Italia, sin duda, es el escenario ideal para un milagro futbolístico. Solo Italia es capaz de ganar un Mundial en medio de un escándalo de corrupción. Lo hizo dos veces. En 1982, un escándalo de apuestas deportivas había dejado a Paolo Rossi dos temporadas sin jugar, y pese a todo fue incluido en la selección que viajó a España. Una vez allí, tres empates en la fase de grupos (ante Polonia, Camerún y Perú) bastaron para que Italia pasara a la segunda ronda simplemente por haber marcado un gol más que Camerún, que también empató sus tres partidos. Ya en la segunda ronda, Italia vivió su renacimiento. Se impuso primero a Argentina y luego a Brasil, en este último caso en un partido digno de estar en la colección de los mejores de la historia de los Mundiales. De ahí volaron al título, con Rossi como máximo goleador. En 2006 Italia volvió a ganar, en esta ocasión tras el escándalo del Moggigate, una trama urdida por Luciano Moggi, que influía en la designación de árbitros para que fueran favorables a la Juventus. El resultado final dio con la Juve en la Serie B, el mismo verano que Italia se proclamó campeona del mundo.

El Milagro de Castel di Sangro ocurrió entre estos dos triunfos y está recogido en el excelente libro de Joe McGinniss, un escritor americano que un buen día descubrió el futbol y se convirtió en un fan obsesionado con los comportamientos de los hinchas de Europa y Sudamérica, además de seguidor del futbol italiano, en particular de Roberto Baggio. Es entonces cuando tuvo noticia del Milagro de Castel di Sangro, un modestísimo equipo que acababa de ascender a la Serie B, radicado en una de las zonas menos atractivas de Italia, la región de los Abruzzos, en una población con apenas 5.000 habitantes.

El ascenso a la Serie B es el milagro que da título al libro, pero tranquilos que no estoy contando el desenlace. Ese ascenso es simplemente el inicio de una historia que es mucho más de lo que se puede esperar. Presente en todas las listas que recomiendan libros de temática deportiva, no sabía muy bien lo que me iba a encontrar, quizá una colección de crónicas de partidos a lo largo de un periodo. Me parecía suficientemente entretenido para los días de verano. Sin embargo, me encontré con mucho más y rápidamente entendí por qué el libro está en todas esas listas.

No sé hasta qué punto McGinniss se otorga licencia creativa en la presentación de los personajes. Sus libros generalmente tratan de política y crimen, hechos reales, y no me da la impresión de que ninguno de los personajes haya sido modificado para que encaje en la narración. Todo lo que cuenta es cierto y se puede corroborar buscando en internet (después de leer el libro, naturalmente).

El resultado es una historia que va mucho más allá del futbol y que gustará incluso a quien no sea aficionado al deporte (McGinnis, que dirigía el libro inicialmente al publico americano, explica brevemente a los neófitos qué es una liga o qué son las tarjetas amarillas). El propio autor se convierte en un personaje más de la historia desde su posición de “famoso escritor americano” —como le conocen en la villa— y como un auténtico forofo del club, al que se refiere en primera persona del plural. Con la excusa de hablar del equipo, se desarrollan las historias de una interesantísima colección de personajes, todos reales, cada uno con sus vidas fuera del terreno del juego y relacionados con McGinnis de diferente manera.

No quiero contar nada más. Según la edición que encuentren, el libro tiene unas 400 páginas que a mí me duraron tres días y a través de las cuales se descubre y disfruta de una historia diferente y muy bien relatada. Uno de esos libros que da lástima acabar.

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