Todo el mundo recuerda aquella declaración de intenciones que, durante un tiempo, se convirtió en eslogan del Real Madrid: “Zidanes y Pavones”. Se trataba de hacer que convivieran en la misma plantilla cracks mundiales y chicos de la cantera.

El problema de los pavones, en sentido general, es que son por definición jugadores muy jóvenes y en edad de aprendizaje. Y para futbolistas en evoluciónes es fundamental caer en las manos apropiadas, porque no todos los entrenadores tienen la capacidad de mejorar a sus futbolistas.

Desde que Zidane entrena al Real Madrid por sus manos han pasado un buen número de jóvenes futbolistas, unos procedentes del Castilla y otros fichados por la dirección deportiva. Basta un breve repaso para advertir que al francés no le ha valido nunca nadie del Castilla, y eso que en su año al frente del filial entrenó a jugadores como Raúl de Tomás (Espanyol, de momento) o Diego Llorente (Leeds).

Tampoco le han servido Ceballos, Kovacic, Achraf, Theo, Mayoral, Vallejo, Odriozola, Reguilón, Llorente, Brahim o Kubo, jugadores fichados o recuperados de sus cesiones para rejuvenecer la plantilla. El entrenador siempre ha sido excesivamente exigente con todos ellos, mientras futbolistas como Marcelo o Hazard disfrutan de minutos regalados que no se ganan con su juego. Y esto es un serio problema, porque mientras el club insiste en la política de fichar jóvenes valores —el último Reinier, cedido al Dortmund las dos próximas temporadas tras apenas jugar dos partidos con el Castilla—, el técnico madridista es absolutamente conservador y en sus alineaciones habituales mantiene siete jugadores de la etapa de Ancelotti en su once inicial, y hablamos de la temporada 2013-14.

Más preocupante aún es la nula evolución y el evidente estancamiento de jugadores como Asensio, Vinicius, Rodrygo o Valverde, por no hablar de Jovic (22 años) o Militao (21), futbolistas que se supone sí han pasado el filtro del francés, pero a los que apenas se ve una progresión significativa.

Asensio empieza a ser ya la eterna promesa. A punto de cumplir 25 años, y sin casi darnos cuenta, comienza ya su quinta temporada vestido de blanco. Tras pasar por una importante lesión el curso pasado, hay puestas muchas miradas en él. Es un futbolista de clase que se mostró excesivamente conformista tanto en su juego como en su actitud y al que aún esperamos afianzado en una posición clara sobre el campo. Ante la Real no jugó por molestias en la rodilla operada.

Valverde fue la gran aparición en el equipo la temporada pasada. Tardó en entrar en el once, pero cuando lo hizo su presencia dio vitalidad y ritmo al juego. Zidane le dio el rol de comodín y pasó por todas las posiciones del centro del camp; llegó a jugar incluso como falso extremo derecho ante el Atleti de Simeone. Tanto cambio de posición y un exagerado desgaste físico le llevaron a un rendimiento de más a menos, cerrado con unos lastimosos once últimos partidos tras el confinamiento, cuando su presencia apenas tuvo relevancia. Ante la Real fue suplente. Luego jugó treinta minutos y pasó inadvertido. Da la sensación de estar reñido con el balón.

En los meses que Solari dirigió al equipo, Vinicius fue la gran noticia. Rápido, potente y descarado. A los 18 años parecía que se iba a comer el mundo. Aunque en su juego había muchas cosas que mejorar, fue capaz de echarse el equipo a la espalda. Una lesión ante el Ajax le sacó del once titular, al que apenas ya no volvió con el regreso de Zidane al banquillo. El año pasado no fue mejor para él. En la primera parte de la temporada visitó con frecuencia la grada y todo indicaba que la llegada de Hazard y un Rodrygo más adaptable a la derecha —y del gusto del francés— le habían minado la moral. La lesión del belga y el apagón en el juego del brasileño le devolvieron al once, siendo el gran protagonista de los partidos tras el confinamiento. Zidane premió ese rendimiento con la suplencia ante el City y le entregó la titularidad a un penoso Hazard. Vinicius necesita dar pausa a su juego y, sobre todo, mejorar su último toque, ya sea como remate o como pase. De momento, poca mejora se le aprecia.

Rodrygo Goes es otro juvenil aventajado que comenzó el año a las ordenes de Raúl, y al que le faltaban demasiadas cosas para ser titular en el primer equipo blanco. Tiene clase, inteligencia y un elegante golpeo de balón. Tras debutar con el primer equipo, se hizo temporalmente con un sitio en el once con más goles que juego, pero su timidez y la falta de físico le penalizaron tanto que terminó de vuelta al Castilla justo antes del confinamiento.

Es evidente que el Madrid tiene un problema: ningún jugador menor de 21 años a las órdenes de Zidane ha tenido un crecimiento acorde a lo que se esperaba. Futbolistas como Jovic o Militao, presuntamente más hechos, tampoco han sido importantes para el técnico francés. 

Tal vez no sea una gran idea poner un proyecto de jugadores jóvenes a las órdenes de un entrenador que no evoluciona futbolistas y que sigue creyendo más en Modric o Marcelo que en Valverde o Reguilón, que ignora a Llorente, Ceballos y Brahim o que no da bola a fichajes de más de 50 millones puede no ser una gran idea, más si el futuro pasa por Mbappe, que recordemos tiene 21 años.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here