Hablar de Crash Bandicoot es hacerlo de una de las franquicias más populares del mundo de las consolas y que nos ha entretenido durante incontables horas en unos juegos de plataformas que han combinado con mucha inteligencia la diversión, el humor y una capacidad imaginativa, algo que ha cautivado a distintas generaciones, incluida la actual.

Esto último es especialmente cierto puesto que la remasterización en 2017 de los tres primeros títulos de nuestro querido marsupial fue un éxito tanto de crítica como de ventas en todas las plataformas en las que apareció. Probablemente, terminó de convencer a los responsables de que Crash bien se merecía una nueva entrega que estuviera a la altura de la clásica y cuyo resultado procedemos a contaros.

Un viejo conocido

La responsabilidad de traer de vuelta a Crash en un título original recayó en la desarrolladora Toys for Bob, que hizo un trabajo formidable en la recuperación del entrañable dragón Spyro y su trilogía de juegos para la nueva generación. No obstante, ahora el trabajo iba a ser mucho más complejo porque se trataba de partir desde cero a la hora de crear un título nuevo y más con alguien tan carismático como es Crash.

Por ese motivo, la desarrolladora decidió seguir la línea temporal que se estableció en esa trilogía original y es que Neo Cortex, el Dr. N. Troppy y Uka Uka han regresado de su prisión dimensional en la que han estado atrapados durante décadas y sólo Crash y asociados son lo que se interponen para lograr el dominio del multiverso, que no es moco de pavo.

En este sentido, el estudio ha decidido dar una vuelta de tuerca a la propuesta. El carismático marsupial va a tener ayuda en forma de aliados, cada uno con sus respectivas características en cuanto a jugabilidad, con Coco, Tawna y Dingodile entre otros. Esto ofrece una bocanada de aire fresco respecto al clasicismo de la saga aunque las mecánicas de Crash y Coco son idénticas.

Siguiendo esta línea, Tawna (o lo que es lo mismo, la antigua novia del protagonista) proporciona con su gancho un aspecto vertical muy de agradecer y que hay que utilizar en el momento justo para ir superando los distintos obstáculos que se cruzan en nuestro camino. Dingodile y el otro personaje inesperado carecen de la misma agilidad, lo que puede llegar a suponer un problema al haberte acostumbrado a ciertas mecánicas para cambiar radicalmente durante nuestro progreso.

Nuevos tiempos

Sin duda alguna, el mayor acierto de la desarrolladora viene de la mano de las Máscaras Cuánticas, que nos ofrecen algo distinto (e imprescindible) por unas capacidades que hacen mucho más atractivo el recorrido. Puesto que las iremos descubriendo a lo largo de la aventura, gracias al uso de Kupuna-Wa, la Máscara del Tiempo que nos permite ralentizar el paso del tiempo para superar obstáculos con precisión; Ika Ika, la Máscara de la Gravedad para caminar cabeza abajo; Akano, que convierte a Crash en peonza para dar saltos enormes y superar barreras de luz y Lani-Loli, la Máscara para activar y desactivar objetos del entorno. Vamos a ser capaces de doblegar a nuestro antojo las leyes de la Física en un ejercicio de lo más inteligente y en especial en los últimos dos mundos donde todo cobra sentido.

Igualmente, Toys for Bob ha decidido ofrecer un nuevo modo en el juego llamado N. Verted Mode y que, como su nombre indica, apuesta por un estilo invertido en los niveles, variando tanto la perspectiva como la velocidad, el colorido y también el estilo. Todo ello aumenta el tiempo que podremos aprovechar en este título, sin olvidarnos de un Modo Contrarreloj, que es herencia directa del Crash Team Racing desarrollado por Beenox, con puntuaciones en línea y un Multijugador Local más los innumerables skins que nos harán que le echemos mucho tiempo si queremos ser completistas, amén de mejorar en los recorridos que se pueden superar en el modo clásico con un número finito de vidas o uno que se centra en los distintos puntos de control para que no nos sintamos demasiado frustrados si no pasamos por nuestro momento más acertado.

Escenarios de ensueño

El trabajo de Toys for Bob es absolutamente sensacional, con un diseño de niveles llenos de imaginación y diversidad, con una paleta de colores que vibra con enorme brillantez, ya nos encontremos en paisajes desérticos, futuristas, junglas u otros escenarios que recorremos en nuestra aventura.

Más allá de la flexibilidad que muestra Crash Bandicoot 4 por el componente inverso y que le da un valor añadido extra al título, la capacidad que tiene para, literalmente, dar la vuelta a los niveles es fabulosa y casa con lo intuitivos de los controles en la mayoría de los personajes jugables, al igual que con esa explosión de color en otro de los modos alternativos.

Lo hemos jugado en una PS4 Pro y la verdad es que es una delicia en todos los sentidos, con una firmeza en la tasa de frames por segundo que es muy de agradecer en esta clase de títulos y que es una roca en los 60 constantes, en el que la creatividad de los desarrolladores alcanza el sobresaliente sin mayores dificultades.

Por su parte, la banda sonora cumple sin más en ausencia de temas pegadizos que han sido santo y seña de la franquicia en este título doblado y traducido al español, donde los efectos están muy, muy conseguidos como se merece este juego.

Conclusiones

Resulta muy complicado en el competitivo mundo de los videojuegos poseer la templanza a la hora de tomar decisiones y primar cuentas de resultados en lugar de ofrecer una gran experiencia a los gamers, pero todo este tiempo transcurrido entre las ‘entregas oficiales’ de Crash Bandicoot y el actual It’s about time le ha dado la pausa necesaria para que este marsupial demostrase que está a la altura tanto del desafío de su legado como del momento actual.

Ofreciendo una atractiva combinación de los factores que le han convertido en un icono, la cuarta parte de sus aventuras ha demostrado que posee el pulso necesario para proporcionarnos diversión a raudales, muchísimo humor y una capacidad soberbia para atraernos a la hora de sacar nuestra versión más completista para alcanzar todos los coleccionables y retos en virtud de una rejugabilidad de ensueño.

Crash Bandicoot 4: It’s about time es una entrega que no desmerece su prestigio y que demuestra fehacientemente que el género de las plataformas puede seguir ofreciendo horas y horas de gloria y entretenimiento, que no deja de ser el objetivo de todo estudio.

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