Ganó Roglic. En la Vuelta, no en el Giro. En Italia lo hizo otro esloveno de 30 de años, pero de apellido Tratnik, no confundan. Eslovenia tiene dos millones de habitantes y a este paso los conoceremos a todos. Roglic, como todo el mundo sabe (o debería), es el vigente campeón de la Vuelta y el vigente viudo del Tour, y Tratnik no era nadie hasta esta tarde. Si el mundo terminara hoy, cuestión que no puede descartarse, Eslovenia quedaría como la potencia mundial del ciclismo. Y de un pedazo del baloncesto. Por no profundizar en los deportes de invierno, que nos dejarían helados.

Pero vayamos a la nuestro, nunca mejor dicho. Porque la Vuelta es nuestra, tanto como cualquier acontecimiento que haya cumplido 75 años sin que lo hayamos roto, 85 desde la primera edición. Aquella primera Vuelta de 1935 tenía bastante en común con la actual. Para empezar se disputó en un ambiente de máxima tensión política. Tanto que la carrera se utilizó por el periódico Informaciones, su organizador, como una reivindicación de la unidad de España. Una, grande, montañosa y libre. Por cierto, el tiempo fue endemoniado. La lluvia embarró los caminos porque así eran las primaveras de antes y las carreteras de entonces. Los belgas impusieron su poderío como equipo bien avenido en la misma medida que lo hará el Jumbo Visma holandés. Ya ha comenzado a hacerlo.

No, esta Vuelta no es tan rara. La edición de 1936 ya se solapó con el Giro. Entonces el virus se llamaba fascismo y también se contagiaba con extrema facilidad. Y mataba, vaya que si mataba. Aquella fue la última Vuelta a la República española. Está por ver cuándo será la siguiente. Mejor no seguir con las analogías.

La exhibición de Roglic en el primer final en alto nos aclara el orden de favoritos. Primero él y luego, no muy lejos, Carapaz. A continuación, Enric Mas. Será un hermoso duelo a tres bandas con español en la pelea. Lo que sueña todo organizador. El resto es incierto. Esteban Chaves llegó con los mejores y le gusta la Vuelta, pero su trayectoria más reciente no invita a creer. Valverde y Dumoulin perdieron 51 segundos y todavía no están descartados, falta un mundo. Algo más difícil lo tendrán Guillaume Martin (1:08) y Poels (1:51), si es que alguna vez han tenido opciones verdaderas. Más atrás se quedó Daniel Martínez Poveda (4:29), víctima de una caída (otra). Lo de Pinot (9:56) y Froome (11:12) es peor que decepcionante. Recuerdan a esos campeones que aparecían en la Vuelta para cubrir el expediente. Por hacernos un favor.

Algo está claro. La carrera no ha hecho más que empezar y ya se han descolgado la mitad de los favoritos. La escabechina promete. Aquella Vuelta de 1935 la terminaron 29 ciclistas de 50 inscritos. No llegaremos a tanto porque no partimos de tan poco. Pero será un drama. Seguramente maravilloso.

2 Comentarios

  1. Y yo que iba con Pinot…

    Pocas veces se habrán dado victorias del mismo país el mismo día en 2 de las grandes, más que nada porque no suelen coincidir. Aunque yo si recuerdo una Vuelta terminando en San Isidro cuando el Giro empezó el día anterior. Por cosas así cambiaron el calendario.

    Tienen buena pinta Carapaz y Mas, desde luego. En Soler me cuesta creer más que a los franceses con Pinot. Y que Froome venia con maja cara estaba claro cuando su equipo tiraba mientras él se descolgaba. Eso solo pasaba en la era pre-pinganillo.

  2. Yo también quiero ver a Carapaz y Mas,y parece que el viudo quiere pasar el duelo echando canas al aire,quién sabe si casándose otra vez.En todo caso,parece que no mira hacia atrás,o lo hará a solas,lejos de miradas extrañas.Un competidor de verdad,duro.
    Yo creo que Froome si tenia ganas de demostrar algo,pero se ha encontrado con la realidad.Ahora espero verle currando a destajo para el equipo.
    Y sí,será un drama maravilloso,pero de momento el drama es para los que trabajamos por la tarde.Espero que pasen cosas también en fin de semana.
    El titular me parece estupendo,sí señor.

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