Se está elucubrando mucho desde el momento en que estalló el caso Messi. No paran de surgir informaciones en un sentido u otro dependiendo de quién sea la parte interesada en filtrarlas. El caso es que a día de hoy todo sigue en el aire y nadie puede aportar certezas así que, una vez analizados los datos y sopesadas las pruebas, voy a aventurarme a aclararles la manera exacta en la que se van a desencadenar los acontecimientos:

—Messi, efectivamente, tiene un as en la manga. Si bien la cláusula a la que se agarra está fuera de la fecha marcada, también es cierto que hay partes de su contrato que, igualmente sujetas a dicha fecha, no se han cumplido en plazo entendiéndose que quedan prorrogadas a causa de la pandemia. Así pues, Messi va a salir esta semana en rueda de prensa acompañado por un reputado (para Bartomeu, más bien reputadísimo) abogado de Cuatrecasas y en dicha comparecencia mostrarán las partes del contrato incumplidas o aplazadas.

—Tras la fiscalización de dicho contrato por parte de todo tipo de expertos a nadie le quedará duda ya de que Messi tiene razón y Bartomeu, acosado por prensa, afición y hasta familiares cercanos, no tendrá más remedio que tirar la toalla a riesgo de ser incluso demandado. Así pues, finalmente el argentino saldrá libre sin que el Barça huela ni un duro.

—El City presentará a Messi por todo lo alto y este declarará (en perfecto castellano) que se siente muy feliz por recalar en un club con verdaderas aspiraciones a ganarlo todo y que se ha encontrado un vestuario y un entorno que le hacen sentirse en familia. La afición ciudadana (a excepción de Albert Rivera) estallará en manifestaciones de júbilo por todos los rincones de Manchester y el City le agasajará con la firma del mayor contrato jamás visto en la historia del fútbol.

—Pasados los meses, las caprichosas bolitas del sorteo de octavos de Champions nos depararán un Barça-City. Ambos equipos andarán ya descabalgados de sus ligas (Madrid y Liverpool marcharán con 10 puntos de ventaja) y como al City le tocó el grupo de la muerte y al Barça el de la risa, la ida se jugará en el Etihad. Aun así los culés saldrán como víctimas, todas las casas de apuestas venderán el pase del City a 1,01€ pero en ese partido de ida el Barça resistirá jugando con tres centrales y cuatro laterales: 0-0 y todo por decidir a la vuelta.

—En el partido del Camp Nou la tónica continuará: el City atacará y el Barça resistirá como gato panza arriba hasta que en el minuto 75 Griezmann pondrá a los azulgrana por delante. En el último minuto del tiempo añadido se producirá un penalti absurdo de Piqué a Sterling. Messi se dirigirá hacia los 11 metros ignorando los exabruptos procedentes de la grada. Tirará colocado a la izquierda pero no muy fuerte y Ter Stegen blocará cómodamente. El Camp Nou se vendrá abajo y despedirá al astro argentino entre pitos, risas y cuchufletas.

—Las crónicas coincidirán en que Guardiola no tiene la culpa de que Messi haya fallado el penalti y en que, aunque siga sin oler las semifinales, sigue siendo el mejor entrenador del mundo.

—Griezmann, coronado como nuevo ídolo culé, declarará que en la mesa en la que él y Cristiano Ronaldo comen no hay sitio para Messi.

—Las caprichosas bolitas del sorteo de cuartos nos depararán otra sorpresa, esta vez un Barça-Madrid que los blancos resolverán como un trámite tras una vuelta en el Camp Nou donde tienen que parar cuatro veces el partido por invasiones de campo por parte de grupos incontrolados que piden la ejecución de Bartomeu y la independencia de Catalunya indistintamente.

Y ya lo demás se lo dejo al azar. Mi corazón será incapaz de asimilar más felicidad.

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