“ Que dado es el mundo a despreciar todo lo que se reviste de un halo de sencillez» (Edgar Allan Poe, Narraciones Fantásticas).

Pues sí, Poe hizo diana con la frase. Y mucho más referida hacia el mundo del fútbol. Para ser considerado un referente de los banquillos, parece que un entrenador tiene que saber trigonometría, y aplicar el Teorema de Pitágoras a las líneas de pase. No conforme con esto, debe seguir con dos docenas de logaritmos neperianos elevados por la transición defensiva y, cómo no,  el resultado multiplicarlo por un kilo de derivadas, partido por el ataque del lado débil del dibujo del contrario. Dentro de poco propondrán cambiar el balón por un giroscopio.

Creo que , afortunadamente, algunos pensamos lo contrario. Quizá esa sea una de las causas por las que Zinedine Zidane es el mejor entrenador que ha tenido el Real Madrid a lo largo de su historia. Y no lo decimos por su récord de títulos (que podríamos) o por lo bien que representa los valores del madridismo (que hacerlo también sería decir la verdad), sino por su capacidad como técnico. Un hombre sencillo que pone la táctica al servicio de los jugadores y no lo hace al revés. Si lo de, para ganar hay que jugar bien, huele a tópico, lo que sí es una verdad irrefutable es que hacerlo sólo pasa porque los jugadores disfruten en el campo. Y yo veo más feliz a Modric que a Griezmann. Y no son suposiciones.

Ha sido ya mucho el tiempo en el que el fútbol sólo parecía bueno si se identificaba con una determinada filosofía, y esta no era sino la que representaba el dueño de ese banquillo. El Madrid de Zizou viene a demostrar lo contrario. El éxito es su capacidad camaleónica para adaptarse a la realidad de la plantilla que tiene y desde ahí construir la táctica. No es lo mismo tener 80 goles en la delantera, que sufrir para que esta consiga la mitad. Del ataque a la yugoslava de antaño, a la solidez actual del equipo, Zidane ha dado un curso magistral. Su pizarra ha pasado del color brillante que daba Cristiano Ronaldo, al del camuflaje militar del esfuerzo. Y lo ha hecho sin darse importancia. La obligación nunca fue un sinónimo del autobombo.

A Zizou siempre se le reconoció liderazgo, carisma y la capacidad de poner los egos a correr en un campo. Aquí pocas dudas, pero cuando hablamos de pizarra, topamos con la iglesia del «estratego del fútbol». A Zinedine no se le da cuartel en este aspecto. Cualquier explicación es buena cuando se trata de demostrar que lo sucedido durante un partido no ha sido por coralidad, automatismos y equipo bien trabajado. Su Madrid gana por flor, diferentes tipos de jardines, y aromáticos pétalos misteriosos venidos de tierras extrañas. Todo vale para negar a Zidane en esta faceta.

¿Todo de verdad?…

Desde aquí vamos a poner de nuestra parte para negar la mayor, aunque para ello haya que destripar la Liga entera y su pretemporada, porque es verano y nos sobran más ganas que tiempo. Y de esto último tenemos mucho. Además la misión lo merece. Intentaremos desentrañar al Zidane estratega, sin acudir a ninguna de sus otras virtudes y pondremos todo de nuestra parte para explicar todos los cambios tácticos que han llevado al Madrid, con menos gol de los últimos tiempos, a conquistar el torneo de la regularidad, en una temporada que ha sido de todo menos eso, regular. Un periplo en dos partes a causa de un virus que amenaza al planeta. Roguemos por la vacuna.

Pero a lo nuestro, dividiremos este análisis en cuatro partes: Pretemporada, Primera vuelta, Segunda vuelta hasta el covid, y retorno del fútbol (últimos 11 partidos).

Ni qué decir tiene que estos artículos van dirigidos a todos los lectores de A La Contra, pero están especialmente dedicados a aquellos que siguen viendo a Zidane como un alineador elegante al que, un día, le picó una araña radioactiva suertuda y le transmitió el poder de ganar Champions y Ligas con la facilidad de hacer un gazpacho en verano. Un poco de Modric, dos kilos de Ramos, unas hojitas de Valverde… una batidora… y a poner bufandas a La Cibeles. Esta manera de definir a Zidane se ha convertido en tan corriente como injusta. Habrá que terminar con ella.

Así que, sin más dilación, vamos a la primera de nuestras entregas…

LA PRETEMPORADA

¿Y cómo arreglo yo esto?

El Madrid venía casi del desescombro y traslado a punto limpio. Se pedía revolución. Ramos, Marcelo, Isco, Modric, Lucas, Nacho… y algunos otros, no servían. Los refuerzos tampoco. Salvo Hazard, el resto eran decisiones equivocadas. Quien debía quedarse era Ceballos, no Valverde. Reguilón era más jugador que Mendy. Y la juventud de Jovic, Rodrygo y Militao era un hándicap que lo mismo no se curaba ni con el tiempo. Lo único bueno es que la camiseta oficial seguía siendo blanca. Al menos en una de sus equipaciones.

Zidane, que vino a terminar la temporada pasada para que a Florentino no le llenasen el estadio de pañuelos blancos, comenzó la actual con la urgente misión de decidir que iba a ser el Madrid. ¿Más equilibrio o recuperación de pegada? ¿Intentar poner el campo cuesta abajo en vertical o recurrir a las zonas de presión en defensa e incentivar el juego posicional con mucha posesión de balón? La pretemporada fue un constante prueba-error. Peto de eso también se aprende.

LOS PARTIDOS

Bayern Múnich 3, Real Madrid 1

Zidane recurre al 1-4-3-3. No puede disponer de Casemiro y Valverde, y monta una media con Kroos, Modric e Isco, delante de ellos, Asensio-Karim-Hazard. El Madrid jugó muy bien la primera parte. Trató siempre de salir desde atrás y de tener el balón. Defendió en 1-4-4-2, balanceando a Asensio al  medio campo. Presionó en bloque medio, es decir, Zidane montó la red para arrebatar el balón al Bayern en la línea divisoria de ambos campos. Como en casi  toda la pretemporada, sólo se puede valorar la primera parte, ya que en la segunda cambió a los once jugadores y el partido se convirtió en un ida-vuelta. Las sensaciones fueron las de un equipo buscando a Hazard y con muchos problemas después de pérdida de balón.

El Madrid seguía padeciendo su falta de gol.

Arsenal 2, Real Madrid 2

El entrenador cambia al 1-4-4-2. Hace algo que prácticamente no vuelve a repetir, que es jugar con dos delanteros centros (Jovic y Karim ) y con Hazard en la punta del rombo. La expulsión de Nacho a los 8 minutos le cambia los planes. Pasa a jugar con un solo punta y prueba, a lo largo del partido a Bale de delantero centro. A pesar de que el galés caza un gol, sus movimientos como ariete no son los mejores. Hay que sumar a esto que Asensio se parte la rodilla. El Madrid no juega bien, pero remonta un 0-2.

Atlético de Madrid 7, Real Madrid 3

Se cayó el mundo. Los medios de comunicación auguraron una debacle de tal calibre que se preguntaban después del partido si el Madrid estaba en condiciones de pelear por la Champions en la próxima Liga. Exageraron bastante. En el Atleti todo eran buenas noticias, Simeone, Costa, Joao, Vitolo… En el Madrid, Florentino iba a cesar a Zidane, jubilar a Modric y retomar la marcha de Ramos a China. Algunos demostraron más porvenir como astronautas  que como profetas.

Zidane vuelve al 1-4-3-3. Pero con un centro del campo con la blandura de Kroos como mediocentro y la poca capacidad defensiva de Modric e Isco. Si a eso le sumamos la displicencia en la presión de Vinicius y Jovic, el Atleti se encontró con un escenario soñado. Arrolló al Madrid, pero a ese Madrid. Luego cambió el cuento.

Real Madrid 0, Tottenham 1

Zizou sigue sin poder contar con la que luego sería su división acorazada en defensa. Casemiro,  Valverde y Mendy, siguen sin poder saltar al campo. El Madrid vuelve a recurrir al 1-4-3-3. Frágil, lento y sin gol. Es evidente que el entrenador está tomando la pretemporada como una batería de pruebas, pero hablamos del Madrid, así que continúa la tragedia. Esta temporada será el final de una leyenda.

Real Madrid 5, Fenerbahçe 3

Valverde, por fin, titular. El Madrid sale con un 1-4-3-3, que Zidane cambia, sobre la marcha a un 1-4-4-2, las llegadas de los turcos hacen que el entrenador retrase a Hazard, para ayudar al medio del campo. Esto hace que el Madrid se convierta en el amo del partido y que Isco y Kroos respiren un poquito. El equipo empieza a poner en práctica la presión adelantada a 4 elementos, sube la defensa casi a medio campo, pero le falla el físico. El plan no era estar como cohetes en verano. Y lo de la presión está en pañales.

Real Madrid 1, Salzburgo 0

Más tiza para la pizarra de Zidane. El entrenador decide probar con tres centrales. El bajo pico físico y los incipientes, aún, automatismos en la presión, hacen que decida blindar al equipo de esta forma. El Madrid llevaba encajados 16 goles en pretemporada. El experimento sale regular. Es cierto que el equipo gana defensivamente, pero también lo es que el sistema es más adecuado para jugar a la contra que para tener el balón. Zidane no quiere ser Mourinho y ve esto como una prueba más. Para eso están las pretemporadas.

Roma 2, Real Madrid 2

Zidane aguanta la idea de los tres centrales. Aún con línea de cinco, Courtois fue el mejor del Madrid. La Liga empezaba ya en unos días, y el entrenador persiste en una idea que no le llena. Creo firmemente de después de Roma, Zizou se convence de que la viabilidad del equipo pasa más por automatizar más la presión que por la defensa por acumulación.

En esta pretemporada, ha probado desde el 1-4-3-3, al 1-3-5-2, pasando por el 1-4-4-2 y el 1-4-1-4-1. Dos delanteros centros, Kroos de medio centro, Valverde en las cuatro posiciones del medio campo, Hazard de vértice, extremo y segundo delantero, Bale de ariete…

Y llega el Celta, pero esa es otra historia que contaremos la semana que viene..

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