No es sólo Pogacar. Son también los colombianos que estallaron, Bernal (+7:20) y Quintana (+3:50), y que ahora están obligados a atacar contra el sentido común. Ellos, y ojalá otros, podrían descontrolar al inabordable equipo Jumbo en los Alpes. Y digo podrían, porque cuesta creer que los ciclistas de amarillo no tengan un momento de flaqueza y porque los perseguidores del podio se darán cuenta cualquier día de que empieza a hacerse tarde.

No es sólo Pogacar, pero es sobre todo Pogacar. En el Grand Colombier hizo algo más que ganar la segunda etapa de su primer Tour de Francia. Desafío a Roglic en los metros finales y le venció. De haber sucedido lo contrario, el líder habría logrado un triunfo cargado de simbolismo, algo así como un golpe de autoridad, maestro y discípulo. Ahora lo que percibimos es que el niño prosigue el asalto. Y el mundo va con él y ese viento sopla a favor. Se encuentra a 40 segundos del primer puesto y no se detendrá aquí. Es probable que Roglic sea un mar de dudas en el día de descanso: qué hacer, proteger la ventaja y jugársela en la crono del próximo sábado o atacar al niño insolente que también es una amenaza contra el reloj.

La carrera es un concurso de resistencia, ya no hay quien lo dude: Bernal reventó y a Nairo no le fue mucho mejor. Fueron víctimas del desquiciado ritmo del Jumbo en toda la jornada, una estrategia que, curiosamente, no le hace daño al niño loco. Sobre eso también deberían reflexionar en el día de descanso. Urán no es rival para ganar el Tour, salvo que hayamos perdido todas las brújulas. Tampoco Supermán López, aunque todavía confiamos en su valentía patológica para ponerlo todo patas arriba. Adam Yates es un verso libre: suyo fue el único ataque que plantó cara al avión Jumbo.

Y qué decir de Mikel Landa. De no ser por el maldito abanico sería tercero en la general. Pero sufriendo. No se puede decir que se le vea cada vez mejor, aunque los tipos imprevisibles se alimentan de nuestras dudas. Tiene el podio a 39 segundos y ese debería ser su único pensamiento en la jornada de asueto.

El último apunte es para Enric Mas, que es octavo a 3:15 y se agarra a la pelea con un coraje admirable, acompañado casi siempre por el maestro Valverde, 40 años no son nada.

Sé que es mucho pedir, pero hace falta algo más para que el Tour sea una fiesta. Lluvia, por ejemplo. Una radical bajada de las temperaturas. Un cambio en las condiciones, algo que altere el guion y que se sume a la tercera semana para desbaratar lo establecido. Un poco de caos y que luego gane el mejor, o quien sea. ¿Se imaginan?

4 Comentarios

  1. Dejemos la temperatura tranquila. Si baja en Francia bajará por mis latitudes inglesas.

    No me interesa el podium como objetivo. Me entretiene mucho más una victoria de etapa, un ataque de lejos, algo que me haga saltar del sofá, que acabar tercero gracias a una sólida defensa. Dicho esto, si Bernal se hiciese con el tercer puesto sería a base de reventar a todos sus rivales, menos a los eslovenos, y nos habrá dado un espectáculo. El podium tal y como lo podrían alcanzar Urán, Porte o Landa, me da igual, aunque para ellos será un gran resultado, qué duda cabe.

  2. Sí,ciertamente en esta edición el podio importa poco.Salvo que algún esloveno sufra un pajarón,solo queda saber el orden de los dos primeros,y el tercero tendrá la categoría de episodio:Si lo eliminásemos ,el relato no cambiaría lo más mínimo,salvo que fuese Bernal.
    Seguramente por eso,a medida que se acababa la última ascensión solo quedaba la incógnita de cuánto le sacarían a Bernal y la emoción tendía a cero.Hasta que el niño se lanzó.
    Si no puede llover,y tratándose de la vuelta a la Galia,que el cielo caiga sobre nuestras cabezas,y a ver qué pasa en la crono.

  3. Mejor no mezclar Asterix, que no queremos volver a druidas y pociones mágicas de las de antaño.

    Queda que a Roglic le ocurra como en la Vuelta y tenga una avería o una caída. Le esperarían? Molaría ganar así? Me gustaría que alguien atacase como Contador a Froome o como el propio Froome a Yates. A 100 kilómetros. Esas cosas hacen afición, es decir, traen patrocinadores, tele en directo y mejores contratos.

  4. De todas las posibilidades,desde luego la que más molaría es la del ataque a lo Contador.Pero la potencia del Jumbo es tal que se convierte en algo muy improbable.Lo digo con la intención de …bueno,eso,con la cabeza baja…No puedo dar más pistas.
    (De pociones ,el carajillo,que no es muy galo pero sí vivificante.Seguro que en Eslovenia tienen un brebaje equivalente capaz de efectos semejantes )

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