Hace siete años Gareth Bale apareció por el Bernabéu y pronunció las últimas palabras que se le han oído en castellano en público. Con un «¡Hala Madrid!» terminaba su presentación como nuevo jugador madridista. 

Unos cuantos trofeos después vuelve al Tottenham, y como quiera que L. E. Lucas ya nos ha contado estupendamente lo que ha sido y no sido el galés en el Madrid, me voy a centrar en el punto de vista del aficionado de los Spurs. Los que hayan visto poco al Real Madrid y sientan a Bale como uno de los suyos —en cuanto vuelvan los hinchas al estadio seguro que le cantan “he is one of our own”— tendrán el recuerdo de un jugador capaz de romper partidos, que pedía la pelota y remataba desde cualquier sitio. Era un futbolista que tiraba del carro casi en solitario, la única forma de jugar que encontraron Vilas Boas y Redknapp. Balones a Bale. 

Bale vuelve a un Tottenham distinto, que soñó con levantar trofeos y jugó bien al fútbol, pero que está lejos de esos días. Él dejó un club al alza y ahora vuelve en un momento en que el Tottenham intenta frenar su declive para evitar que Wolves, Arsenal o Everton le adelanten. Atrás quedan los tiempos en que eliminaba al Manchester City de la Copa de Europa. 

Si el club es distinto, lo mismo se puede decir del jugador. Mourinho va a contar con un futbolista siete años mayor, que pudo pero no quiso liderar el proyecto del Real Madrid, que ha pasado demasiados minutos en el banquillo y más en salas de rehabilitación. Su mejor versión con la selección galesa fue la de la Eurocopa de 2016, hace yacuatro años. 

Otros retornos basados en el recuerdo nos mostraron que la realidad es tozuda. Ni Rooney en el United, ni Henry en el Arsenal, ni Ibrahimovic en el Milan estuvieron a la altura de lo que fueron, ni menos aún de los sueños, quizá un tanto ingenuos, de los aficionados. Ni Magic Johnson ni Michael Jordan volvieron a sus números en su retorno a la NBA. 

No es la comparación ante una versión más joven y en algunos casos en lo mejor de su carrera, es la comparación contra la ilusión de los aficionados y el recuerdo borroso que olvida los malos momentos y decora los buenos a su antojo. 

El listón está por las nubes. No hay más que ver las reacciones de los aficionados en las redes sociales o escuchar sus declaraciones cuando una televisión le acerca un micrófono. Levy es un genio, Bale elevará al equipo. 

Bale va a marcar goles, eso sin duda, y también va a pasar tiempo lesionado. No tiene la misma llegada que antes de su paso por Madrid, por las lesiones y por su acomodo a jugar de delantero, lo que le hace perder la llegada que tenía en sus tiempos de lateral. El esquema de Mourinho seguirá contando con Kane como 9 y parece sacrificar a Dele Alli en la posición de segundo delantero o jugador del centro en la línea de tres tras Kane. Si ese es el puesto que Mourinho tiene pensado para él, curiosamente coincidirá con Benítez. 

Como siempre, el tiempo valorará. Es decir, unas semanas. El fútbol siempre tiene prisa. 

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