La bochornosa derrota frente al Cádiz deja una ristra de señalados en el Real Madrid. Varios de ellos fueron cambiados al descanso y de alguna manera el entrenador reconoció su error con el once inicial. El problema es que alguno de ellos no debería estar ya en la plantilla del Madrid, pero con estos bueyes hay que arar, que diría el refranero español. Esta es la autopsia de la derrota blanca (rosa) frente al Cádiz.

ALINEACIÓN: Courtois; Nacho, Varane, Ramos, Marcelo; Modric, Kroos, Isco; Lucas Vázquez, Benzema, Vinicius.  (Un híbrido entre 4-3-3 y 4-2-3-1 dependiendo de los movimientos de Modric en el doble pivote que formaba con Kroos)

EL PLAN: Se supone que Zidane buscaba llegar al área gaditana a base de control táctico y superioridad técnica, con bandas abiertas y creando superioridad en mediocampo con la aportación de Marcelo, pero todo eso se intuía más que se veía.

LO MEJOR: Sin duda la actuación de Courtois.

LO PEOR: El once inicial ya albergaba muchas dudas, pero destaca sobre todo el estado físico y de forma de varios jugadores entre los que Isco y Marcelo se llevan la palma.

LA CLAVE: Difícil de averiguar en un partido en el que todo sale mal. Posiblemente esté en la decisión de seguir confiando en jugadores cuya presencia, no solo en el once inicial sino en la plantilla del  Madrid, ya no se entiende. Sobre todo si se quiere aspirar a ganar todos los títulos.

Uno x Uno

Zidane: Las rotaciones del francés ya no sorprenden a nadie, aunque sí quiénes rotan y quiénes no. Tras los partidos de selecciones era evidente que se produjeran varias. Lo sorprendente es que los tres jugadores de mayor edad, Ramos, Modric, Kroos, fuesen de la partida en el once inicial, mientras que los más jóvenes, o sea Mendy, Valverde o Casemiro, fuesen los que rotasen.

Como al técnico francés le avalan sus victorias y no tanto su fútbol, poco se puede rescatar hoy de su gestión. El equipo jugó más o menos igual que otras veces, tal vez algo peor, solo que el gol no llegó, lo que tampoco es noticia si Karim no marca o no hay un penalti de por medio para que Ramos aumente sus estadísticas.  Hay derrotas, como la de hoy, que iluminan y aclaran mucho más una situación que las victorias sin lustre. Tras el partido con el Cádiz se entienden aún menos las decisiones tomadas este verano.

Courtois: Tres paradas para evitar en los primeros 20 minutos que el Cádiz sentenciara el partido. Con la defensa haciendo aguas continuamente, se contagió de los nervios en alguna acción. Sin duda, el mejor del Madrid como cada partido desde que comenzó la temporada.

Nacho: Al eterno comodín hoy se le atragantó la posición de lateral. Lento, torpe con la pelota y desubicado, estuvo muy lejos del defensa fiable de años atrás.

Varane: Posiblemente el único fiable de la defensa blanca, aunque su partido solo fuese de aprobado. Corrigió por velocidad más de un sin sentido posicional al que llevaba las aventuras ofensivas de Marcelo y de un Ramos sorprendentemente desconectado del partido. 

Ramos: Comenzó sacando un balón de la línea que era el 0-1 a los dos minutos, pero desde ese momento se desconectó del partido. Descolocado y fallón, tuvo una acción incomprensible con el Choco Lozano que le pudo costar la roja.

Marcelo: El partido ante el Cádiz es el reflejo de sus últimos 50 partidos de blanco. El lateral brasileño solo aporta algo cuando el equipo está posicionado en campo contrario y él puede jugar libre en ataque y en el vértice del área rival, en el resto de las situaciones ofensivas y defensivas del equipo es un lastre que además penaliza al interior y al central de su banda. Su presencia en el once cada día es más difícil de defender.

Kroos: Fundido físicamente desde el comienzo y jugando como medio centro posicional, su partido le señala como uno de los culpables del mal juego blanco, ya que fue incapaz de dominar con su juego de pases en el medio campo. Incomprensiblemente no entró en las rotaciones.

Isco: Sin duda, va a ser uno de los jugadores más señalados por esta derrota, pero curiosamente el malagueño nunca se escondió, siempre la pidió e intentó hacer cosas. El problema es que su estado de forma le impide hacer lo que su cabeza piensa.

Modric: Tras jugar con Croacia y con 35 años, ¿no era él quien debía rotar? Lo intentó, pero se veía que no podía y menos ante un equipo que se cerraba bien y que iba a las disputas con la intensidad que hay que ir.

Vinicius: Posiblemente fue el más acertado de la delantera blanca o al menos el que más lo intentó, aunque siempre demasiado acelerado. Cuando le llegaba el balón era el único que parecía podía hacer algo diferente.

Benzema: Apenas entró en juego y sus toques más lúcidos como viene siendo habitual últimamente se dieron a 50 metros de la portería del Cádiz. Un remate al larguero y varias paredes con más intención que acierto es su bagaje en el partido. Jugó con más libertad cuando Jovic entró en el campo.

Lucas Vázquez: Trabajó arriba y abajo, que se supone es lo que Zidane le pide que haga y por lo que le pone en el once, pero no tuvo ningún peso en el juego del equipo.

 Suplentes:

Asensio: Jugó 45 minutos y volvió a ser el jugador insulso, de pase fácil y de poco riesgo en sus acciones. Cada día se aleja más del gran jugador que nos pareció que podría ser.

Casemiro: Con su presencia en el campo el Madrid no mejoró en su juego, pero su ausencia si dejó claro que, por segundo año consecutivo, hace falta un jugador de su perfil sobre el campo. Sin recambio en la plantilla.

Valverde: Como ya viene siendo habitual desde el final de la temporada pasada, su presencia en la segunda parte no mejoró en nada el juego del equipo porque Valverde sale a correr y no a jugar, sale a presionar. Si es el Madrid quien tiene el balón, el uruguayo debe aportar algo más. Y de momento no lo hace.

Militao: Jugó 45 minutos y lo hizo de manera notable. Viendo su frescura física se entiende aún menos que Ramos, que venía de jugar con la Selección y tiene 33 años no rotase. El brasileño estuvo rápido, contundente y aseado con el balón.

Jovic: (entró en el 78´por Kroos). Dos acciones hizo en los 12 minutos que disputó: marcar un gol a pase de Karim, anulado por fuera de juego del galo, y  mandar un remate al cielo de Valdebebas.  El partido demandaba su incorporación al terreno de juego bastante antes. Tras quedarse en el Madrid es labor de Zidane convertirle en un recurso aprovechable.

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