en la lucha por los derechos civiles. Ya en 2018, cuando tres personas murieron por un atropello en una manifestación en oposición a la desigualdad social, James arremetió contra Trump en las redes sociales: “¿Esta es la dirección que toma nuestra nación? Hacer grande a América otra vez, ¿eh?”.

Desde entonces, y hasta este año, su activismo ha sido marca de la casa. «Tenemos que usar esta plataforma para poder hablar sobre todo lo que sucede fuera de la cancha. Toda la injusticia social y la supresión de votantes y tantas otras cosas que están sucediendo. La brutalidad policial y demás, y así sucesivamente. Estar aquí y tener la oportunidad de hablar sobres estos temas y entender que en el mundo hay más cosas que el baloncesto. Hay cosas más importantes y están sucediendo. Y si puedes tener un impacto en esa visión para propiciar un cambio creo que puedes ayudar mucho para tu comunidad y para el mundo entero».

James formó parte de un pequeño grupo de jugadores que hablaron con el expresidente Barack Obama sobre cómo avanzar y hacer que el paro laboral propuesto por los Milwaukee Bucks tras la enésima muerte de un afroamericano a manos de la policía fuera significativo. La NBA tomó la decisión de mostrar Black Lives Matter en media cancha cuando se construyeron las canchas en julio, pero aquello no fue suficiente. En sucesivas reuniones con el comisionado de la liga, LeBron llegó incluso a plantear la cancelación del campeonato, movido por la necesidad de generar una reacción ejemplar.

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