Manuel Vega-Arango (Luanco, 1938) fue presidente del Sporting en dos etapas. En la primera (1977-1986), el equipo disfrutó de sus mejores años con un subcampeonato de Liga y dos subcampeonatos de Copa. Sin embargo, en la segunda (2002-2014) la coyuntura fue bastante peor: el conjunto asturiano llegó a tener una deuda de 60 millones. Vega-Arango también fue el primer presidente de la Liga de Fútbol Profesional entre 1983 y 1984, una tarea que compaginó con la presidencia del Sporting. Actualmente está jubilado y reclama que haya más jugadores de Mareo en el equipo.

—¿Cómo pasó usted el confinamiento? Asturias es una de las regiones menos afectadas…

—Cumpliendo las normas. Creo que hay que ayudar y apoyar porque el virus va a durar bastante.

—No es muy conocido que usted llegó a ser futbolista del Sporting y que fue el único jugador amateur porque le quiso ahorrar la ficha profesional al club. ¿Por qué lo hizo? ¿Era usted de familia de posibles?

—Estuve diez años en el Sporting, tres en el filial y siete en el primer equipo. En aquella época, los años 50, no había filiales, ni infantiles, ni cadetes, sólo existían los juveniles (de 15 a 18 años). Cuando cumplí 18 años, la edad que exigía la Federación para jugar en Primera, pasé a la primera plantilla. Efectivamente, yo era de una familia acomodada y mis padres eran muy sportinguistas; no se perdían ningún partido y se desplazaban a los encuentros de fuera. Ellos me rogaron que renunciara a la ficha porque a mí no me hacía falta en esos momentos. Estuve jugando todos esos años sin contraprestación económica.

—Usted también fue presidente del Sporting en dos etapas (1977-1986 y 2002-2013) y la primera fue la mejor de la historia del club. ¿No debería llevar su nombre alguna de las instalaciones del Sporting en recuerdo de lo que hizo? Quizá Mareo…

—El Molinón es intocable porque es el estadio más antiguo del fútbol español. En cuanto a Mareo, hubo una persona importante, Ángel Viejo, el presidente al que yo precedí. Él estuvo sólo cuatro años, pero tuvo la idea de construir una instalación deportiva semejante a la que tenía el Athletic en aquel momento. Compró unos terrenos y acabó su mandato. Nosotros éramos un club modesto en lo económico y trabajamos en la realización de un complejo deportivo, el actual Mareo. Nos costó 450 millones de pesetas. Si llevara mi nombre, debería llevar también el de Ángel Viejo porque él fue quien tuvo la idea, aunque fuera mi junta directiva quien la materializase.

—En aquel equipo subcampeón de Liga y dos veces subcampeón de Copa estaba el inolvidable Quini. ¿Qué hubiera logrado el Sporting si no se hubiera marchado al Barcelona?

—Quini era un goleador extraordinario… No sé cuánto valdría ahora. Él se quiso ir porque tenía 31 años y le hicieron una gran oferta. Tuve que aceptar que se fuera aunque le quedaba un año y medio de contrato. Le dije que buscaríamos una salida, a pesar de que yo no quería perderlo. Fue un éxito estar en dos finales de Copa, ser subcampeones de Liga y clasificarnos seis veces para la UEFA. Fueron años extraordinarios, con jugadores de la casa y entrenadores fantásticos. Me siento orgulloso de haber sido presidente del club en aquellos momentos.

—¿Cree que Quini ha sido el mejor delantero de la historia de España?

—Si no el mejor, de los mejores. Era un futbolista con un gran olfato goleador y temido en el área. Si jugara en el fútbol actual, hubiese hecho una fortuna.

“Bernabéu se fue en el descanso. Me dijo que, con todos los respetos, no podía ver al Madrid perdiendo 0-2 con un equipo modesto como el Sporting”

—El año que fueron subcampeones de Liga se quedaron a cuatro puntos del Madrid. Una semana antes del encuentro decisivo frente a los blancos en El Molinón, Ferrero fue expulsado. ¿Hubo alguna mano negra?

—No quiero pensar en ninguna mano negra. Es cierto que Ferrero fue expulsado la semana anterior en Salamanca, pero fue por su cabezonería. Él le dijo al árbitro que midiese bien la barrera, que estaba mal formada. Yo le advertí antes del partido que no se le ocurriera ni mirar al árbitro porque teníamos el partido frente al Madrid a la jornada siguiente. Al final, le dijo tantas veces al árbitro que midiera bien la barrera que se cansó y le sacó la tarjeta. Por otro lado, siempre tuve una gran relación con el Madrid y la sigo teniendo con Florentino y su directiva. Cuando empecé mi mandato, estaba Bernabéu como presidente. Tengo una anécdota con don Santiago. Hicimos la comida de directivas y nos fuimos para el estadio. Al descanso perdía el Madrid 0-2 y Bernabéu se levantó de su asiento y me dijo que se iba. Le pregunté si se encontraba indispuesto, pero no. Él me pidió que le perdonara, pero que, con todos los respetos, no podía ver al Madrid perder 0-2 al descanso con un equipo modesto como el Sporting.

-¿Qué cree que pensaría Bernabéu de Florentino?

—Tengo una gran amistad con Florentino. En cuanto a Bernabéu, intenté copiar cosas de él porque era un fuera de serie. Tenía un don de mando y unas formas increíbles. El mundo ha cambiado mucho, también las relaciones entre los jugadores y el presidente. En los años 70, éramos una familia. Yo tenía mucha relación los jugadores y ellos conmigo. Florentino está haciendo una gran labor.

—Después de aquel subcampeonato, en la siguiente visita del Madrid a El Molinón se acuñó el famoso “así, así, así gana el Madrid”…

—Quizá fuera por lo ocurrido el año anterior. Recuerdo perfectamente ese día y la reacción del estadio. No lo pasé bien y le pedí disculpas a mi amigo Luis de Carlos por la actuación del público. En aquel partido ganábamos 2-0 y perdimos 2-3… el arbitraje fue una vergüenza, por cierto.

—¿Aquello hizo que el sportinguismo se hiciera más afín al Barcelona?

—No, creo que están muy repartidos entre Madrid y Barcelona. En Asturias hay muchísimas peñas y ciudadanos que son del Madrid. Hay más madridistas que culés.

—En la época de los tres extranjeros, el resto de los jugadores del Sporting procedían casi todos de Mareo. ¿Se podría seguir ahora una política similar, asturianos y extranjeros?

—Eso habría que respetarlo. El Sporting tiene unas buenas instalaciones y debería pensar en la cantera. Es una pena ver al Sporting actual con tan pocos canteranos. Mareo tiene jugadores importantes y nos deberíamos basar en hacer un equipo con un porcentaje de futbolistas de Asturias. En mi época, a excepción de dos o tres, eran todos asturianos. Era un equipo de nombres modestos, pero que alcanzaron una gran celebridad. Yo tengo un sentido de fútbol antiguo, en el que se respetaban los colores.

—Su segunda época en el Sporting no fue tan buena…

—Cuando volví en 2002, estábamos en concurso de acreedores. Fue un calvario. Debíamos 60 millones y no teníamos ningún patrimonio. La primera fue brillantísima y en la segunda nuestro trabajo fue enorme. El Sporting aguantó en Segunda como pudo para evitar el descenso a Segunda B y una posible desaparición, como le ha ocurrido a algunos equipos.

—Deportivo y Sporting estuvieron en lo más alto, pero no consiguieron mantener ese nivel. ¿Subir tan alto tiene consecuencias?

—No, al contrario. Llegar arriba es muy difícil, tanto como mantenerse. Estar nueve años consecutivos arriba no es casualidad. Jugamos la UEFA y eliminamos al Torino. El Sporting debe estar en Primera porque tiene calidad, categoría e historia.

“Convencí a Mendoza para que fichara a Luis Enrique a pesar del dinero que le pedían. Le dije que era un jugador de futuro”

—¿Qué opinión le merece Luis Enrique? ¿Se le veían maneras de entrenador?

—Sí, era un jugadorazo. Yo era muy amigo de Ramón Mendoza y me pidió opinión sobre él. Le dije que lo fichara porque era un jugador para el futuro. Le pidieron una cantidad muy importante, pero convencí a Mendoza para que lo incorporase. En el Madrid no triunfó lo que debería, pero en el Barcelona lo llevó todo por delante. Es un chico estupendo y con un gran carácter, necesario para ser entrenador.

—¿Y Abelardo?

—Un gran jugador y también canterano. Por eso digo que hay que cuidar a la cantera. Como entrenador, ascendió al Sporting el año después de marcharme. Me fui sin cobrar, naturalmente. Durante todas mis etapas en el club, no he percibido ningún tipo de salario: ni como jugador ni como presidente. Me entregué totalmente al Sporting. Hay un refrán que dice ni pagado, ni agradecido.

—¿No le está agradecido el sportinguismo?

—No hablo de nadie en términos generales.

—¿Sueña con ver a Marcelino entrenando de nuevo al Sporting?

—Es un gran entrenador. Le ofrecí entrenar al Sporting después de haberse ido y no quiso porque el equipo estaba en mala situación. Él se forjó en el club y aquí empezó su carrera. Al poco de tiempo de contratarle, cuando estaba viendo un entrenamiento, ya le dije al secretario general del club que Marcelino sería un gran entrenador.

—¿La Ley Bosman mejoró o emporó el fútbol?

—No lo sé. Las cantidades que maneja el fútbol… El fútbol es deporte y hay que sentirlo. Sin embargo, actualmente sólo hay dinero y empresas. Es triste, pero es así. Obviamente, el jugador tiene que ganar dinero porque es un profesional. Pero el fútbol no puede ser negocio, tiene que ser un deporte.

—Usted fue simultáneamente presidente del Sporting y de la LFP. ¿Eran compatibles ambos cargos? ¿No acusaron de favorecer a su Sporting?

—Nunca, porque jamás he intentado nada parecido. Tenía grandes amigos en aquella junta directiva de la LFP. Ayudábamos a los equipos en todo lo que podíamos y di la cara por el fútbol. Cuando Javier Solana era ministro de Cultura y Deportes, me enfrenté a él porque el fútbol sólo recibía el 1% de las quinielas. Fui a visitarle y le dije que eso no se podía consentir. No le pedía que me diera el 90%, pero sí que aumentara esa partida. Él me contestó que no había soluciones. Más tarde, tuvimos una reunión con los clubes e hicimos un paro indefinido hasta llegar a un acuerdo con el tema. El primer partido lo disputaron los juveniles, pero después no jugamos.

—¿Cómo recuerda su constitución de la Liga de Fútbol Profesional?

—Aquello fue muy positivo. En aquel momento, teníamos una buena relación con la Federación, presidida por Pablo Porta. Yo fui elegido por todos los clubes como presidente. Tuve todos los votos a favor menos uno en blanco, el del Sporting. No me parecía justo votarme a mí mismo.

—¿Cuáles eran las necesidades en aquel momento?

—Ayudar a los futbolistas, aumentar los ingresos… Hubo un acuerdo rápido con la Federación para la constitución de la LFP y tardamos muy poco en fundarla. Los clubes estuvieron de acuerdo y eligieron al presidente.

—¿No deberían ser los árbitros competencia de la Liga en vez de estar controlados por la Federación?

—Podría estudiarse que el presidente de la LFP estuviera presente también en el comité de árbitros.

—El fútbol es de lo poco que funciona en este país, pero los desencuentros entre Tebas y Rubiales son constantes. ¿Llevamos la discordia en la sangre?

—Antes había más respeto y unión entre clubes.

—¿Quién cree que lleva razón, Tebas o Rubiales?

—Tebas está haciendo una gran labor y prueba de ello es que los clubes están logrando grandes beneficios económicos. Tebas ha proporcionado un beneficio impresionante al fútbol. Rubiales es una persona a la que le gusta el fútbol y conoce bien las cosas…

—Rubiales acaba de ser reelegido sin necesidad de elecciones por la ausencia de otros candidatos…

—No puedo decir nada al respecto. Si no hay nadie que esté para quitarle el puesto…

—¿El conflicto entre ambos es de egos o de intereses?

—Más de competencias. Creo que deberían darse la mano y empezar a trabajar.

—¿Qué le pareció el Pacto de Viana?

—Tenían que llegar a un acuerdo. A partir de la creación de las sociedades anónimas deportivas, el fútbol cambió muchísimo.

—¿El fútbol español fue a peor con las sociedades anónimas?

—No hago crítica a nadie, pero creo que los equipos deben ser sociedades deportivas.

—El teatro y el cine tienen aforo reducido, pero los espectadores no acuden a los estadios. ¿Deberían volver?

—No deben volver en la situación actual, pero son fundamentales en los estadios. La parte más importante del fútbol es que el pueblo se divierta. El fútbol sin público pierde muchísimo.

—¿Ve coherente que la Supercopa de España se celebre en Arabia Saudí y que LaLiga pueda disputarse en Miami?

—El problema es el tema económico. A mí me gustaría que se quedasen en España, pero entiendo que se vayan fuera porque los ingresos serán superiores.

—¿Cómo hubiera resuelto lo ocurrido entre el Fuenlabrada y el Deportivo?

—Es complicado, pero hubiera aplicado el reglamento.

—Usted coincidió con presidentes como Jesús Gil, Lopera, Núñez y Lendoiro. ¿Fueron buenos para la Liga?

—Con Lendoiro sigo teniendo mucho contacto. Cada uno a su manera, fueron grandes presidentes.

Manuel Vega-Arango junto a Lendoiro. CORDON PRESS

-¿Cuál le parece el club mejor gestionado del fútbol español?

—Hay muy buenos presidentes y no quiero hacer distinciones. El caso del Getafe es un ejemplo por lo que está haciendo Ángel Torres.

—¿Cree que un jeque podría ser la salvación del Sporting?

—Me gustaría que el Sporting estuviera en manos de alguien de Asturias y si no, de España. La parte más importante del Sporting es su afición.

—¿Qué opinión le merece Peter Lim?

—No me hagas decir lo que no quiero decir.

“Fraga me utilizó y, a la hora de la verdad, no hizo las cosas como debería”

—Usted fue candidato al Senado por Coalición Popular en 1986 y posteriormente rechazó la oferta de Alianza Popular para ser candidato a la alcaldía de Gijón. ¿Por qué su carrera política fue tan efímera?

—Porque no me gustaba. Cuando algo no me gusta y hay traiciones por medio… No fui bien tratado cuando me presenté al Senado. Yo me presenté porque ellos me lo pidieron. En aquel momento, yo era muy conocido por ser presidente del Sporting y por haber sido presidente de la LFP. Fraga me utilizó y, a la hora de la verdad, no hizo las cosas como debería. Dejé la presidencia del Sporting para ser senador porque no me parecía justo compatibilizar ambos cargos.

-Por último, ¿qué le parece la Súperliga europea que propone la UEFA?

—Me gusta más la nuestra.

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