Se hacía difícil pensar que habría un día en que, en un partido en el que Leo Messi estuviera sobre el terreno de juego, alguien podría opacarlo. Más aún, sospechar que ese alguien jugase en su propio equipo. Pues bien, ese día ha llegado: se llama Ansu y se apellida Fati.

En apenas media hora de juego, el huracansu se lo llevó todo por delante: dos goles y un penalti forzado, recordando a una versión 2.0 ampliada y mejorada de Samuel Eto’o. No ha cumplido la mayoría de edad y ya ha marcado 10 goles con el primer equipo. Messi ya tiene a quien pasarle la bola sin temor a desesperarse porque el chaval solo ha necesitado 15 tiros a puerta para lograrlo, estadísticas solo a la altura de Stephen Curry.  La exhibición del juvenil hace aún más doloroso el recuerdo de un Pasiego que prefirió poner de titular a Arturo Vidal frente al Bayern.

Para no lanzar las campanas al vuelo en apenas la primera jornada, hay que reseñar que el rival era el más propicio. No tanto el Villarreal como su entrenador: cualquier visita de Emery al Camp Nou siempre es un “1” fijo en la quiniela tras 12 visitas a Barcelona, con cinco equipos diferentes. La 13ª no fue diferente y para corroborar que en el Estadi siempre vienen mal dadas para Unai, a la explosión de Ansu se le sumó el gol de Pau Torres en propia puerta poco antes del descanso.

Partido finiquitado en la primera parte, algo que no se veía desde los tiempos de Pep y tiempo de descanso para reflexionar que mientras Ansu sigue creciendo, El Hombre Gris sigue menguando. Tres entrenadores después, la aportación del francés sigue sin ser superior a la del cuarto árbitro. Q-Man prometió el primer día que lo pondría en su sitio: tal vez la grada de Balaídos sea ese lugar. Especialmente si la economía lo permite y se llega a confirmar la llegada de Depay.

La segunda parte, por supuesto, fue previsiblemente infumable. Tal vez es lo que sería el Barça actual sin Ansu ni Messi. Sin embargo, la salida de Dembelé sirvió para sacar una conclusión positiva más: si Ousmane no se hubiese lesionado tanto, Fati jamás habría debutado. Quizá los 160 millones han estado bien invertidos. Piensen en ello.

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