Buen triunfo del Barça en Balaídos pese a jugar todo el partido con 10 hombres. Se incluye toda la primera parte en la que la participación del difuminado Hombre Gris solo cabe calificarla de ausencia. Y es que Antoine sigue siendo la peor noticia de un equipo que empieza a mostrar bastantes brotes verdes: hasta Chutinho parece otro. No es aún el jugador diferencial que indicaba su precio pero ya no es el despojo futbolístico que emigró a Alemania hace un año.

El lifting parcial de veteranos (Rakitic, Vidal, Luis Suárez) ayuda a que el equipo juegue a una velocidad normal. Se está lejos aún de la velocidad eléctrica de un Liverpool o el físico avasallador de un Bayern. Pero respecto al equipo que pastaba por el campo los últimos dos años, este casi puede ser calificado de Halcón Milenario. La primera y rápida triangulación en ataque fue culminada por Huracansu con su eficacia de un francotirador: un tiro, un gol. Su rapidez en la ejecución con el exterior del pie sigue acrecentando su parecido con Etoo. Remember: Bernabéu. 2005. 0-3. 

Todo parecía ponerse de cara para los de Q-Man. Equipo sólido y fresco que antes o después decantaría el partido. No entraba en los planes culés la intervención de Del Cerro Grande. Acaso envidioso de la efectividad de Ansu, el colegiado decidió superarla: a las dos únicas faltas que cometió Lenglet, respondió el árbitro con sendas amarillas. Cierto es que estuvo poco avispado el francés al sacar su brazo a pasear teniendo ya una tarjeta. Más aún delante de un trencilla que ya había hecho su declaración de intenciones apenas 15 minutos antes: la hipervelocidad de su brazo en mostrar la roja a Piqué fue de tan solo 2,3 nanosegundos según ajustada medición del VAR. El mismo que anuló la expulsión por un fuera de juego anterior. 

Así pues, con un central expulsado y casi una hora por delante de un partido que se preveía físico por el aguacero que caía sobre Vigo, el Barça apuntaba a ser carne de cañón en la segunda parte. Si hubiera sido el Barça de la temporada pasada. Pero aquí se vio el auténtico brote verde: el equipo fue incluso a mejor. Al control de De Jong y Chutinho en el medio del campo se le sumaron las ganas de Messi: a cada balón que tocaba el argentino más profundo era el juego. A D10S le saldrán mejor o peor las cosas pero su implicación parece intacta. Su uno-dos antes del segundo gol produjo escalofríos a más de uno. Aunque la mentirosa estadística diga que lo marcó Olaza en propia puerta. 

Con 0-2 y 40 minutos por delante jugando con 10 hombres, era una gran oportunidad para guardar la ropa. Traducido a lenguaje valverdiano hubiese significado sacar al “experimentado” Arturo Vidal de turno. Por ejemplo. Evaluar la influencia de Q-Man en la mejora del equipo aún es precipitado, pero la realidad es que el holandés optó por todo lo contrario, dando entrada a Pedri (17) y a Trincao (20). Más sangre joven a sumar a la del central Araujo (21) quien, sustituyendo a Lenglet, confirmó que ser uruguayo y buen central es una redundancia. Salvo que uno tenga apellido de capital de provincia extremeña. Ver a Messi presionar en el minuto 90 para generar el gol del no-lateral derecho que es Sergi Roberto es un buen comienzo para pensar que un futuro mejor es posible. Ya solo falta la salida de Bartomeu.

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