Nunca antes los deportistas de Estados Unidos se habían movilizado de forma semejante contra el racismo. La mayor parte de las competiciones deportivas del país se detuvieron ayer miércoles en seguimiento de la iniciativa de los Milwaukee Bucks, que se negaron a saltar a la cancha para jugar su partido de playoff contra los Orlando Magic. Se sumaban así a las protestas por el tiroteo sufrido el pasado domingo por Jacob Blake, un hombre negro de 29 años, en Kenosha, Wisconsin, el estado de los Bucks. Blake entraba en su coche sin atender el alto de la policía cuando un agente le descerrajó siete tiros por la espalda que lo dejarán parapléjico si logra salvar su vida.

Este incidente ha colmado el vaso de la paciencia de todos aquellos que llevan años clamando por los abusos de la policía contra las minorías raciales. Aunque la indignación es permanente, la llama se prendió el pasado 13 de marzo cuando Breonna Taylor, una sanitaria de 26 años, recibió ocho disparos de la policía al entrar a su apartamento. La muerte de George Floyd el pasado 25 de mayo en Mineápolis, también a manos de la policía, dio origen del movimiento Black Lives Matter y a una ola de protestas por todo el país. La NBA ha sido de uno de los colectivos más comprometidos a este respecto y el lema de Black Lives Matter aparece escrito en las canchas donde se juegan los partidos post-confinamiento. En las camisetas de los jugadores aparecen además mensajes en favor de la justicia social.

Los Milwaukee Bucks emitieron a continuación un comunicado «pidiendo justicia para Jacob Blake» y exigiendo que los agentes involucrados «rindan cuentas». «Los últimos cuatro meses han arrojado luz sobre las injusticias raciales en curso que enfrentan nuestras comunidades afroamericanas. Los ciudadanos de todo el país han utilizado sus voces y plataformas para hablar en contra de estos delitos. A pesar de la abrumadora petición de cambio, no ha habido acción, por lo que nuestro enfoque hoy no puede estar en el baloncesto». En la misma nota se pide que se tomen «medidas significativas para abordar los problemas de la responsabilidad policial, la brutalidad y la reforma de la justicia penal». También se anima a la gente a «educarse a sí mismos, tomar medidas pacíficas y responsables, y a votar el 3 de noviembre».

Barack Obama respaldó su decisión en Twitter: «Felicito a los jugadores de @Bucks por defender lo que creen, a los entrenadores como @DocRivers y a la @NBA y @WNBA por dar el ejemplo. Se necesitarán todas nuestras instituciones para defender nuestros valores».

La decisión de los Milwaukee Bucks fue seguida por el anuncio de la NBA, que comunicó el aplazamiento de los tres partidos del día: Bucks-Magic, Houston-Oklahoma y Lakers-Blazers. En pocas horas, la WNBA (la NBA femenina) se sumó al parón y pospuso tres partidos. La Major League de fútbol canceló cinco encuentros y la Major League de béisbol tres.

La pregunta es qué sucederá en la NBA a partir de ahora. Según ha informado Shams Sharania, periodista de The Athletic, los equipos votaron anoche si boicotear o no lo que queda temporada y todos se manifestaron partidarios de seguir jugando a excepción de los Lakers y Los Angeles Clippers, lo que está lejos de ser casual. Tanto LeBron James como Doc Rivers, entrenador de los Clippers, son conocidos por su activismo. Según Sharania, LeBron habría abandonado la citada reunión en disconformidad con lo acordado.

La tenista japonesa Naomi Osaka (de padre haitiano y madre japonesa), ganadora del Abierto de Estados Unidos (2018) y del Abierto de Australia (2019), anunció en sus redes sociales que hoy no jugará en las semifinales del Western & Southern Open en solidaridad con las protestas de otros deportistas. «Ver el genocidio continuado de personas negras a manos de la policía me está haciendo enfermar del estómago».

El hockey hiedo ha sido la excepción a la regla. Dos partidos de los playoffs de la Copa Stanley de la NHL se jugaron anoche, si bien antes del inicio del partido entre los Tampa Bay Lightning y los Boston Bruins hubo un momento de reflexión sobre el racismo en respuesta al tiroteo de Blake. 


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