El galés Gareth Bale apareció como un huracán en la banda izquierda del Tottenham en la temporada 2010-11. Su histórico hat rick al Inter y su repaso individual a un histórico como Maicon le pusieron en el foco de todos los clubes del mundo. Bale era un lateral largo, de gran y potente zancada y con una descomunal llegada al gol. Pronto cambió de posición para convertirse en un extremo demoledor y, en su último año antes de fichar por el Madrid, en un atacante universal sin una posición definida.

A Concha Espina llegó en la temporada 2013-14 como el fichaje más caro de la historia del club; Carlo Ancelotti era el entrenador. Ya en su debut ante el Villarreal mostró lo que siempre le ha acompañado de blanco, su facilidad para hacer goles.  

El italiano dibujó un 4-3-3 en el que Bale y Cristiano Ronaldo eran dos falsos extremos de un once en el que Benzema era un ariete perfecto para ambos, ya que apenas pisaba el área y eran ellos los encargados del gol . Ese triplete atacante se conoció como la BBC.

Sus dos primeros años, pese a las lesiones de lentísima recuperación, se pueden considerar como aceptables: 22 goles y 19 asistencias en la primera y 17-12 en la segunda. Sin ser números deslumbrantes, eran lo suficientemente buenos como para confiar en la evolución del jugador, que con 26 años entraba en la edad perfecta para situarse en el top del fútbol mundial.

Cuando llegó Benítez le colocó en la mediapunta y le dio rol de líder. Pero el invento apenas duró 18 partidos. Hasta que apareció Zizou. A partir de ese momento, Bale fue básico en la undécima —aunque la inmensa mayoría de la afición no tiene esa percepción—, lideró la remontada en la Liga y metió a Gales en semis de la Euro, un torneo que disputó a un nivel nunca visto en él. Ahí se acabó. Volvieron las lesiones eternas y los chispazos intermitentes. Nunca se volvió a ver al gran jugador salvo en partidos sueltos.

Pasaron los años y Bale no solo no mejoró su rendimiento, sino que su juego se fue haciendo cada vez más discreto. Cristiano entretanto mantenía su hambre de goles, de triunfo, de hacer historia. Bale no se aproximó a él ni por fútbol ni por goles. Jamás logró convertirse en lo que su agente reclamaba, un futbolista a potenciar a través del sistema.

Tras la marcha del portugués hubo quien pensó (yo, uno de ellos) que Bale podría liderar el ataque blanco, que sin la presencia del 7 se liberaría y tendría más protagonismo. La aspiración no creo que fuera recuperar a aquella súper estrella de la Eurocopa, pero sí que ofreciera un buen rendimiento, como el que ha dado Benzema.

Hace tiempo que las lesiones, la posición en el campo, el sistema y la voracidad de un Cristiano que ya no está, dejaron de ser excusa. Todo apunta a una evidente falta de carácter y ambición. Bale es un jugador con tanto potencial que no necesita brillar en el campo para brillar las estadísticas, aunque ha estado lejos de ser un futbolista dominante.

El mejor Bale sólo se ha visto durante periodos cortos, no mayores de dos meses, y hasta en sus momentos de mayor inspiración ha estado por debajo de las expectativas que generó su irrupción en el fútbol. Después siete años en el Real Madrid ya podemos decir que Bale tiene una personalidad conformista.

Al final, se irá del Madrid sin hacer mucho ruido, como ha sido su paso por el club. Puede que en Inglaterra encuentre el decorado y el contexto propicio para su futbol y su carácter.

Si repasamos los mejores momentos de este futbolista de 32 años queda la sensación de que hemos asistido a uno de los grandes fracasos de la última década. Habrá quien diga, y no sin razón, que se marcha con cuatro Champions, con goles en dos finales y con un tanto que pasará a la historia de este torneo. Además, ganó dos Ligas y una Copa, con otro gol de extraterrestre. Es verdad. En 251 partidos de blanco ha hecho 105 goles y repartido 68 asistencias. Su currículo en estas siete temporadas es envidiable. Pero si Bale ha sido recurso y no discurso es su entera responsabilidad. Como dice la canción, “duele dejarlo ir, pero a veces duele más aferrarse a algo que no va a pasar”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here