El VAR es, o quieren que sea, el paraguas de la lluvia de los lamentos. Cuando un equipo es incapaz de doblegar al contrario deportivamente, los forofos del fútbol, que cada día son más, intentan tapar las miserias del campo recurriendo a conspiraciones arbitrales, intentando que estas tengan diámetro de sombrilla, cuando no llegan a ser del tamaño del quitasol de Mary Poppins. Ojalá se fijarán más en Dick Van Dyke y así deshollinasen algunas de sus opiniones.

Ayer, perdió el Barça porque fue peor que el Madrid. No mucho peor, pero sí lo suficiente para que el equipo merengue fuese justo ganador del partido. En ningún momento se jugó a lo que quería Koeman, y en muchos minutos del partido sí a lo que quiso Zidane.

Eso, independientemente, de los cuatro goles, pero creo que cualquiera que quiera analizar el partido, debería empezar su primer mandamiento. El Madrid disfrutó, aunque no siempre aprovechó, los espacios que deja el equipo blaugrana. Dar esas ventajas a Valverde, Karim, Vinicius (por mucho que se trastabille) o al pase de Kroos, es jugar con fuego. Y el Barcelona salió chamuscado.

La reacción de su entrenador en la segunda parte fue propia de un novato, llenando el campo de atacantes que parecían una banda de pollos sin cabeza. En Getafe hizo otra, colocando a Piqué de delantero centro, en una demostración más de quién es Ronald Koeman en un equipo de élite. En Valencia dejó muchos amigos.

Si a este sindiós, le sumas el ambiente que se debe respirar en un vestuario que se comunica con su presidente a través de burofax, y que tiene de líder a un jugador que “está sin estar en él», porque ya es más Santa Teresa de Jesús queriendo dejar el convento que el amo de las llaves, quizá demos con los verdaderos problemas del Barça sin necesidad del mencionado paraguas del VAR en la lluvia de excusas. Pero no les sale.

Hoy he leído que, en otro intento de minusvalorar el triunfo de ayer, que el Madrid se enfrentó contra el peor Barça de la historia. Será que no recuerdan los de Clos y Calderé, o el de Reiziger y Bogarde. A todos ellos les recuerdo que este sí es el peor Real Madrid de los últimos diez años. Un equipo que no ha fichado por moral, y que ayer se pasó por la piedra a otro que se la dejó aparcada en la estulticia de pedir recortes del 30% a sus trabajadores para gastarse luego la pasta que no tiene en Dest, Pedri y Trincao. No hablo de Pjanic porque Trueba no me publicaría el artículo.

En fin, que sólo se engaña el que quiere, y hoy hay una legión de culés que buscan cobijo debajo de un VAR. Allá ellos.

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