Cientos de millones después —muchos cientos—, no podemos decir que ninguna de las caras nuevas del Real Madrid funcione como es debido, salvo la excepción de Mendy. Aquí dejamos unas cuantas razones:

Militao: Con Ramos y Varane delante, está claro que la secretaría técnica debía apostar por un jugador de futuro. El brasileño no ha cumplido los 22 años. Hablamos de un chico perfil Pepe, de un jugador que debe mejorar muchísimo con el balón, y que no justifica 50 millones de euros, salvo en temporadas futuras. Su realidad es la de suplente, y si el Madrid no tiene lesiones en su dupla titular, debe entrar muy poco a poco en el equipo.

Hazard: Ha venido como estrella porque lo es, pero le ha faltado profesionalidad en su presentación (vino totalmente descuidado en el físico) y le ha sobrado mala suerte con las lesiones. Jugó tocado casi todo lo que pasó por sus pies y este año deberá reivindicarse. Para eso es imprescindible que esté bien físicamente.

Vinicius: Aunque ha jugado muchos minutos, Vini es un jugador de revolución. Le faltan fundamentos para ser titular. Si pone de su parte, será un pelotero que valdrá cinco ceros a la derecha del uno. Tiene más potencial que algunos jugadores que cotizan en la actualidad a 100 millones por cabeza, pero no se le puede pedir aún que tome buenas decisiones. Si lo hiciera, estaríamos hablando de alguien a la altura de Neymar con su edad. Hay que tener paciencia, por algo Zidane nunca le ha querido ceder.

Rodrygo: Para mí, mucho más hecho en fundamentos que Vinicius, y con un potencial de crack, pero juega con freno de mano. Debe atreverse y encarar, porque las pocas veces que lo hace es una delicia con el balón en los pies. La camiseta del Madrid pesa muchísimo, pero está en él. Tiene gol y visión de juego, pero necesita ese paso adelante.

Jovic: Ha estado media temporada lesionado, y la otra media peleado con el mundo. Entre saltarse cuarentenas en dos países y dejar una imagen lejos de lo que debe ser un profesional, Jovic está por descubrir como jugador del Madrid. Los pocos partidos que ha jugado ha dado sensación de no tener sangre en el ojo. Se le  puede perdonar que falle un remate, no que no lo intente. Jovic debe aportar intensidad en la presión, saltar más que el contrario, rematar un microondas y tener los tres palos entre ceja y ceja. Eso es lo que hay que pedir a un ariete de su perfil.

Valverde: Es de los pocos jugadores a los que se les puede pedir que sean polifuncionales. Si le quitas esto a Fede, se convertiría en un futbolista de juego capado. El Pajarito tiene quite y llegada, tranco de caballo de carreras y pulmones de Indurain, pero es un crío. Y como todos los críos, irregular. Debe asentarse poco a poco, ir cogiendo responsabilidades y para los aficionados, ración de paciencia. Valverde merece la pena.

Brahim, Kubo y Reinier: Los metemos en el mismo saco, porque son fichajes de apuesta. Si crees en Asensio, Vinicius, Rodrygo y Hazard, o te dejan jugar con doce, o son chicos para ceder y ver cómo evolucionan. Son claras apuestas de futuro, inversiones para puestos que hoy el Madrid tiene duplicados. Han de ir a buscar esos 30-40 partidos que chicos de su edad no pueden dejar de jugar.

Reguilón: Este chico no está en el Madrid por dos razones. La primera es económica, el Madrid necesitaba hacer caja y Regui tenía mercado. La segunda es que a ver quién saca a Marcelo. El brasileño ha perdido caché y es más que probable que, aún gratis, ningún club le quiera tener en sus filas con la ficha que tiene. No obstante, el Madrid ha incluido en el traspaso de Reguilón una opción de recompra en dos años, señal inequívoca de que se le ve como el recambio de Marcelo.

Y este creo que es el resumen de fichajes y canteranos. En el artículo de anterior ya expresé que en este Madrid no hay paciencia y que el entrenador no está para evolucionar, sino para ganar o irse a la calle. En la Supercopa vimos lo que puede hacer Lopetegui con peor plantilla de la que tuvo en el Madrid si cuenta con el apoyo de su directiva y con tiempo para cuajar un proyecto. Recordemos que de aquí salió en pocos meses (porque no ganaba) y con la carta de despido más deleznable que ha hecho el Madrid en los últimos 50 años. Hay veces que uno, desde el madridismo, siente vergüenza ajena de los modos de Florentino.

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