Nada bajo ese corpachón destartalado nos haría sospechar que se esconde una zurda de seda. Tampoco su zancada sincopada nos daría pistas sobre ese centrocampista polivalente y todoterreno que ha cautivado al Calcio. Tanto como para que la Juventus desembolsara el pasado mercado de invierno 35 millones de euros por un veinteañero sueco que había pasado inadvertido por el Atalanta y que había explotado en el Parma. Ahora Dejan Kulusevski ha aprovechado la confianza otorgada por Andrea Pirlo para abrirse hueco en el once inicial. Confirmada la baja de Cristiano por un nuevo positivo, la presencia de Kulusevski será una de las principales amenazas para el Barça esta noche. En Suecia miran expectantes tratando de averiguar si tras esa mirada de niño se encuentra el relevo de su último gran mito.

Como tantas veces, esta es un historia de emigración. Stefan Kulusevski, el padre de Dejan, había oído una y mil veces a sus padres hablar de la antigua Yugoslavia. Él había nacido ya en Suecia, hasta donde habían emigrado los abuelos del futbolista de la Juve en busca de un futuro mejor. Con los primeros ahorros de su trabajo, Stefan se marchó un verano de vacaciones a Ohrid, en la ya independiente República de Macedonia, donde se hundían sus raíces. Y allí conoció a la que sería su mujer. La pareja se instaló en Estocolmo y un 25 de abril de 2000 nació su primer vástago, Dejan.

A los siete años Dejan comenzó a jugar al fútbol en el IF Brommapojkarna, una de las mejores canteras de Suecia; de hecho en 2007 el club se convirtió en la entidad con un mayor número de equipos en categorías inferiores de todo el continente (247).

En ese lugar se curtió Dejan durante una década hasta que el verano de 2016 el radar del Atalanta lo detectó. Los de Bérgamo han demostrado en los últimos años que son unos auténticos especialistas de los mercados secundarios. Los jóvenes talentos de segunda fila han potenciado cada año al equipo, hasta convertirlo en revelación no solo en Italia, sino también en Europa. Pero el fichaje no fue sencillo. Los suecos acusaron a los italianos de “rapto” por querer llevarse gratis al juvenil (entonces de 16 años). El padre del jugador aseguró que el club solo pensaba en hacer negocio con su hijo y a fe que lo consiguió: los bergamescos tuvieron que pagar 100.000 euros e incluyeron un porcentaje de una futura venta. Después de su fichaje por la Juventus (44 millones de euros) en Brommapojkarna descorcharon alguna que otra botella de champán.

Kulusevski tuvo una adaptación inmejorable a su nuevo equipo. Comenzó en el Sub-17 del Atalanta y guio al equipo juvenil al título de Liga de la categoría por tercera vez en su historia. Dejan conquistó además el Premio Morosini al mejor jugador Primavera y en su segunda temporada en Bérgamo ya tenía ficha con el primer equipo. Pero ese salto se le atragantó y no convenció a Gasperini. No pasó de ser un jugador residual de la plantilla. Apenas disputó 102 minutos en todo el año y al final de la temporada club y jugador decidieron que una cesión era la mejor solución para seguir creciendo.

En el Parma, destino de aquella cesión, descubrimos a un futbolista de 1,86m que, pese a su envergadura, se movía de manera ágil tanto con la cabeza como con los pies. Dejan tenía facilidad para leer el juego y atacar los espacios, porque sin ser un jugador rapidísimo, sí aprovechaba su poderosa zancada para ganar en velocidad a los rivales. Esa polivalencia fue aprovechada por Roberto D’Aversa, su técnico en Parma, para situarlo en el perfil derecho, como extremo de un 4-3-3 con el que aprovechar su exquisito golpeo de balón. Su zurda se convertía en un cañón cada vez que merodea la frontal del área. Kulusevski no está exento de calidad para amenazar también con el regate o el pase filtrado a la espalda de los zagueros. Su capacidad para asociarse con los compañeros también es elevada: la temporada pasada terminó con 9 asistencias y 10 goles en 36 partidos.

Dejan Kulusevski fue el autor del primer gol de la Juventus en la Serie A. CordonPress.

Su explosión durante la primera parte de la temporada pasada fue suficiente para que la Juventus se asegurara su fichaje en el mercado de invierno. Los bianconeri alcanzaron un acuerdo con el Atalanta y dejaron cedido al sueco hasta final de temporada en el Parma. La Vecchia Signora desembolsó 35 millones de euros que podían ascender a 44 con los variables. Esa inversión ha convertido al sueco en el segundo jugador más caro de los nacidos a partir del 2000, solo superado por Vinicius Jr. Los cambios en la dirección técnica dejaron su futuro en manos de Andrea Pirlo.

Irrupción en Turín

Dejan ha tardado poco en ganarse la confianza de Pirlo. Y no las tenía todas consigo. Su versatilidad ha sido su gran aliada ante la gran cantidad de posibilidades ofensivas con las que cuenta la Juventus. El sueco ha mezclado bien con los nuevos fichajes, como Álvaro Morata o Federicco Chiesa, y se ha beneficiado de las lesiones de Paulo Dybala o del positivo de Cristiano Ronaldo para aprovechar sus minutos. Titular en el debut en la Serie A a mediados de septiembre, anotó el gol inaugural de la Vecchia Signora con un golpeo que muestra una de sus grandes virtudes, la facilidad para armar el cañón de su pierna izquierda.

Titular en tres de los cuatro partidos de la liga italiana que ha disputado, volvió a ser fundamental el pasado domingo, frente al Hellas Verona. Kulusevski salió desde el banquillo por un desafortunado Bernardeschi y con 0-1 en contra. Desde la banda izquierda, el lugar donde lo ubica Pirlo, metió una marcha más, se asoció bien con Dybala y Morata y propició el arreón final de su equipo. El gol del empate volvió a llevar su firma, porque este centrocampista con apariencia de caballo percherón encuentra con facilidad la portería contraria, sobre todo cuando aparece por el sector derecho.

El sueco, internacional ya con la selección absoluta, también ha debutado en Champions. Lo hizo frente al Dinamo de Kiev en la victoria de la Vecchia Signora (0-2) en el Olímpico de la capital ucraniana. Ese día Pirlo formó con Morata y Chiesa como hombres más ofensivos, con Kulusevski como carrilero izquierdo. En una de sus incorporaciones le dio la asistencia del primer gol a Morata.

Confirmada la baja de Cristiano, la presencia de Kulusevski gana enteros para esta noche. Mal haría el Barça en confiarse de la apariencia engañosa de este joven talento. Dejan está ante el siguiente escalón en su progresión: una gran noche europea. La prueba de fuego que mirarán con lupa desde Suecia. Allí muchos apuntan a Kulusevski como el heredero de Ibrahimovic, con el que comparte orígenes balcánicos y haber defendido los colores de la Juventus. Su juego poco o nada tiene que ver. Pero ahora que Zlatan pega sus últimos zarpazos en Milán, Suecia vuelve a mirar con ilusión al Calcio. “Somos la generación que cambiará el fútbol. Respetuosa pero sin miedo a nada ahora que la puerta está abierta. Si Mbappé hace lo que hace, nosotros pensamos que también podemos hacerlo”, dijo en una entrevista en La Repubblica. Está por ver si el fútbol de Kulusevski está a la altura de su ambición.

Así juega Dejan Kulusevski:

¿Por qué el 44?

Su dorsal no tiene nada que ver con lo que la Juve pagó por él (35 millones más 9 en variables), aunque la explicación no deja de ser curiosa. Ese 44 que ya lució en el Parma tiene que ver con el deseo de imitar a uno de sus ídolos, que no es otro que el Januzaj, jugador de la Real Sociedad. El belga de origen albano-kosovar debutó en la Premier League con la camiseta del Manchester United cuando era un adolescente de 18 años. A Kulusevski, entonces de 13, se le iluminaron los ojos viendo el desparpajo de ese joven extremo con el 44 en la espalda.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here