The Gentlemen. Estados Unidos. 2019. Dirección: Guy Ritchie. Guion: Guy Ritchie, Ivan Atknison y Marn Davies. Reparto: Matthew McConaughey, Charlie Hunnam, Hugh Grant, Colin Farrell, Michelle Dockery.  Duración: 113 minutos. 

Guy Ritchie crece cuando cuenta historias de los bajos fondos londinenses, al igual que Scorsese cuando habla de gangsters o Spike Lee cuando nos cuenta el conflicto racial de Nueva York, o Almodóvar cuando nos presenta su mundo mitad astracanada mitad drama.

En The Gentlemen regresamos al cine refrescante y divertido de sus comienzos, volviendo al género que le llevó hasta Hollywood. La historia nos narra cómo un traficante de marihuana es chantajeado por un detective de dudosa moralidad que le amenaza con revelar sus oscuros secretos.

Tras el fracaso de su Rey Arturo y aceptar la invitación de Disney para recrear el Aladdin con Will Smith, el inglés vuelve atrás, a la «fórmula Ritchie», con un montaje elegante y vertiginoso, con imágenes aceleradas o congeladas según la necesidad, apoyado en un elenco de actores en estado de gracia.

Matthew McConaughey, en el mejor momento de su carrera, borda al traficante americano que quiere vender su imperio, en un ejercicio de miradas y contención fantástico, mezclado con explosiones de furia. Charlie Hunnam es su lugarteniente, elegante, serio y con un humor inglés basado en el si pero no que da el contrapunto a un Hugh Grant excelente, que sabe manejar al personaje más histriónico de la historia. Grant nunca cruza la raya, logrando que la maldad y la falta de moralidad de su detective corrupto resulte cómica pero creíble. Colin Farrell demuestra que un secundario, si es de lujo, se puede apoderar de un tramo de una película, solo hay que tener talento. Una maravillosa Michelle Dockery destila oscuridad, maldad y belleza. Todos juntos crean una atmósfera perfectamente interpretada, 113 minutos de buen cine.

Ritchie ha vuelto, han vuelto sus relatos poblados de criminales, explosiones de violencia y diálogos ingeniosos. Ha vuelto su acento cockney que, a pesar de tratarse de una producción 100% estadounidense, caracteriza a muchos de los personajes del film, habitantes de Londres y periferia. Su elenco de actores brilla, la historia es entretenida y está perfectamente rodada, es capaz de entretenernos durante dos horas merced a un ritmo imparable, con una trama por momentos enrevesada que encuentra un desenlace explicado de manera lógica y transparente. Sin duda estamos hablando de una de las mejores películas del año.

A destacar la dirección de vestuario: pocas veces se ve un trabajo tan elegante y que define con tanta claridad la personalidad de los personajes a los que viste.

Ritche ha vuelto por la puerta grande.

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