Cuando más lamentábamos la falta de estrellas de nuestra Liga y mientras veíamos como la constelación de la Premier League seguía creciendo, una guardería de jóvenes talentos irrumpía ante nuestros ojos. Una nueva ilusión con la que reconstruir nuestro maltrecho fútbol tras las huidas de Neymar y Cristiano y el desencanto de Messi con su club de toda la vida. Una camada de juveniles y veinteañeros encabezados por Joao Félix y Ansu Fati que parecen preparados para dar el golpe de Estado en sus clubes y liderar el nuevo período que se avecina en el fútbol español.

Ansu Fati en la Era Koeman

Las señales que venía emitiendo Ansu Fati eran inequívocas hace mucho tiempo. Como si de un reguero de migas se tratara para que nadie le perdiera la pista. El juvenil no ha titubeado en su carrera hacia la élite, por más que en algún momento pareciera el protagonista de 1917, avanzando mientras las bombas caían a su alrededor en Can Barça. No inmutarse en circunstancias así demuestra la personalidad del chico. Y el hispano-guineano no parece aflojar en este inicio de curso de la Era Koeman. Antes de cumplir los 18 suma diez goles con el Barça, ya sabe lo que es marcar en Champions League, debutar con la Selección española y hasta marcar con la elástica nacional. Si no es el heredero está disimulando muy bien.

El huracán que desató ayer en el Camp Nou fue de tales dimensiones que otras apuestas de Ronald Koeman han pasado más desapercibidas. Igual de jóvenes y sugerentes suenan los nombres de Pedro González ‘Pedri’ y Francisco Trincao. Hoy por hoy un par de escalones por debajo de Ansu, en expectativas y atrevimiento. Lo que sí tienen ambos es ficha del primer equipo tras convencer a Koeman en pretemporada, reafirmando así todo lo apuntado en Las Palmas y Sporting de Braga, respectivamente. El canario con 17 años y 307 días continúa la estirpe de otros paisanos talentosos, de Valerón a Silva, aunque todos se empeñen en compararlo con Don Andrés. Quijote de nuestro fútbol. A Trincao, a sus 20 años y 272 días todavía no le han comparado con Figo, tampoco con Rui Costa. Todo sea por no repetir traiciones de tiempos pretéritos y porque su zurda parte desde el costado derecho para enfilar hacia portería.

El nuevo vecino de Suárez

Mucho más hecho y desatado ha arrancado la temporada un compatriota suyo. Joao Félix (20 años y 322 días) fue el socio de todos en el rutilante estreno de Luis Suárez con el Atleti. El mediapunta portugués dio la bienvenida a su nueva pareja de baile con una exhibición de controles, regates y conducciones que solo pueden multiplicarse con la voracidad del charrúa. Un nuevo componente para el ataque de Simeone del que sobre todo puede beneficiarse Joao Félix para, salvando las distancias, convertirse en el Messi del Atleti. Pocos como Suárez para fijar a los centrales y generar espacios por los que el luso pueda campar a sus anchas. Ese paso adelante que se espera de Joao Félix para ser el jugador diferencial de este equipo ya empezó a darlo ayer cuando coronó su gran actuación con un gol repleto de quilates.

Odegaard, la esperanza blanca

Esos quilates cuelgan exclusivamente del cuello de Vinicius Junior (20 años y 76 días) o Rodrygo Goes (19 años y 262 días), pero no alcanzan hasta sus botines. La confianza intermitente de Zidane apenas les han permitido algún que otro destello, simples fogonazos del talento que se les presupone. Ambos fueron contratados a golpe de talonario como las más firmes promesas brasileñas y sin embargo ninguno de los dos terminan de asentarse en el once de Zidane. Privilegio supremo hasta para veteranos ilustres.

Ninguno de los dos ha conseguido marcar la diferencia en un Madrid necesitado de goles, por más que tanto Vinicius como Rodrygo inicien su tercera y segunda temporada respectivamente en dinámica del primer equipo. Capaces de saltar del once titular en Anoeta a no jugar ni un minuto en el Villamarín, en un Madrid que encima ha aligerado su nómina de delanteros y no ha hecho ninguna gran inversión en el plano ofensivo. Solo la recuperación de Odegaard, otro talento juvenil madurado al calor de La Concha, puede rivalizar ahora mismo con la luz que desprenden Ansu Fati o Joao Félix. El noruego todavía no ha cuajado una gran actuación vestido de blanco, pero las referencias de lo visto en su etapa Txuri Urdin son suficientes para saber que es cuestión de tiempo que en La Liga de los niños extraordinarios él es uno de los más creciditos.

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