Para que parezca que aún estamos en agosto y hacernos la ilusión de normalidad, la Premier League ha debutado entre temperaturas ya impropias de septiembre por estas latitudes, donde su veranillo de San Miguel, infrecuente, cambia su nombre por el mucho más breve y simple Indian Summer. Y para que las cosas nos sigan pareciendo normales, el Liverpool gana, el Arsenal parece un buen equipo, el Fulham regular, Vardy sigue metiendo goles, Mourinho se enfada con sus jugadores, el West Ham está en crisis y Zaha sigue siendo el 75% del Crystal Palace. ¿Normalidad? Aquí la tienen

El primer partido de la jornada fue el primero de los 30 derbis de Londres que nos esperan. El Arsenal de Arteta sigue dando muestras de mejora, aunque el Fulham no sea la más adecuada piedra de toque y solo llevemos un partido de liga. El Fulham intentaba presionar, pero llegaba tarde, y así facilitaba las cosas a un equipo técnicamente muy capaz. Como hicieran ante el City en la FA Cup, el Arsenal hizo un gol sacando el balón en corto desde su portero hasta llegar a Aubameyang. Aquel fue el 0-3 definitivo que ilustraba el partido en una simple jugada.

El partido mas entretenido, aunque para los puristas quizá sea un extenso catálogo de errores, fue el Liverpool-Leeds disputado en Anfield. Tras 30 años sin ganar el título en el caso de los locales y 16 temporadas de ausencia de los visitantes, si un partido merecía la atención era este. Pero no vale la pena sacar conclusiones lapidarias de un primer partido de competición. El Leeds fue capaz de meter tres goles válidos y dos en fuera de juego. Tuvo más posesión que el Liverpool, pero concedió dos penaltis —el primero discutible y el segundo una torpeza de Rodrigo— y un gol de córner demasiado sencillo. A su favor, sus ganas de llegar al gol rival. Dos tantos fueron estupendos, uno un regalo de Van Dijk, quizá por ir sobrado, cuando quiso pasar al lateral un balón largo sin haberlo controlado. Su toque quedó corto, a pies de Bamsford, que marcó. Hasta tres veces empató el partido el Leeds, que acabó perdiendo en el minuto 87 por el penalti cometido por Rodrigo, empeñado en demostrar en esa acción que los delanteros no saben defender. Acabado el partido, todos quedaron felices. El Liverpool por no ceder puntos y el Leeds por una cuestión de imagen, aunque para mantenerse en la categoría necesitara de puntos

Para concluir con los nuevos, el West Brom fue derrotado 0-3 en casa por el Leicester, con dos goles de penalti de Vardy. Hacía años que los tres recién ascendidos no debutaban con derrota, y si bien en Leeds tiene la excusa de perder por la mínima en Anfield, West Brom y Fulham fueron goleados en casa. Demasiado pronto para llevarse las manos a la cabeza o quizá indicativo de lo que está por venir…

Junto a ellos cierra la tabla el West Ham, derrotado en casa por el Newcastle, 0-2, con goles de sus debutantes Hendrick y Wilson. Mientras el Newcastle patalea por la fallida operación de venta a Arabia Saudí, la plantilla se ha reforzado sorprendentemente bien y ha dejado al West Ham en una de sus crisis, tan frecuentes como los cambios de gobierno en Italia tras la Segunda Guerra Mundial. El último problema ha sido la venta de un joven jugador, lo que llevó al capitán del equipo, Mark Noble, a protestar en las redes sociales, tras lo que recibió el apoyo de David Moyes, su entrenador. El 0-2 deja a West Ham, Fulham y West Brom en posiciones de descenso. Ya hay quien vaticina que tras la jornada 38 los tres últimos de la tabla serán precisamente estos tres.

Otro partido que puede ser un indicativo de la nueva temporada es la victoria del Everton (0-1) en campo del Tottenham. Tanto Ancelotti (Doucoure y Allen entre sus tres centrocampistas y James en a la derecha del tridente ofensivo) como Mourinho (Hojlbjerg en el medio y Doherty en el lateral) dieron entrada a sus fichajes desde el inicio pese al poco tiempo que llevan en sus clubes. James no estuvo mal, pero fue el centro del campo —Doucoure, Allen y Andre Gomes— lo que hizo al Everton superior desde el comienzo y hasta el final. Para Mourinho la clave estuvo en que sus jugadores no estaban en forma, dejando caer que las semanas de descanso entre el final de la temporada pasada y el inicio de esta no hicieron lo que debían. Lo cierto es que su centro del campo fue demasiado defensivo y no estuvo cerca del ataque. Cuando Son presionaba, nadie iba con él.

El Everton lleva años mirando de reojo al Tottenham, capaz de conseguir lo que ellos anhelan: jugar la Champions y estar entre los primeros puestos de manera permanente. Es pronto para decir si esto fue un cruce de caminos, pero si al final de temporada los papeles han cambiado, este bien pudo ser el primer paso de aquel viaje.

El Palace-Southampton (1-0) hubiera pasado inadvertido de no ser por el habitual gol de Wilfried Zaha, jugador que lleva queriendo dejar el club dos o tres años pero que ve como Dortmund, Arsenal o Everton acaban fichando a otros jugadores. Zaha se encuentra en un limbo en el que es demasiado bueno para el Palace pero demasiado caro para otros clubes.

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