David Vidal (Puerto del Son, Galicia, 1950), al igual que Mágico González, encontró su otra mitad en Cádiz. De hecho, aún conserva su casa de Chiclana. El Deportivo no lo quiso en 1974 y se marchó a La Tacita de Plata. Aunque sólo duró un año como jugador en Cádiz, estuvo nueve en el banquillo (sólo dos como primer entrenador). Tras aquella experiencia, ha entrenado a trece equipos, entre ellos Rayo, Logroñés y Villarreal. Actualmente, es el técnico del Racing de Murcia, de Tercera División.

—Usted es un entrenador reconocido, pero pocos saben que jugó nueve partidos en el Deportivo y que marcó dos goles. ¿Por qué duró tan poco en el equipo de su vida?

—¡Fue hace mucho tiempo! No sabía que jugué nueve partidos y marqué dos goles… Siendo defensa central, es increíble que marcara dos tantos en nueve encuentros. Yo era muy joven y salí del Fabril. Mi padre era pescador y mi hermano también, pero yo fui futbolista de Segunda, Segunda B y Tercera. Sin embargo, sí que llegué como entrenador a Primera. Tras aquellos nueve partidos, me marché al Cádiz porque el Deportivo no me quería.

—No sé si se recuerda que aquel Deportivo tuvo cuatro entrenadores en una temporada: Riera, Carlos Torres, Orizaola e Irulegui. Pese a todo, ¿tenía usted vocación de entrenador?

—La directiva no sabía ni por dónde andaba. No me acordaba de que tuvimos cuatro entrenadores, porque yo tenía 21 años y vivía en otro mundo. Fui el único futbolista que salió de mi pueblo. Éramos muchos hermanos y salí pitando para La Coruña. Luego pasé por muchos equipos y aún sigo ligado al fútbol como entrenador. Con 70 años, sigo trabajando.

—¿Qué tipo de central era David Vidal? ¿De los que pegan?

—Sí, pegaba algo porque se permitía. Hice una prueba en el Deportivo y me fichó Arsenio Iglesias para el Fabril. Estuve cuatro años en el club hasta que fiché por el Cádiz.

—En aquel fútbol se atizaba sin descanso. Se habla de Aguirre Suárez, de Montero Castillo, de la lesión de Amancio

—Yo no era tan violento. Jugué 12 o 14 años como profesional y me echaron sólo una vez: cuando militaba en el Villarreal. En mis 40 años como entrenador, nunca me han echado. Yo respeto muchísimo a los árbitros. Si tengo que decir algo, se lo digo a mis jugadores. Los colegiados lo tienen muy difícil. En mi equipo, el jugador que es expulsado lo tiene muy difícil para jugar el domingo siguiente porque no quiero que ningún futbolista dé ninguna patada. Igual que yo respeto al árbitro, ellos también.

—¿Qué lleva a un entrenador como usted a sentarse en el banquillo de un equipo de Tercera?

—Es un honor estar tan bien físicamente con 70 años y seguir entrenando. La ilusión y la vocación me hacen continuar. Eso es lo máximo.

—¿No le llegaron ofertas de otros clubes? ¿Soñó usted con la llamada del Deportivo?

—No, porque el Deportivo llamó a un entrenador que era mi ayudante, Lotina. Los mandatarios nunca me quisieron como su técnico. Yo fui jugador del club seis años y soy gallego, pero nunca me han llamado. Y en los 90 hice buenas temporadas…

“¿Por qué el Depor no me ha llamado? Los gallegos somos así. Algún presidente cree ser muy listo y saberlo todo”

—¿Por qué cree que no han contado con usted en el Depor?

—Porque los gallegos somos así. Algún presidente cree que ser muy listo y saberlo todo.

—¿Se refiere a Lendoiro?

—No sé. Muchos creen saber, pero pocos entienden. Aun así, yo he sido feliz porque he dirigido a buenos equipos. Además, he entrenado en lugares donde hay mar. Me gustan los clubes con ciudades con costa.

—¿Sigue saliendo con asiduidad a pescar?

—Hoy he cogido un par de caracolas y salgo casi todos los días. También buceo dos o tres horas a 10 o 15 metros de profundidad. En este equipo, tengo de trabajo tres o cuatro horas, así que, en vez de andar o correr, buceo. Me gusta ver el fondo del mar.

“Me gustaría haber entrenado en el extranjero, pero sólo sé latín y griego, que no valen para nada”

—¿Usted no se ha planteado nunca entrenar en el extranjero? Ya sabe que dicen que hay gallegos hasta en la luna…

—Correcto, pero me cogió muy tarde. Me gustaría haber probado en el extranjero, pero no tengo morriña. Sólo sé latín y griego, que no valen para nada. Tenía que aprender inglés y yo ya no estoy para eso…

—¿Cuál es el objetivo del Racing de Murcia esta temporada?

—Tener un equipo competitivo para ascender a Segunda B.

—Usted contó que se aburrió de pescar y que por eso volvió a entrenar. ¿No piensa en la jubilación?

—No tengo fecha. A veces también me aburro de pescar y nadar. Yo pesaba 88 o 90 kilos cuando tenía 40 años, pero ahora peso 76. ¡Me voy a quedar como una pluma! No me gusta hacer siempre lo mismo. Soy una persona inquieta: me gusta el fútbol y ascender a un equipo. En Murcia, ascendí con el Lorca a Segunda, con el Murcia a Primera y con el Racing de Murcia a Tercera. Aquí me quieren mucho. En cambio, nunca se acordaron de mí en La Coruña.

—¿Quiénes fueron sus maestros en el fútbol?

—Mi maestro principal fue Arsenio Iglesias. Estuve a prueba 40 días en el Deportivo y me fichó. Con 17 años, y siendo juvenil, ya jugaba en el Fabril, que estaba en Tercera (la actual Segunda B). No éramos muy buenos, pero ahí estábamos. Desde aquí le mando un saludo a Arsenio; de no ser por él, no hubiera sido futbolista.

—Fue su padre futbolístico…

—Claro. Él fue un buen profesor y me ayudó porque sabía que podía sacar un buen rendimiento de mí. Llegué a La Coruña y me hospedaba en un hostal. Yo sólo le hacía caso a Arsenio. Creo que me fichó porque era muy obediente y estaba bien físicamente. Yo también ficharía a un chico joven que sea fuerte, obediente y potente.

—¿Por qué cree que se le encasilló en el perfil de entrenador que llega para salvar equipos?

—Porque estaba acostumbrado en el Cádiz. Yo no soy un amarrategui porque no me gusta el fútbol defensivo. El año pasado marcamos 70 goles y hubiéramos marcado 30 más si la pandemia nos hubiera dejado. Me gusta el fútbol ofensivo. Aunque el Cádiz era un equipo para mantenerse, yo saqué muchos jugadores de la cantera: Kiko, Quevedo, Arteaga, Cortijo, Calderón… Ellos eran juveniles míos. Trabajé la cantera porque Cádiz da muy buenos futbolistas.

El Cádiz

—¿Por qué cree que ahora en Cádiz ya no salen canteranos de ese nivel?

—Por el entrenador. El técnico es el dueño del juego y le obligan a mantener al equipo. En cambio, yo mantenía al equipo y sacaba futbolistas. Hay que saber qué jugadores pueden tener un futuro. En el Logroñés también saqué a jugadores como Quique Romero, al que fiché del Sanluqueño, y Poyatos, que vino del Jerez. Eran jugadores de Tercera y los pusimos a jugar en Primera.

—Usted también entrenó a Mágico González. ¿Fue mejor que Maradona?

-—Sí, pero jugó en el Cádiz y tendría que haber jugado en un grande. Yo hablé con Cruyff y Rexach para que fuera a Estados Unidos con el Barcelona, pero nos lo devolvieron. No sé qué pasó. Mágico era un crack que entrenaba poco, pero jugaba bien igualmente. Era un portento técnico y físico. A mí me resolvió muchos partidos.

“Mágico ha sido de los mejores jugadores del planeta junto a Di Stéfano, Cruyff, Maradona y Messi”

—¿Es el mejor jugador que ha entrenado?

—Por supuesto. Mágico ha sido de los mejores jugadores que ha dado el planeta. Di Stéfano, Cruyff, Maradona, Messi y Mágico están en esa lista. Es comparable a ellos. Tenía buena visión de juego, conducción, regate… Debería haber jugado en el Madrid o en el Barcelona; no tendría que haber estado en el Cádiz.

—Sin embargo su personalidad encajó perfectamente en la ciudad y en el club…

—Su comportamiento era extravagante, hablando rápido y pronto. La condición física va delante de la técnica en cualquier futbolista. Si tú no tienes físico, no existe la técnica y la táctica. Aunque era un portento físicamente, le costaba mucho cuidarse. Los jugadores deben cuidarse porque su carrera sólo dura 14 o 15 años.

—Mágico dejó el Cádiz el año que usted se fue. ¿Su marcha tuvo que ver en su salida?

—Nada. Yo me fui al Logroñés y él se fue a San Salvador porque estaba en su ocaso. Tras marcharse a su tierra, no jugó en otros equipos europeos.

—Todo el mundo tiene una anécdota con Mágico. ¿Cuál es la suya?

—Tengo cientos. Fui la persona que más conviví con él porque fui segundo y primer entrenador, así que estuve nueve años con él. Sé toda su vida. No le digo ninguna anécdota porque hay muchas que corren por ahí.

“¿Mágico dormido en el descanso? Si se hubiera dormido, le hubiera dado una cachetada”

—¿Es cierto que se quedaba dormido en el descanso de los partidos?

—¡Mentira! ¡Cómo voy a tener a un jugador dormido en un descanso! Yo tenía 36 años y no estaba ciego. Si un jugador se dormía, le pegaba una cachetada. Le gustaba mucho dormir, pero no se quedaba dormido en el vestuario. A él le gustaba jugar, no entrenarse.

—En aquel equipo también estaban Carmelo, Juan José, Pepe Mejías

—El Cádiz tenía buena plantilla, por eso se mantenía en Primera. Casi todos los jugadores que me ha citado son de Cádiz. La ciudad da muy buenos futbolistas, pero los entrenadores sacan muy poco rendimiento de la cantera. Tienen un Cádiz B y un Juvenil A, al que vi hace quince días, de categoría.

Hugo Vaca me dijo que el mejor extranjero que ha pasado por el Cádiz después de Mágico es Carvallo. ¿Lo cree así?

—Carvallo fue compañero mío en el Cádiz y no estoy de acuerdo. Carvallo era un buen centrocampista ofensivo, pero en el Cádiz hubo muy buenos futbolistas.

—¿Cómo recuerda usted la ciudad, la guasa, los carnavales…?

—Yo sigo viviendo en Chiclana y tengo dos hijas y cuatro nietos que también viven en la provincia. Una vive en Cádiz y la otra, en Conil.

—¿Qué tiene Cádiz para que un gallego como usted continúe viviendo allí?

—Es una ciudad muy acogedora. Además, tiene buenas playas. Hasta he asado bogavantes en La Caleta.

David Vidal, en un entrenamiento con la UD Las Palmas. CORDON PRESS

—Usted entrenó a Hugo Sánchez en el Rayo Vallecano en la temporada 93/94. Se dice que era un extraordinario jugador, pero que como compañero dejaba que desear…

—No, era también un buen compañero. Era buen jugador cuando estaba en el Madrid, pero ya no era ese jugador carismático en el Rayo porque tenía 34 años. Conmigo jugó poco. Era mayor y los años no perdonan.

—En aquel Rayo también estaba Onésimo. ¿Por qué ya no salen regateadores como él?

—Onésimo lo tuve el Cádiz y nos lo llevamos al Rayo. Él regateaba y conducía demasiado. Cuando regateas demasiado, los delanteros se aburren porque tardan mucho tiempo en recibir la pelota. Es mejor centrar, que en realidad es pasar. La palabra centrar no existe.

—¿Y eso?

—Si en un examen de táctica, dices que el extremo centra estás suspenso. El extremo da pases.

“Que un central juegue en horizontal con el otro es para llorar. Yo se lo tengo prohibido a mis jugadores”

—¿A qué achaca la ausencia de regateadores?

—A que se toca mejor la pelota. El fútbol ha avanzado mucho, pero también hacemos cosas muy malas. No sé cómo algunos entrenadores, cuando su equipo es inferior, permiten que su central juegue con el otro central o con el lateral cuando van empatados a cero en el minuto 80. ¡Cómo no se dan cuenta estos entrenadores! ¡Qué hacen tocándola los centrales! Esos movimientos tácticos hay que ir desterrándolos porque son el denominado fútbol basura. No puede ser que se pongan a tocarla los centrales porque salen al terreno de juego para anular al delantero centro. Lo más feo del fútbol es cuando un central juega con otro en horizontal. Es para llorar. Yo se lo tengo prohibido a mis jugadores.

—¿No le gusta el tiqui-taca?

—¡Cómo van a tocar la pelota los centrales! ¡Qué tiqui-taca van a hacer los centrales! Si ellos la tocan, es culpa del entrenador. Si la juegan los centrales y la roban, es gol, mientras que si la juegas con el lateral tienes al central para hacer la cobertura.

—Usted dijo de Lopetegui que es una excepción porque los porteros no suelen ser buenos entrenadores. ¿Por qué piensa eso?

—Porque lo he visto durante mi carrera. Casi ningún portero ha sido buen entrenador. Sin embargo, Julen es buen técnico porque controla a su equipo. Y controla a los once. Su equipo juega bien al fútbol.

“Lopetegui tenía dotes de mando y, a veces, quería mandar más que yo aunque era muy joven”

—¿Se le veían maneras de entrenador?

—Lo fichamos del Castilla para el Logroñés y era buen portero. Y muy fuerte físicamente. Cuando salía, arrasaba. Hasta llegó al Barcelona. Tenía dotes de mando y, a veces, quería mandar más que yo aunque era muy joven.

—¿Qué es jugar bien al fútbol?

—Saber por dónde tiene que circular la pelota. Si el portero saca de puerta y se la da al central, es peor para el equipo porque eso no está ensayado, por eso se debe jugar sobre los laterales. El extremo y los centrocampistas deben ofrecerse al lateral para que tenga varias opciones de pase. Mis equipos juegan bien al fútbol, a pesar de haber entrenado siempre a los que tenían como objetivo la permanencia. Si me diesen equipos para organizar un sistema ofensivo, lo haría mejor. Yo tenía que salvar a Cádiz, Logroñés, Hércules, Las Palmas… Yo jugaba con dos centrocampistas defensivos y se debe jugar con uno ofensivo y otro defensivo. Como Busquets e Iniesta. Mira, el que entrena es el preparador físico y el que se denomina entrenador es el profesor, que dice cómo hay que jugar y tiene que enseñar. Ningún jugador ha ido a ninguna universidad del juego.

—Usted también entrenó a Setién…

—Setién era mayor que Julen; tenía 32 o 33 años. Él tenía dotes de mando y quería mandar en muchas cosas porque era veterano. A esa edad, los jugadores piensan que saben tanto como el entrenador.

—Parece que el perfil de entrenador modesto no encaja en los grandes. Lo digo porque Setién ha fracasado en el Barcelona…

—No tiene nada que ver. Además, él no ha fracasado porque el club está en una etapa de crisis y Setién lo ha pagado. Él ve bien el fútbol y ha tenido buenas actuaciones en muchos equipos.

—¿Qué le ha parecido lo de Messi? ¿Quién es el bueno de la película?

—No sé, pero tengo una anécdota de Messi cuando debutó en Cádiz en la temporada 2003/04. Me llamaron y me dijeron que fuera al hotel del Barcelona. Él y Motta me regalaron una camiseta firmada por todos los jugadores. Les dije que no les había pedido nada, pero me contestaron que eran admiradores míos. Tengo la camiseta en casa.

—Me dijo Marianín que él jugando con Messi sería la leche. ¿Dónde hubiera llegado usted si lo hubiera tenido en su equipo?

—Yo tuve a Mágico, pero un jugador solo no puede con todo. Tiene que estar rodeado de buenos jugadores. Mientras que Messi está rodeado de los mejores en Barcelona, Mágico jugaba en el Cádiz, un equipo modesto.

—¿Usted dejaría a Messi jugar andando?

—Claro, hay que dejarlo que ande y ahora más. Messi sigue siendo el número uno. El jugador debe ser listo y estar fresco. Messi no tiene que defender porque el Barcelona tiene bastantes jugadores en defensa.

—La última. ¿Qué piensa cuando oye que el Atlético de Madrid de Simeone juega mal?

—Es mentira que juegue mal. Si se marcha Simeone, el Atlético está perdido porque Simeone es el mejor entrenador para ese equipo. Es el número uno, dos o tres de los técnicos que hay en España porque, desde que llegó al Atleti, el equipo está en Europa. Simeone puso orden en el club.

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