El fútbol está en permanente evolución. Si comparamos partidos de hace veinte años con los actuales podemos comprobar que el 70% de los jugadores de aquella época tendrían muy complicado lograr hoy un rendimiento óptimo en cada partido. El perfil fisiológico de los jugadores de ahora, su biotipología y su genotipo no tienen nada que ver con los de antaño, salvo alguna que otra excepción.

Velocidades de traslación (movimiento) entre 34-35 km/h, distancias recorridas por partido entre 13-14 kilómetros (casi una media maratón), frecuencias cardiacas medias entre 172/74 pulsaciones por minuto en el umbral anaeróbico (en deuda de oxígeno), saltos al cabecear por encima de un metro de detain (salto vertical), porteros que desplazan el balón con una mano muy cerca de la línea divisioria de los dos campos (más de 50 metros)… y muchos de estos esfuerzos repetidos mas de 250 veces y con recuperaciones insultantes de apenas 15-20 segundos.

Qué lejos queda aquella reflexión de Carmelo Bosco (fisiólogo italiano) que afirmaba que mientras las medidas antropométricas estén dentro de los parámetros normales cualquiera puede jugar al fútbol. Asistimos ahora a la irrupción de atletas que han cambiado las zapatillas de clavos por las botas de tacos, que miden 1,90 cm y pesan más de 80 kilos. Son los jugadores del siglo XXl. Eligieron el fútbol, pero podían haber destacado en el auténtico deporte rey, el atletismo. Lo hubieran hecho, naturalmente, con entrenamientos específicos según la especialidad. Mbappé en los 100 metros (corre a 34-35 km/h), Kanté en el maratón (sus recorridos por partido son de 14 km), Ter Stegen en lanzamiento de jabalina (sus saques con la mano son impresionantes) y Haaland en los 60 metros en pista cubierta: en un partido hizo una conducción en esa distancia en 6.73 (el récord del mundo esta en 6.13).

Hoy en día cualquier equipo cuenta con cuatro o cinco de estos talentos físicos. Han revolucionado el juego con su velocidad y su potencia. El talento siempre marcará la diferencia, qué duda cabe, pero las prestaciones físicas brutales que estos elegidos por la Naturaleza aportan en cada partido equilibran la balanza de lo que se conoce habitualmente como calidad técnica.

En unos días empezará una nueva Liga y ya se ve a jugadores veteranos entrenando intensamente durante su merecido descanso. Si nos referimos al equipo campeón, vemos que Marcelo está corriendo en la cinta (capacidad aeróbica), a Benzema haciendo dominadas (fuerza tren superior), a Sergio Ramos en una máquina para mejorar la fuerza explosiva… Se advierte que no quieren verse sorprendidos por estos atletas que en cualquier momento te pueden poner la cara colorada. Ya saben, cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar.

Amén.

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