La literatura está llena de rivalidades, en algunos casos inexplicables. Sabemos del trágico final de Romeo y Julieta por la pésima relación de sus respectivas familias, pero no sabemos el porqué de la enemistad entre Capuletos (la familia de ella) y Montescos. Si queremos un ejemplo menos trágico, podemos hablar de la rivalidad entre los clanes corsos de Ocatarinetabellatchitchix y Figatelix, personajes de Asterix en Córcega, cuyas familias llevan varias generaciones enfrentadas. Los habitantes de la isla no están seguros de la razón inicial y cuentan versiones diferentes, pero en cualquier caso coinciden en que se trata de algo muy grave.

Algo de tradición tiene la animadversión al Leeds United. O mucho. O casi todo, vaya. Inicialmente, el Leeds United es rival del resto de los equipos de Yorkshire: Sheffield United, Sheffield Wednesday, Hull City, Bradford y Huddersfield. Sin embargo, el Leeds United apenas tiene historia común con Hull o Bradford (vecinos muy cercanos que comparten aeropuerto), y sienten la rivalidad más fuerte con los clubes de Sheffield y especialmente con el Huddersfield.

Mas allá de los derbis de Yorkshire, la rivalidad Yorkshire-Lancashire existe desde la Guerra de las Dos Rosas (*): La bandera de Yorkshire —y el escudo del Leeds— muestra una rosa blanca sobre fondo azul. La de Lancashire, cuya principal localidad es Manchester, una rosa roja sobre fondo blanco. La rivalidad entre las ciudades volvió a hacerse notar durante la revolución industrial, cuando la riqueza creada por las industrias del algodón (en Manchester) y lana (en Leeds) permitió a las ciudades invertir en arquitectura y superar a la ciudad rival.

Siendo el Leeds United y el Manchester United los grandes clubes tradicionalmente de ambos condados, fueron rápidamente identificados como paladines de cada casa en el llamado Derby de los Peninos, por la cordillera que une ambas regiones. Además de la rivalidad en el campo, se desarrolló una fuerte rivalidad entre hooligans, esa gente que no necesita razones para iniciar una pelea. Si bien todos los clubes del mundo tienen o han tenido hooligans de los que avergonzarse, los de uno y otro club fueron de los más violentos en los años 70 y 80, periodos donde el hooliganismo llegó a sus mayores índices de violencia.

Los hooligans del Leeds tuvieron constantes enfrentamientos con los del Milwall, West Ham o Chelsea, todos clubes de Londres, ciudad con la que la división norte-sur también tiene su peso en las disputas y rivalidades. Sabemos del comportamiento de los hinchas del West Ham en su visita al Castilla en la Recopa y la fama de los del Milwall llega a nuestros días. Tener hooligans violentos crea animadversión entre clubes aunque no tengan nada que ver con sus disputas y, naturalmente, los aficionados no ven con buenos ojos el día que el Leeds visita su estadio ni cuando les toca ir a Ellan Road.

Don Revie, en 1968.

Por si no tuviéramos pocas razones ya, introduzcamos en la escena a Don Revie, el entrenador de mayor éxito de la historia del Leeds. Revie acabó su carrera de mala manera, fracasando con la selección inglesa, a la que no pudo clasificar para el Mundial 78, y envuelto en escándalos de corrupción. Su Leeds United generó antipatías no tanto por ganar, algo que siempre suele crear filias y fobias, sino por su forma de ganar. Revie y su Leeds se ganaron el apodo de Dirty Leeds con el que, entre otros, se refería al club Brian Clough. Por muy violento que fuera el fútbol de los años 70 —y lo era— hay suficientes vídeos para demostrar que el Leeds United iba varios pasos más allá en las provocaciones, en los golpes sin balón y en las agresiones cuando el árbitro no miraba. Había que ganar y se ganaba, por lo civil o por lo criminal.

Un buen día el Leeds United dejó de ganar y empezó a perder demasiado, hasta caer en la ruina financiera y la tercera categoría. Lejos de ganarse el indulto de los aficionados, al menos los neutrales, cuando se consumó su descenso a la tercera categoría en un partido ante el Cardiff City, los aficionados galeses lo celebraron como un título más, haciendo gala del dicho inglés: añadan insulto a la lesión (en este caso mofa al odio).

La llegada de Bielsa al Leeds United ha generado una expectativa diferente, aunque solo sea por la curiosidad que los aficionados pueden sentir por los métodos y el fútbol del argentino. Pero no llegaría tan lejos como para afirmar que Bielsa ha rehabilitado la imagen del club. Digamos que los neutrales, si los hay, ya miran al equipo con otros ojos, al menos temporalmente. Libertad condicional.

Si la animadversión perdura es porque la tradición pasa de generación a generación. Y lo cierto es que en Inglaterra se odia al Leeds, y no faltan razones. Habrá quien elija un motivo sobre el resto, habrá quien escoja más de uno y habrá quien tenga uno no contabilizado aquí. En cada caso, siempre será suficientemente grave.

(*) Guerra de las Dos Rosas: 1455-1487, serie de conflictos intermitentes por la disputa del trono de Inglaterra entre las casas de York y Lancaster. El conflicto acabó con la dinastía Plantagenet y dio origen a la casa Tudor tras la victoria final de Lancashire.

2 Comentarios

  1. Sí,el leeds de B.Clough debía ser tremendo.Hay una película,The Damned United,basada en un libro sobre esa etapa que no sé hasta que punto refleja la realidad,pero se ven suficientes motivos para ganarse odios varios y diversos.
    De pequeño,fuera de España mi equipo favorito era el Liverpool,y aún hoy sigo alegrándome cuando gana,y busco sus resultados…en segundo lugar.
    Porque después de leer «fiebre en las gradas» también buscaba los resultados del arsenal,pero ya después del periodo glorioso de Wenger ,y sobre todo de la temporada 2003-04,era GUNNER.
    Y esta es la cuestión:¿Crees que Bielsa,con sus cosas y demás,puede ser el Wenger del Leeds?¿Podría transformar toda una trayectoria de sudor y aspereza en juego posicional,salidas limpias y velocidad de toque?Porque esa sí que sería una buena novela,con un personaje como Bielsa.

  2. La peli es muy buena y el libro obligatorio. Pero el Leeds tremendo era el de Revie. Clough duró 44 días y luego hizo campeón de Europa a mi equipo inglés, el Forest.

    El Liverpool también me cae simpático. De niño, era el equipo que daba miedo (te hablo de los 80). Nunca fui del Arsenal. Curiosamente Wenger le “robó” el estilo al Tottenham. El Arsenal de “fiebre en las gradas” era de 1-0, pierna fuerte, balón largo.

    Bielsa no durará mucho en el Leeds porque él es un culo de mal asiento. Si puede dejar un cambio cultural, si el club quiere y acierta con quien le siga.

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